Mostrando las entradas con la etiqueta Lau. Mostrar todas las entradas
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sábado, octubre 23, 2010

Ayer mientras iba por Salguero rumbo a Santa Fe fui aminorando el paso porque detras de mí venía una parejita casi a los gritos. Sí, soy una chusma. La cosa es que el pibe -que tenía un manejo de la palabra casi sexy- le dijo a la chica "salí de ese cuadradito nefasto donde vivís, por favor" y no se refería a un monoambiente. Después crucé la calle y me quedé con las ganas de saber qué iba a pasar después, pero también me quedé pensando en esos lugares que uno habita en su cabeza. Si sabré de cuadraditos nefastos...
Después me tomé el 29 a lo de Laurita y cancelamos la salida al cine para quedarnos en su cocina hablando. Con las geminianas se puede oscilar entre lo más íntimo y la abstracción más distante con una soltura que aliviana las angustias. Salvo que esas angustias no deban ser alivianadas sino atacadas, machacadas y transformadas, claro.

"¿Cuándo estoy?, ¿en qué momento se puede constatar una real presencia? Si lo único que hago es dejar todo a medio anudar ¿en qué clase de persona me convierte eso?, ¿qué clase de persona soy?"
Después de eso, uno de esos silencios que podrían extenderse hasta siempre, porque el otro acompaña en ese momento maravilloso del no-sonido, de la mente aquietada por la revelación y el abismo ante lo desconocido. Un silencio de llanto inminente sin pensamiento, sin necesidad de entendimiento, sin necesidad de intelectualización.

Esto yo ya lo viví.

viernes, octubre 22, 2010

Después de una jornada HORRIBLE en la que mi jefe me avisó del inminente cierre de la librería, sufrí los espantosos dolores de la depilación para que después me cancelaran un encuentro y me quedaran las manos secas por haber maniobrado toda la tarde con libros polvorientos, me vi la cara en reflejo de la ventanilla del colectivo y era la estampa del más puro odio. Me asusté.
De todos modos, como la vida es perra pero de vez en cuando me sorprende, Lau le hizo dar a mi día un giro de 180 grados. Me regaló la entrada para Massive Attack, me sirvió helado y fue poniendo uno a uno los discos de vinilo de su madre. Empezamos con Carly Simon y Zeppelin, seguimos con Joe Cocker, pasamos por los Beatles en su etapa gurú maharishi y terminamos a los gritos pelados con Janis Joplin. Janis te hace liberar tensiones, es un hecho comprobado.
Me fui a dormir un poco borracha, bastante caliente, un poco desilusionada y un poco contenta. La expresión de odio hacía rato se había borrado de mi cara y pensé y sentí que tal vez nada es tan terrible.

sábado, agosto 07, 2010

"Chicas, no tengo novio y a ALGUIEN le tengo que cocinar"

Por eso, ayer a la noche, sopa de ajo -orgásmica- y ñoquis de calabaza rellenos. Cuatro horas estuve en la cocina. Cuatro. Pero con Flor, Lau y Dedé -y una considerable cantidad de vino y whiky, claro- se pasaron vo lan do.

En otro orden de cosas, me tumba la resaca.

lunes, agosto 02, 2010

cervezas + vino tinto + porro asesino de Flor + mucho apuro porque hay que retirar las entradas para ver El Origen = las chicas (Ani, Lau, Amarula, Flor et moi) poniendo lo que les faltaba tomar en botellitas + las chicas bastante borrachas y fumadas apurando al taxista y llegando justito a retirar las entradas + las chicas bastante fumadas y borrachas tomando de las botellitas en la calle + las chicas absolutamente borrachas y fumadas sintiéndose un poco adolescentes.

martes, julio 20, 2010

Primero me dijo "feliz día" la mina de la imprenta que nos trae las tarjetas y los talonarios de facturas. Después, un compañero del profesorado que sólo me habló dos veces por msn para preguntarme qué era un acento enclítico. A la primera le sonreí y balbuceé algo parecido a "feliz día para vos también" porque me tomó desprevenida, al segundo ni le contesté el saludo fraternal y le respondí la pregunta que me estaba haciendo.
Todo bien, pero para que yo le diga felizdìa a alguien, tiene que ser amigo de verdad. Como Dedé, que me cocina milanesas de berenjena, me arma porros y le saca la numerología a los chicos que me gustan. O Lau, que siempre tiene ganas de tomar cerveza, ir a comer afuera, probar de cocinar recetas exóticas y mirar fotos de tipos lindos en Google. O amigo y consejero que me atiende el teléfono a las 12 y media de la noche aunque esté borracha, quejosa e insoportable.

