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viernes, diciembre 23, 2011

Y pensar que hubo un tiempo en el que era todo ya, todo ahora, me quemaban los dedos y llenaba cuadernitos y ventanitas de msn y posts de blogger y libretitas guardadas en un bolsillo de la cartera esa que llevaba para todos lados. Millones de palabras en letra obsesivamente prolija. Todas palabras que decían lo mismo de una y otra manera. Era la reina de la paráfrasis, la neurótica de la repetición, una cinta de moebius, una calesita y todas esas metáforas tan manoseadas acerca de lo circular.
Evidentemente, rompí algo, porque ya no puedo escribir si no es con nostalgia. Ya no tengo la capacidad de enunciar sin recordar. Bueh, no sé si para tanto; el don de la exageración me sigue acompañando.
No puedo reproducir sin la resignificación que brinda el tiempo.
No puedo codificar mis reacciones porque el cuerpo me responde con sorpresas.
La mente se me convirtió en zona erógena y cada vez que la toco me revienta una piñata rellena de imágenes y pedazos de diálogos que me hacen poner la piel de gallina; y así no se puede. O sí, pero diferente.

sábado, septiembre 24, 2011

Me subí al 140, me senté en uno de los asientos contra la ventana, me puse los lentes -que tienen el marco turquesa y me hacen lucir como un personaje de Gasalla-, cerré los ojos y empecé a quedarme dormida cuando me dio la sensación de que parte de mi pollera estaba ocupando el asiento de al lado. Si alguien quería sentarse, tenía que correr la pollera, o sentársele encima. Y si ese alguien era tan neurótico como yo, la iba a pasar mal. Entonces, estiré la mano para meter la tela que imaginaba sobrante debajo de la pierna y seguir durmiendo. Ni siquiera atiné a abrir los ojos, manoteé y listo.
De pedo que no le agarré el pito al pibe que se había sentado al lado mientras yo pensaba en todo el asunto de la pollera. Fue un roce intenso, pero de ahí no pasó.
Pobre, estaba de jogging él.

sábado, julio 09, 2011

Doce horas. Doce horas pasaron nada más desde que tengo celular -después de un año y medio sin- y ya recibí un mensaje que me trastornó la cabeza.
Genial.
Fantástico.
Divino.

sábado, junio 25, 2011

Tengo una sola palabra para decir: moussaka.
Aunque me haya salido todo medio desarmado, aunque me haya quedado apenas corta con el yogurt, aunque hubiéramos comido sushi -hecho por Dedé- antes porque ya había pintado el bajón.
La carne de sabor contundente, con mucha paprika; las berenjenas cremosas, suaves; la acidez del yogurt.
Y mientras esperábamos que gratinara en el horno, recordamos las carnes a la cerveza, la sopa de ajo, los ñoquis rellenos, las feijoadas y los guisos. Porque sí, seremos bajoneras, pero hay una realidad, la comida invernal es una maravilla.
No veo la hora de llegar a casa, poner a cargar Game of Thrones, calentarme una porción y preparar el cuerpo para una siesta épica.
La satisfacción en lo simple.

viernes, junio 17, 2011

Soy la única impresentable a la que le gusta el yogurt de dulce de leche, ¿verdad?
Es que me hace acordar a la mezcla de mendicrim y dulce de leche de la chocotorta.

martes, junio 07, 2011

Hasta hace muy poco, pensaba que "apretar" era un verbo regular. Decía "uh, no me apretes".

Hasta terminada la adolescencia, estaba segura de que "documental" era un sustantivo femenino; "miré una documental", decía.

Una vez, no hace mucho, no garché con un tipo que no estaba nada mal porque me contó que no había podido aprobar Semiología del CBC y no pude no deserotizarme hasta la apatía.

Siempre me confundo y escribo "pretensioso" en lugar de "pretencioso".

