Mostrando las entradas con la etiqueta cuánto misterio. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta cuánto misterio. Mostrar todas las entradas

martes, julio 06, 2010

"No le luches" le grita Ani a Mischa, la gata, que es una conchuda que le pelea a Plutón sólo cuando nosotras estamos presentes. Como cuando mi hermana se hacía la tonta durante todo el día -pareciendo absolutamente inmune a mis agresiones verbales-, pero cuando llegaba nuestra madre le iba con el cuento de todas las cosas que le había dicho. Ah, porque yo espío a los gatos, y sé que si me quedo en mi cuarto, conviven en paz, pero agarrate si me ven ir para el baño, se cagan a zarpazos.
Esto es todo lo que tengo para decir, amigos. Esto y que acabo de llegar del parcial de latín, muy conforme con mi rendimiento.

Mentira, tengo un montón de cosas para decir, pero no. Ahora no.

Levanto mi vaso de J&B con mucho hielo, sonrío y les digo "salú".

domingo, abril 04, 2010

Tuve que mediar conmigo misma y llegué a un buen acuerdo.
A veces me despierto de las siestas con unas gansadas tremendas como ideas, y desde la mirada somnolienta se me hacen brillantes, pero debo poner paños fríos.
Raciocinio. Ya no más estrategia, la estrategia sólo me aleja del deseo. Se trata de evaluar variables y constantes. La constante soy yo queriendo siempre lo mismo más allá de que los hechos se empeñen en demostrarme que es probable que no valga la pena intentar nada más. Pero soy testaruda y mi nivel de tolerancia al fracaso fluctúa incesante, tanto, que no me da respiro.
Hoy me desperté de la mini siesta sintiéndome invencible, aplanadora, a mi qué, que quién es quién para no dejarme hacer y decir lo que se me cante. Me preparé un té chai y cada sorbito venía acompañado de una frase. Calma, chicha, que siempre abrís la bocota y después te querés matar. Bancate dos horitas, si en dos horitas pensás igual, avanti. Ahora hacete la tarea de latín y después te fijás qué onda. Y así, hasta que se terminó el té.
Después fui a comprarme una coca, complemento de ferné, para gratificarme por haber separado en sílabas los primeros versos de la Eneida y haber diferenciado las vocales cortas de las largas, y mientras abría la puerta de casa terminé de decidirlo.
No hay otra, señores. Cuando llega el momento, la conciliación entre el lado más salvaje y el más miedoso es posible, hay un punto de encuentro. El punto de encuentro es el momento. El momento es todo.
Un pequeño paso para la historia de la humanidad, un momento de absoluta satisfacción y paz interior para Cel.







Claro que cinco horas después aparece el otro momento. El momento de hacerme otro té y decirme, sorbito tras sorbito, que no puedo ser tan hijita del rigor.

martes, enero 19, 2010

miércoles, enero 13, 2010

Me subo al 36 y sólo quedan dos asientos, adelante, de los que hacen que alguna gente se maree porque va para atrás, para mí es exactamente lo mismo. En el bondi se duerme o se lee, y que el paisaje vaya para un lado o para el otro es absolutamente indistinto. Esta vez, la de ayer después del trabajo, es un viaje para dormir. Cierro los ojos entonces. Pero no hay caso, un nene hace barullo y habla con acento de doblaje. La madre ya está hastiada, se le nota en la cara, de la verborragía de su hijo que lo deja gritar y armarse una aventura en voz alta. Al lado tengo a un nene tranquílisimo, más o menos de la misma edad del quilombero del fondo. Se escucha un "Santino, ya bajamos, vení para acá" y respiro aliviada; todavía me quedan veinte minutos de viaje. Ilusa, apoyo la cabeza contra la ventanilla y cierro de vuelta los ojos.

Una vocecita de lo más tierna empieza a cantar muy despacito, creo que sólo yo la escucho. "Quién me va a pedir que nunca la abandone. Quién me tapará esta noche si hace frio. Quién me va a curar el corazón partío". Y así sigue durante los veinte minutos restantes de viaje. Para el final ya no sé quién me va a curar el corazón partío y tengo ganas de revolearle la cartera al pendejo por la cabeza. Las cuatro cuadras hasta casa las atravieso con una angustia inexplicable. Porque nadie me tapa cuando hace frio y a nadie le importa si abandono o no. Pero llego a casa y tengo que prepararme para una cita improvisada, con alguien que no conozco y casi que por un momento dudo, pero Genève pregunta qué me voy a poner y qué labial voy a usar y qué hace de su vida este especimen y, por fin, logro entrar en ese mood, esos nervios ante lo desconocido, que tanto disfruto. Mientras camino por Rivadavia tarareo la puta canción de Alejandro Sanz, pero ya sin angustia.


Lo que pasa después es extraño, extraño de lo bueno. Una serie de eventos desconcertantes que tiene un desenlace relajado, sonriente.
Después de sólo una hora y media de sueño, una ida al banco con mi abuela, un pasaje a Córdoba en la cartera, dos pastillas de guaraná y unos auriculares nuevos, mi mente sólo puede repetir, en un loop eterno, la primera parte del felizcumpleaños en japonés, cortesía de Dedé.

sábado, julio 29, 2006

Pero qué modernas que somos la puta que los parió.
"al borde del palermismo" dijo Deborah.
Nunca estuvo tan acertada.

viernes, julio 21, 2006

Paf... me borraron la tristeza de un soplo.
Qué fácil que es hacerme feliz.
Qué fácil soy a veces.
Como Sunday morning.

sábado, julio 15, 2006

No tengo palabra.
Lo que sí tengo es poder de síntesis y por ahora es lo que me viene salvando.

martes, julio 11, 2006

Bueno, dale... negociemos.
Yo hago de cuenta que vos no estás completamente coocoo y vos... vos no seas tan coocoo, te lo pido por favor.

lunes, julio 10, 2006

Demasiado wet dream, demasiados llamados inoportunos, demasiada organización que no llega nunca a buen puerto.
Me tienen las pelotas llenas. MUY llenas, a ver si me explico.

Y hay luna llena... laquelostiró