Eso sí, a Lili, mi clienta octogenaria que se lleva novelas románticas, se pinta los labios de un rojo divino y usa unas hebillitas de lo más simpáticas para agarrarse las pocas mechas que tiene, sí le dije felizdía. Porque no somos amigas, es cierto, pero si yo hubiese nacido cincuenta años antes, lo seríamos.

martes, marzo 30, 2010

- Soy medio rompepelotas con algunas cosas...
- Ajá...
- Ciertos detalles...
- Mmmh.
- Por ejemplo, mis cejas no son así...
- ...
- Porque cuando era más chico iba a plancharme el pelo y las minas de la peluquería me convencieron de que me sacara un poco de ceja.
- Mmmh..

A veces, cuando estamos con Lau y no hay gente alrededor decimos cosas como uh, eso me baja la pija. Es que no hay otra manera de describir en un par de palabras ciertas sensaciones.
Porque además de no terminar de aceptar que tengo un útero y envidiar el falo ajeno, realmente creo que existen esos momentos en los que un gesto, una frase, un movimiento, cualquier detalle, hace desaparecer por completo la calentura. En ese momento sólo soy un ser humano frente a otro que me está contando que cuando era más pendejo se planchaba el pelo y no hay otra sensación más que ganas de salir corriendo.
Se-planchaba-el-pelo.

sábado, febrero 20, 2010

- Y ¿qué quería el tipo? ¿que le dijera que estoy enamorada? Yo qué sé qué me pasa con él.
- Estaba rascando amor.

La conversación -hace dos o tres días- había empezado con la cuestión "Dormir abrazados: ¿mito o realidad?" y bien sabiendo los dos que puede pasar alguna vez pero que es realmente incómodo, mi interlocutor decidió ponerse más polémico y defenestró a la gente que anda por la vida pidiendo abrazos, contó que las últimas chicas con las que había salido hacían cualquier cosa por una muestra de afecto. Al principio me chocó un poco y hasta llegué a pensar que era un mensaje encubierto hacia mí -considerando que recién empezado el año compartimos un par de noches-; junté coraje y le pregunté si yo era una de esas. "Más bien todo lo contrario". Cierto, cierto que yo sí sé que me falta cariño y que me encantaría que viniera en forma de calor humano pero procuro que no se note demasiado, no sea cosa que. No sea cosa que no sé, que me lo den, andá a saber.
También me acordé de un domingo de invierno pero con sol en Plaza Francia, y unas gentes con unos carteles en el pecho que decían "ABRAZOS GRATIS"; recordé mi cara de horror y el desvío que tomé para esquivarlos. Todo esto sin pensarlo, automáticamente. Porque mi mente ya me conoce, no necesita preguntarme qué me parece algo para hacer reaccionar al cuerpo. Cara de horror - disimulá la cara, tarada, que los lentes tapan los ojos pero no la mueca de la boca - ¿izquierda o derecha? - izquierda, aunque haya olor horrible - dale, apurá - ¿abrazos gratis? - de veras, ¿abrazos gratis? - no te la puedo creer, la gente los abraza - ¿por qué alguien se dejaría abrazar por un extraño? - uh, garrapiñada; funciona más o menos así mi cabeza.
Y ayer, mientras nos terminábamos el tinto con el que habíamos acompañado la -¿el?- moussaka, Lau tira esa frase grandiosa, "rascando amor" y de vuelta a debatir.
Porque sí, seré arisca (y acá podría usar el plural de la primera persona, pero no quiero meter a mi amiga en mis declaraciones de exhibicionista empedernida), y pareceré distante y todas esas cosas que me han reclamado, pero -y que quede bien claro- cuando no lo soy, cuando abrazo y me acerco y demuestro es porque estoy segura, porque es real, porque ya no me importa si el otro me devuelve en la misma medida o no, porque ya empecé a querer y me es muy difícil echarme atrás.
Me fui a dormir borracha, pero también bastante amigada conmigo misma.
Las ganas de experimentar gastronomicamente le ganaron al deseo de reclusión y terminé en el supermercado a las puteadas porque no había yogurt natural. Y mejor que no empiece con toda mi diatriba contra el yogurt porque me pudre hasta a mí misma. Pero en serio, che, doscientas clases de yogurt y ni uno natural, sin azucar, sin nada; bueno, uno sí, de la nueva marca que reflotó el envase de vidrio, pero casi que no lo veo, así de escondido estaba, amdrentado por los de su especie con frutas, cereales y demases.
Puse a grillar las berenjenas y corté la cebolla en brunoise -porque después de años de clavarme todo programa de cocina existente, aprendí qué es brunoise-; lavé los champignones, piqué ajo, y blabla, todo lo que decía la receta que me pegué en los azulejos para tener a la altura de los ojos.
Para cuando llegaron Ani y Lau, las berenjenas estaban hechas y sólo faltaba condimentar la carne, echarle caldo y dejar reducir. Curry, pimentón, pimienta y una cosa picante que trajo Lau de Ecuador, todo adentro, a la olla burbujeante que despedía un olor intoxicantemente tentador, o será que para ese momento yo ya estaba muerta de hambre.
Después, a la fuente. Capa de berenjena, capa de carne, capa de berenjena, capa de carne; y así. El último golpe de horno, con un gratinado del bendito yogurt natural y queso.
Hubo aplausos, y no quedó ni para mojar el pancito.