Recién el año pasado me enteré de que "capaz" NO es sinónimo de "quizás" o "tal vez". Todavía no me recupero del shock.

Si un tipo escribe sin faltas de ortografía, ya tiene un cuarto del camino hecho. Si, además, tilda con corrección, soy suya.

Después de terminar el curso de ingreso al secundario, me madre me mandó a Pinamar en micro, sola. Para leer en el viaje, me llevé un diccionario.

#listolodije

lunes, mayo 16, 2011

Hoy, en crónicas del multitasking de la inútil: Buscar palabras en el diccionario de latín y pasar las definiciones al cuaderno mientras iba sentada en uno de los asientos de atrás del bondi.

No, no voy a hacer un relato minucioso.
Pero que se sepa: NUNCA MÁS.

lunes, abril 25, 2011

No hay peor tortura que la indecisión; ese tira y afloje eterno que me hace sentir estancada, estúpida. Ojo, que así como decido una cosa hoy, mañana decido lo opuesto, no tengo problemas para cambiar de parecer. Acá lo angustiante es no poder elegir entre A y B, que ninguna de las dos partes me genere la suficiente repelencia o el deseo de tomarla.
Ayer estuve seis horas tratando de decidir si iba a la clase de latín o no. La clase dura tres horas y pico y yo estuve debatiéndome durante SEIS. Esas cosas me enferman, me enojo mucho conmigo misma cuando caigo en esos loops neuróticos del quéhagoquéhagoquéhago. Al final, cuando salí de la librería, me mandé para la parada de 12, que me deja a una cuadra del profesorado. Después de esperar eternamente el ascensor y subir los 10 pisos, me merendé con que la muy forra de la profesora había faltado. O sea, no sólo pasé seis horas envuelta en la nube pisciana de la duda al pedo, sino que además me tomé un 12 hasta las bolas y esperé un ascensor durante cinco minutos, todo PARA NADA.
Llegué a mi casa malhumorada, pero me fui neutralizando con un par de capítulos de Fringe y el sobrante recalnetado de una feijoada que hice hace unos días. Después, jugué un rato al jueguito ese de las burbujas que se explotan cuando juntás tres del mismo color, me fijé qué entrada quiero para Mondo Cane -y ahí no tuve problemas de decisión, pullman y ya, sin vueltas-, comí trigo inflado con más capítulos de Fringe y apagué todo para irme a dormir a eso de las 2am.
En la oscuridad y el silencio traté de sentir algo, cualquier cosa. Frustración, tristeza, ansiedad, esperanza, exasperación, algo; pero nada. Un poco de calentura, la suficiente como para tocarme y quedarme dormida hasta hoy a las once de la mañana.

Y cuando me preguntan cómo estoy, no puedo responder otra cosa que un "bien" en voz bastante aguda, resignado, medio falso. La verdad es que no estoy mal, ni bien, ni triste, ni contenta, ni exasperada, ni satisfecha, ni nada; bah, quizás un poco caliente, lo suficiente como para que la paja sea una distracción placentera.
Sí hay peor tortura que la indecisión: esta nada.

sábado, abril 23, 2011

Ayer el dueño de casa me dijo que se podía renovar contrato y me sacó un peso enorme de encima. Ayer también, fui a famacity y compré una tintura que si hubiera sido rubia, me habría quedado la cabeza hecha un fuego; como no soy rubia, tengo dejo cobrizo muy sentador.
Hoy fui a trabajar y después a visitar a mi abuela. Dormí la siesta en el sillón del living y vi America's Next Top Model, me fui antes de que empezara Top Chef porque cada vez que veo ese programa fantaseo con patinarme un sueldo en cuchillos. A la vuelta, mientras caminaba por la cuadra de casa, me resbalé en la bajada de un garage y me caí apoyada en un codo -el izquierdo- y me duele mucho. Ahora espero que se cargue en Cuevana Sex, Lies & Videotapes que es una de esas películas que cuando era una nena me imaginaba que eran re porno y nunca pude ver. Acabo de darme cuenta de que me confundí a Soderbergh con Cronenberg, por lo menos está James Spader que me calienta muchísimo.
Qué aburrimiento. Como el que sentía cuando era una nena y no me dejaban ver películas como Sex, Lies & Videotapes.