sábado, enero 30, 2010

Cerca de la una de la mañana del presente, apareció el ya-no-sé-qué-número (creo que fue el sexto, pero no quiero arriesgar) ataque de minita del año. El último había acontecido hace poco más de dos semanas, en presencia de Lau y Flor que me decían que no lo podían creer, que no me podía poner así. Me pongo así, siempre, el tema es que en general no tengo público. Hago lo posible para ahorrarle a los seres queridos el horror de verme absolutamente conflictuada por cuestiones que debería tener resueltas desde la pubertad.
Mi única solución posible en el momento, eran las tranquilizadoras y sabias palabras de mi amigo y consejero, pero estaba en el cine, así que tuve que resolverlo yo solita. Bah, "resolverlo". Resolver, no resolví nada. Resolver no es mi especialidad. Pero por lo menos no empecé a toser como desquiciada (síntoma #1) ni a sentir un pelota de andá a saber qué rebotando en el estómago (síntoma #2).
Menos mal que en dos días vuelvo al trabajo y empiezo el profesorado; si sigo con este ritmo de meta pensar pelotudeces y tomármelas como cosas serias, me va a recalentar el cerebro y voy a terminar con una embolia.
Era tan joven, van a decir.

jueves, enero 07, 2010

Cel dice:
querés ver una foto de fulanito?

Lau dice:
obvio!

Cel dice:
http://facebook.com/soyunachusmadelorto

Lau dice:
tiene cara de cura!

Cel dice:
nooooo
te odio
igual... con esa cara... quién lo diría, no?

Lau dice:
tiene cara de no coger y que igual es feliz

Cel dice:
viste?
y resulta que tiene una mente perversa

Lau dice:
yo le doy


Cel piensa... "!!!!!!"

Cel piensa... "A este no te lo presto ni loca"

Cel piensa... "Ups, me salió la posesiva"

Cel se asusta.

lunes, enero 04, 2010

Lau tiene mala memoria, es un hecho. Lau es muy prolija y aplicada, eso también es un hecho. Entonces, cuando yo le hablo de algún muchacho -del presente o del pasado- siempre entrecierra los ojos y dice "¿ese es el abogado?" o "¿ese es el de la afrolatina?", y claro, nunca le pega. Se confunde al músico con el oficinista y al drogadicto con el enamoradizo. Amenazó, durante meses, con que se iba a hacer una planilla excel con los nombres y características de cada muchacho con el que yo haya estado. El otro día, en la cocina de su casa, y ante una confusión enorme, se cansó, fue hasta su cuarto con un cuaderno y una birome y "Bueno, ¿quién fue el primero?". Las categorías eran: año en el que transcurrió el primer encuentro, nombre, alias, característica que lo diferenció del resto, profesión, barrio y duración del vínculo.
La chabona quería saber en qué barrio vivía cada tipo con el que estuve, es por estas cosas que la quiero tanto. Descubrí, gracias a ella, que el porcentaje de oriundos de Villa Urquiza es altísimo y que el 2008 fue, como sospechaba de antemano, un año de mierda.
Nos reímos muchísimo y recordé personajes como "manos mágicas", "el que gemía como mujer" y "el que ronroneaba". Impagable.
Ahora dice que lo va a convertir en planilla y que se lo va a repartir al resto de nuestras amigas. Por mí, que lo haga, no podría molestarme menos.

miércoles, noviembre 04, 2009

Yo pensaba que estaba en Aries, pero no, para mí que la luna justo se puso en Tauro a las 10 de la noche, por eso nos compramos la remera.
Dedé, mientras caminábamos para la parada de 36.