martes, abril 19, 2011

Estoy en una de esas épocas en la que no puedo ser demasiado expresiva y me callo todo. Tomo distancia y me evado la mayor parte del tiempo. Evito emociones fuertes y le esquivo a los vínculos que más me movilizan. Es como si tuviera una compuerta en la garganta, que controla todo lo que digo y no deja salir más que un "bien" cuando me preguntan cómo estoy. Y no es que esté mal; no estoy, o estoy en un lugar muy llano en el que no pasa nunca nada, la pampa de las emociones, la estepa del alma. La estepa del alma, qué boluda.
Pero bueno, la cosa es que reaparece mi fantasía de cabecera: aislamiento total y autosuficiencia absoluta. En este estado no puedo entender cómo durante el resto del año le pongo tanta energía a las relaciones interpersonales. Y sé que dentro de un par de días voy a volver a mi estado natural y voy a ver a la Celeste de este instante como a una especie de mosntruo individualista y egomaníaco, pero la verdad es que en este preciso momento no comprendo el instinto gregario y sus consecuencias.
A veces todo es tan nada que lo único que se me ocurre es teñirme el pelo de naranja. Siempre quise ser pelirroja.

jueves, abril 07, 2011

Esos ex-novios de amigas que tienen una carrera súper exitosa y que una ve desde lejos y un poco contenta se pone. No sólo por el éxito en sí, sino porque cuando éramos jóvenes e inocentes, compartíamos cenas, salidas y espacios y después, plaf, esos noviazgos se terminan y una guarda la admiración en un cajón.
Hasta que.
Hasta que una amiga nos invita a una fiesta de apertura de festival de cine internacional e independiente y, después de dos fernets, una cerveza y un batido de gancia con andá a saber qué, nos cruzamos con el ex-novio en cuestión y además de variados temas de conversación, él pregunta si seguimos escribiendo.
Entonces, decimos que sí, que escribimos mucho sin que nadie lo sepa. Y emociona, en algún punto, que alguien nos identifique con la escritura; habiendo tantas anécdotas con las cuales asociarnos, esta persona nos une al acto de escribir. Acelera el pulso y nos hace sonreír.

También me afané un vasito de shot en el que venía un gazpacho buenísimo.
Ahora tengo de dónde tomar tequila.

lunes, marzo 21, 2011

Como no veo un choto de lejos y llego a la parada de bondi con todo el sueño del mundo, hoy vislumbré un 1 y un 4 en el cartel del colectivo y asumí que era el 141.
Me subí y, no sé cómo, el chofer se dio cuenta de que algo raro pasaba y se quedó sin arrancar, dicíéndome "este es el 104". Yo estaba tan zombie que seguía metiendo monedas en la ranura sin registrar que el tipo se dirigía a mí. Hasta que me di cuenta.
Pedí perdón y me bajé roja de vergüenza.

Me tomé el primer bondi que pqasó y casi termino en cualquier parte.
La historia de mi vida.

viernes, marzo 18, 2011

El ritual por el que toda veinteañera promedio pasa alguna vez: el test de embarazo.

Leer las instrucciones un par de veces. Pensar "¿le llaman "resultado positivo" a estar embarazada? JA". Hacer pis en el cosito. Mirar el reloj y calcular cinco minutos. Prender un pucho sentada en el inodoro. Imaginar una vida con un crío. Mirar el cosito y rogar por que no aparezca la segunda línea. Imaginar una vida sin un crío. Mirar el cosito otra vez. Saber que no se está embarazada pero igual, por las dudas, digo, para quedarse tranquila, ¿no? Volver a mirar el reloj y volver a mirar el cosito. Releer las instrucciones. Sonreír. Resultado negativo. O positivo, depende desde dónde se lo esté mirando.