Entonces ayer seguía con los llantos que salen de la nada y le suspendí a unas amigas con las que iba a tomar un café porque no sabía si iba a poder sostener una situación de corte social civilizado. Al final pasó Lau a buscarme por la librería y justo Gen iba para casa, y Dedé que andaba por ahí... total que nos fuimos todas para casa a tomar unas cervezas, comer ensalada de fideos y testear el porro que acababa de comprar el novio de Gen.
A las dos horas estábamos los cinco matándonos de risa. Más que nada porque Dedé es muy graciosa, creo que es la mujer más graciosa que conozco; y ni que decir que se potencia cuando tiene un público que la festeja. Entonces salta de una cosa a la otra, de quejarse de su madre a categorizar los compañeros de facultad. De teorías astrológicas extravagantes a sacarle el cuero a los cantantes latinos -"Arjona es un aborto de pájaro" será la frase que quedará para la posteridad después de la noche de ayer-. Mientras, Martín nos decía que teníamos que empezar a filmarnos. Es que eso ya lo hicimos, esos videos nunca deben ver la luz.
Cómo en seis horas te cambia la percepción de la realidad.
No se puede creer.

lunes, noviembre 02, 2009

Algún día de 1996. María -mi hermana- y yo mirando music 21. De repente, el pianito de Easy. De repente, un pibe con toda la onda haciendo un cover de Lionel Ritchie.
- ¿Quién es este chabón?
- No sé, decía Faith No More.
- Está buenísimo.
- Sí...
- No no, está MUY BUENO.

Algún día de 2004. Clase de canto con Juan, mi ex profesor.
- Si tuviera que elegir tener la voz de alguien, de quien quisiera, elegiría la de Mike Patton.
- ¿El de Faith No More?
- Ajá. Todo el talento junto tiene.
- ¿No estarás exagerando, Juan?
- Vení, escuchá.

Algún día de Marzo de 2009. Con Fer en la cocina de Dedé, preparando canelones.
- ¿Vas a ver Radiohead?
- No. No tengo plata... Aparte nunca me gustó demasiado Radiohead.
- ¿Vos, Fer?
- Ni en pedo.
- Creo que la única banda que iría a ver en este momento, sería Faith No More.
- Uh, ¿Te imaginás si viene Faith No more?
- Yo me muero. Me muero de la emoción.

Algún día de Junio de 2009. Chateando con Fer.
Fer dice:
boludaaaaaaaaaaaaaaaaa, viene fnm!!!!!!!!!!!!!!
Cel dice:
fer, no juegues con mis sentimientos. está confirmado?
Fer dice:
es casi seguro.
Cel dice:
nooooooooo, me mueroooooo

Algún día de Julio de 2009. Suena el teléfono y es Lau del otro lado.
- Viene Faith No More. Las entradas se ponen en venta el Lunes que viene.
- ¿Voy a tener a Patton en un radio de 300 metros? ¿Voy a ver a Patton en vivo? ¿¿¿¿Lo vamos a ver Patton, Lau????

Ayer. Tipo ocho y media de la noche. Se apagan todas las luces. Suenan los acordes de un tema muy tranca. Un ratito después, aparece él, con una flor en el ojal del saco. Una emoción extraña me va recorriendo el cuerpo. Un subeybaja en el estómago, se aceleran las pulsaciones y bailo mientras estiro el cuello para verlo un poco mejor. Se escuchan voces alrededor, de mujeres, todas pensamos lo mismo, algunas lo dicen en voz alta.
Siguen con From out of nowhere y la gente se enloquece, veinte segundos duramos en el pogo con Dedé. Fue, oficialmente nuestro último pogo, aunque haya durado veinte segundos y un bajón de presión importante. Nos vamos un poco más lejos, un poco más a la derecha. Y lo veo, chiquito, pero lo veo. Y canto, y salto y sonrío. Sonrío durante todo el recital. Y me caliento. Es inentendible llegar a un nivel de calentura tal con un tipo que está a cien metros. Es inentendible y absurdo, pero está pasando. Lo veo en la cara de las chicas que tengo cerca. Patton debe estar sintiendo una oleada constante de calentura que lo tiene como única razón. Claro que no es sólo eso; también nos maravillamos con su voz, desde lo gutural hasta lo casi lírico, le festejamos las muecas, nos reímos de su español italianizado. Agradezco que Juan me haya hecho redescubrirlo. Salto, hasta que me canso y paro un ratito, para volver a saltar.

No nos quedamos para los Hosen, queríamos mantener el calorcito interno que nos había quedado después de Faith No More, después de cantar a grito pelado.

A mis 26 años compré mi primera remera de una banda, que funcionará como pijama, obvio, pero no deja de hacerme sentir un poquito pavota. Pavota pero feliz.

jueves, octubre 29, 2009

La botella de agua sobre el mostrador, una galleta de arroz -salada- en la mano y marco el número de Lau.
Hablo un ratito con la madre y después me pasa con ella. Comoandastodobienahiandamos, bla.

- ¿Para cuándo tiene fecha?
- Para el 15 de febrero.
- Ah, ya.
- Sí, ya.
- Qué desastre. ¿Otra persona en el mundo? ¿Es necesario traer otra persona al mundo este de mierda? Qué acto egoísta. ¿Por qué no trata de trascender de otra manera? ¿Por qué no escribe un libro, que no le arruina la vida a nadie?
- Celeste, ¿QUÉ TE PASA?
- Ay, no sé. Tremendo. ¿Vos escuchaste lo que acabo de decir?
- Por eso te digo, ¿vos estás bien?
- Sí... creo.

Después arreglamos para ir a cenar a algún peruano y cortamos.
Y me saqué las chatitas porque mi jefe se fue a ver a Boca y, lerolero, hago lo que quiero.

martes, septiembre 29, 2009

Dejé de estar rara cuando después de cocinar para Lau y Ani, nos sentamos a cenar con un rico Tannat y a planear la fiesta de cumpleaños de Genève. Porque la risa me pone en eje.

miércoles, septiembre 16, 2009

Mi madre dice que cuando era chiquita y me llevaba al cine era para problemas. Que me metía demasiado en la trama y terminaba sufriendo y armando un escándalo.
Ico, el caballito valiente: afuera del cine a la media hora de haber empezado la peli porque mi llanto molestaba a los demás espectadores.
Bambi: lo mismo que con Ico.
Está claro por qué nunca me llevaron a ver Chatrán ni Todos los perros van al cielo.
No creo que las cosas hayan cambiado demasiado en estos veinte años. Por ejemplo, últimamente la mente me está funcionando en In-Treatment-mode. Entonces hablo con Lau por teléfono y cada dos frases tiro un "¿no será que en realidad...?" seguido de alguna conclusión pedorra pero que suena a acierto. Capaz es Gabriel Byrne que me enloquece con sus arrugas alrededor de esos ojos increíbles, y su acento velado, y sus sacos de corderoy medio arrugados; capaz es que siempre me agarro de algo para ir viendo por la vida con ese cristal. Digo, uno de los recuerdos más nítidos que tengo de mis quince años es estar en la cama tomado un té con leche y llorando a moco tendido después de ver Dawson's Creek en la repitición que pasaban a las 2 de la mañana; cuando empezó todo este asunto del idilio con Bukowski le rogué a mi padre que me llevara al hipódromo y probé mis primeros whiskys; después de alguno de esos fines de semanas en los que me trago entera una temporada de Lost termino con delirios místicos; y ni hablar de mi obsesión por captar microexpresiones después de verme la primera temporada de Lie to Me.
Después se me pasa. Así de fácil.

martes, septiembre 15, 2009

Comíamos unas cosas parecidas a unos ravioles en la cocina de Lau. Entonces ella se preguntó qué es lo que deja uno en la vida del otro después de una separación. Hábitos, ciertos gustos, ideas; esas cosas. Con cara de soñadora, mirando para arriba, decia que tenía ganas de saber qué huella había dejado ella en cada uno de sus ex.
Ese deseo de trascender, de formar parte de la vida del otro aunque sea tácitamente. Esa necesidad de estar presente, el ego que se nos exacerba y quiere estar en todas, siempre.
También las ganas de saber qué es propio y qué vino de afuera, qué empezó siendo ajeno. Ella supo en ese momento que nunca habría visto partidos de fútbol si no hubiese sido por su primer novio; que nunca se habría animado a comer sémola con las manos de no haber salido con un chico africano durante un año.
Y yo supe que es probable que el haber empezado a fumar haya sido culpa del compañero de colegio que me en-can-ta-ba y siempre tenía un parissien colgando de los dedos; también caí en que mi forma de ver el cine cambió con El Innombrable; que Cat Power, Patti Smith y Red Kross fueron un regalo de mi primer profesor de canto; que Bukowski y Kerouac habrían sido dos desconocidos de no haber conocido a ese morocho enorme con ojos moros que me llamaba "pendeja"; que el primer interés por la física vino de la mano de Tomás.
¿Y qué les quedó a ellos? Quién sabe. Alguno me dijo una vez que después de conocerme, empezó a preguntarle a la gente de qué signo zodiacal era. Para eso mejor que no quede nada me parece.