Y justo había 2x1 de baby check en farmacity.
Si esto no es sentido de la oportunidad...

domingo, marzo 06, 2011

Descubrí un nuevo oráculo.
Aprieto "página aleatoria" en Wikipedia y mis inquietudes se alivian.
Por ejemplo, hace instantes hice uso de esta herramienta.

Dios. Es todo tan predecible.

domingo, febrero 06, 2011

Llegó el día. El momento que vine pateando durante los últimos seis meses: ordenar la biblioteca.
Durante meses tuve la pila de libros que venía leyendo al pie de la cama, después me dio un poco de vergüenza ser tan crota y los pasé al escritorio. La pila fue creciendo -entre ya leídos, leídos por la mitad y próximos a leer- y el escritorio me fue quedando chico. Desde antes de las fiestas empecé a mentalizarme, imaginé modos de clasificar y procastiné hasta hoy, que en un arranque de bienestar, me puse a limpiar a fondo mi habitación.
Como había sospechado, no tengo espacio, me falta un estante de 1.5 m y todos los de literatura latinoamericana quedaron encima -a modo de sombrerito, como diría mi jefe- del resto.
Saqué mucho polvo, recategoricé y, casi lo más importante, aparté para regalar o vender. Aunque, ahora que lo pienso, no me da la cara para ir a vender o canjear esto que separé. Así que si alguna -o alguno, no juzgo- quiere unas 10 novelitas románticas chotas, me chifla, porque me da vergüenza llevar esto al parque Rivadavia. Ojo, eh, que no es Corín Tellado; son como comedias románticas a lo Bridget Jone's Diary pero hechas libro. También hay uno de Stephen King que nunca pude terminar, un par que me regalaron personas que me desconocen por completo y uno de Isabel Allende, pero ese mejor lo llevo para los usados de la librería, no quiero perjudicar a nadie.

martes, noviembre 16, 2010

Busqué el reloj durante tres horas.
Me acabo de dar cuenta de que lo tengo puesto.

No sé si son las endorfinas en sangre o que la memorización de declinaciones me quemó la bocha.

viernes, noviembre 12, 2010

El pletzalej con pastrón y pepino levanta cualquier mediodía.
Sí al hombre con rodete. Sí sí sí.
Mi padre fue todo un visionario al empezar a llamarme Barrileta.
yogurt natural + jugo de naranja + frutillas /duraznos + hielo + licuadora = desayuno de campeona
El ascendente es el signo que se alza en el horizonte en el momento del nacimiento.
Cada día me caen mejor mis compañeros de profesorado.
Los planetas son el qué, los signos son el cómo, las casas dónde/cuándo.
El que se fue sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen.
Hace años que no me paso un peine.
is - is - em - is - i - e (sustantivos de 3era declinación, tema en i, masculinos/femeninos, singular)
es - es/is - es - ium - ibus - ibus (plural)
I'm easy. Like Sunday morning.

Y esas fueron las enseñanzas y conclusiones de la semana.

lunes, octubre 18, 2010

Quiero que todos sepan que desde hace cuatro días no como otra cosa que no sean frutas y verduras. Ah, pero qué sana soy, eh. Qué jipi orgánica. Qué saludable.
Mentira, qué gorrrrda. Tengo que hacer esto porque durante todo el invierno le estuve dando duro a los guisos, al delivery y al whisky. Y sufro, no se dan una idea de cuánto sufro; pero como ya me deshinché y los pantalones me quedan flojos, me la bancaré estoicamente hasta el final.
Si no pensara en otra cosa que facturas, podría escribir algo acá; pero bueno, no. Me quiero comer una torta de casamiento entera.