lunes, septiembre 07, 2009

Tapada hasta la nariz, con la cabeza a punto de explotar por culpa de la resaca y las piernas doloridas de tanto bailar; con el sol tímido del domingo de ayer entrando por las rendijas de los postigos y una botella de agua al lado de la cama. Así recibí el día, más o menos a las 11, queriendo dormir más y sin poder; pero también sonriendo un poco -ok, lo reconozco, con una tremenda sonrisa instalada en la cara, no en la boca, en la cara-, recreando escenas en mi cabeza, contando gestos como cuentas de un collar, cerrando los ojos para ver mejor las ideas, sintiéndome bien.
Doce horas después me dice que queda un poquito de mí en su almohada, pero que prácticamente nada. Entonces, hasta casi que me pongo colorada y todo. En vez de eso, bajo la mirada y pongo cara de tarada, justo para que Lau me vea y me diga "ay, mirá cómo te ponés".
Y sí, me pongo así. Porque está bueno ponerse colorada y un poco tarada de vez en cuando, canejo.

Aaah... ¿etiquetar o no etiquetar? Qué dilema, eh.
Yo le pondría algo así como Mr. deseé-abalanzarme-sobre-él-cuando-me-habló-de-su-gen-chavista. pero es como muy largo ¿no?

viernes, septiembre 04, 2009

Empecé 5 posts diferentes que hablaban de, básicamente, lo mismo. Los borré a todos.
Hay cosas que sólo son para contar a las amigas.
In fact, ya le estoy quemando la cabeza a Lau.

martes, septiembre 01, 2009

Yo tenía la sensación esa, esa que me hce sentir que me voy a encontrar con alguien en cualquier momento. Entonces voy por la calle con las antenas paradas, mirando al frente y no mis pies como suelo hacer. Especulo, y me fijo en qué zona estoy para barajar los posibles encuentros.
La cagada es que siempre le pongo demasiadas fichas a la sensación. Bueno, la cagada es que siempre le pongo demasiadas fichas a demasiadas cosas, pero ese es otro tema.
Ayer, en el lugar habitual de los lunes, me crucé con un pibe con el que había ido al cine hace millones de años -circa 2005- y nunca más nada. Resulta que es amigo de un amigo. Lo que son las cosas de la vida, eh. Y me dijo que tengo cara de Puán; qué horror.
En el mismo lugar, divisé a un flaco con el que estuve hace unas cuantas semanas; pero este no cuenta porque nos habíamos conocido en ese mismo lugar. Lo que sí cuenta es que en este tipo de situaciones soy la peor, para cuando había terminado de dar mis mil quinientas vueltas, el pibe ya se había ido.
Y hoy, mientras caminaba por Perú y Moreno, con una resaca considerable a cuestas, lo vi -y pareciera que voy a decir algo emocionante, como "vi a mi primer amor" o "vi al Innombrable de la mano de una mujer embarazada", pero no, nada que ver-. Un chico que era amigo de un novio que tenía Lau a los quince años*. Nos habíamos dado unos besos en mi fiesta de egresados; yo estaba completamente borracha, así que no me acuerdo de mucho. Iba con un sobretodo negro y un pucho en la mano. Me gustó un poquito, pero más que nada por el sobretodo. Seguí caminando y para cuando había llegado a Avenida de Mayo lo supe, hasta ahí llegaba esta racha de encuentros, se terminó lo que se daba.
Sigo esperando encontrarme algún día con algo más suculento. Como la vez esa, que yo justo me había vestido de lo más putona para ir a la facultad y en la puerta estaba un chico con el que había salido unos meses el año anterior, esperando a su novia. O la vez que me encontré al Innombrable y al novio de Flor, juntos, en una panadería y casi le vuelo un vigilante de la mano. Es más divertido cuando me pongo nerviosa, me pongo colorada y se me traban las palabras.

*Mensaje personal para Marula: estoy hablando del amigo de Gastón con el que vos saliste. ¿Vos sabés que está igual? Una cara de nene de no creer. El sobretodo ese garpaba mucho, pero no sé si sos del tipo que se entrega por un sobretodo. Fin del mensaje personal para Marula.