Ah, de paso, le digo felizcumpleaños a mi libriano favorito, que tiene unos ojos que sonríen y que, por tener la Luna en Piscis, me entiende toda toda toda.

Mi reino por una lasagna.

jueves, octubre 07, 2010

A las nueve me despertó el llamado de una chica que pensó que estaba llamando a canal 7 y que antes de reconocer su equivocación me dijo un montón de cosas que no entendí. Después de un expresivo "¿Eh?" de mi parte, la chica pidió disculpas y yo seguí durmiendo. A las once volvió a sonar el teléfono, pero esta vez nadie se había equivocado. Era para mí y me alegró la mañana. Tanto, que no seguí hasta las doce como tenía planeado sino que salté de la cama para bañarme. No, bueno, salté de la cama porque de repente mi noche de jueves que iba a ser Mad Men y Boardwalk Empire con un cuarto de helado se transformó en velada en casa y cocinar para un muchacho que me llama a las once de la mañana y me saca las primeras sonrisas del día.
Todavía había sol cuando salí a la calle para ir a mi carnicería y verdulería amigas. Yo ando antojada de entraña, pero el carnicero siempre me cuenta la misma historia: que hay una sola por vaca, que le tengo que avisar con anticipación así me reserva, que con una para dos personas está muy bien y blabla. Al final me llevé un buen pedazo de vacío y estuve a punto de pedir bondiola de cerdo, pero por algún motivo me contuve. De ahí, caminé los dos metros hasta los bolivianos que me venden las paltas más cremosas y las espinacas más tiernas. El piola de Antonio, el verdulero, siempre me hace la misma, me llena de halagos a mí, llena de halagos su mercadería y trata de darme más de lo que le pedí, porque claro "no te podés perder estas frutillas, linda, llevate medio, no un cuarto", a lo que yo le tengo que explicar -como lo vengo haciendo desde el 2007- que soy yo sola, que medio kilo de frutillas es igual a que me las olvide en la heladera y las tenga que tirar en unos días. Le terminé debiendo dos pesos y me despidió con una simpatía que le admiro y envidio.
Llegué a casa, puse las cosas en la heladera y aparté unas mandarinas y frutillas para hacerme un licuado.
Medio kilo de frutillas cuando le había pedido un cuarto. Un kilo de mandarinas cuando estoy casi segura de que pedí medio. Antonio, petiso pícaro, si serás estafador.

viernes, octubre 01, 2010

Cuando ayer apagué la luz a las doce de la noche me dije que hoy a la mañana me iba a ir hasta el Parque Centenario a caminar. Todo esto calculando, como una monstruosidad, diez horas de sueño; el plan era darle un par de vueltas al parque, volver, pegarme un baño y hacer compras de almuerzo y cena. Abrí los ojos a las ocho y no, no way, todo tiene un límite, no voy a ser una de esas personas que se despiertan a las ocho de la mañana porque sí, así que me obligué a seguir durmiendo. Cuando miré el reloj ya eran las once y media. Me zampé once horas y media de sueño sin siquiera estar cansada. Voy a reencarnar en marmota.
Empecé entonces este día mal parido. Cancelé la idea de caminata en el parque por falta de tiempo. Me metí a ducharme y me tuve que lavar el pelo con jabón líquido porque se me acabó el shampoo. Me contaron chismes que sólo confirmaron mi premisa: "nadie me elige". Me pasé con el limón de la ensalada y uno de los aros de mi corpiño favorito me empezó a lastimar el costado de la teta.
Sin pensar demasiado, cargué mi aparatito de mp3 con la discografía de Faith no more y L7. Nunca escucho música fuera de mi casa, pero esta vez salí con los auriculares puestos y tiempo de sobra.
Hidalgo hasta Ángel Gallardo, que después es Estado de Israel y después Córdoba, en Medrano doblé a la izquierda y seguí hasta Charcas. Llegué a la librería un poco acalorada y con la mente en blanco.
La clave es caminar.