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viernes, agosto 26, 2011

Che, ¿de verás siguen existiendo tipos que diferencian a las minas en categoría "para novia" y categoría "para garchar"? Lo pregunto en serio, eh. En los últimos meses me contaron un par de historias que me dejaron con mucha indignación y ganas de pegarles un rodillazo en las pelotas a los retrógrados esos.
Ojo, eh, que yo sé que a veces conocemos a alguien y sabemos que la relación no va a dar para más que garchar porque la otra persona no nos cierra para un vínculo más profundo. No hablo de esos casos. Me refiero a los chabones que si una mina les chupa la pija y se traga la leche con alegría, en su fuero interno la tildan de puta y la tachan de la lista de potenciales madres de sus hijos. Los flacos que le meten los cuernos a sus novias lindas, buenas y virginales -que gustan de coger tanto como cualquier cristiano- con "esas otras" que no tienen problemas en explorar el catálogo de perversiones políticamente correctas. Los infelices que no pueden entender que a las minas nos copa, nos encanta, nos fascina garchar. Garchar. No hacer el amor. Garchar. Esos que se callan las opiniones y pilotean los ataques machistas, pero que cada noche, cuando piensan en todos los tipos que quizás su chica se cogió en el pasado, sufren y no tienen la fortaleza para superar ese obstáculo absurdo. Los que están seguros de que las mujeres cogemos para obtener otras cosas, materiales o del ámbito del status.
Y ahora que lo pienso, le pegaría un pelotazo en las tetas a las estúpidas que se horrorizan si su novio se pajea mirando algún videíto en poringa. A las que se piensan que el culo se entrega, como si fuera algún tipo de diploma por el que hay que hacer mérito para merecer. Esas que despliegan una telaraña de manipulaciones, negociados e histeriqueos sólo por revolcarse un rato. Las minitas que se piensan que les faltan el respeto y se ofenden si les dicen "putita" mientras les dan murra, pero que después son capaces de descartar a un pibe porque no tiene auto. Las conchudas que emiten juicio sobre la vida sexual de sus amigas más libertinas para sentirse mejor con ellas mismas. Las que creen que cogerte es hacerte un favor.
Bueh, parece que ya me contesté la pregunta. Y no sé si se habrán dado cuenta ya, pero estamos rodeados.

jueves, mayo 27, 2010

Si bien durante durante la mitad del año me pongo la camiseta de NO AL MELODRAMA, activo mi radar interno de histeria, anulando cualquier intento de goce a través del síntoma o la manipulación, y llevo una militancia activa contra el síndrome que sufrimos todas aquellas que nos criamos con las novelas de Andrea del Boca y Cris Morena -aunque estoy casi segura de que fue Dawson's Creek lo que me dejo mal para el resto de la cosecha-, soy conciente de que los seis meses restantes soy una auténtica estúpida que traga cantidades industriales de comedias románticas y se mete en historias estériles, retorcidas y catalizadoras de llantos tan injustificados como efusivos.
Venía relativamente bien. Con paso firme, la cabeza en alto y las ideas claras. Sin querer llearme todo por delante, pensando pero también sintiendo. Vamos, que estaba más o menos estable y muy feliz por eso. Hasta que se me activó el gen de quinceañera. Y ojo, eh, que el gen de quinceañera no es lo mismo que el gen minita, es mil veces peor. El gen quinceañera hace que una dibuje corazones al lado del nombre del chico que nos gusta; el gen minita te hace tomarte unos daiquiris, encamarte con alguno y después echarle la culpa al alcohol. El gen quinceañera te hace llamar y cortar cuando el chabón te atiende; el gen minita te hace mandarle un sms medio porno a un flaco que sabés que no te quiere ni ver, para después poder enviarle sin culpa maldiciones a toda la raza masculina cuando no se reciba respuesta alguna del otro lado. Bueno, no, el gen minita es peor. Los corazones y cortar el teléfono son absolutamente inofensivos.
Ayer llegué al límite del quinceañerismo. Podría hacer un relato detallado, pero realmente me da vergüenza. Solamente voy a decir que me metí en un myspace para maquinarme escuchando "su música", le quemé el cerebro a Lau que me dio los mejores consejos del mundo y... BUSQUE UN NÜMERO EN LA GUÏA DE TELÉFONO. ¿Hay algo más 1997 que buscr un número en la guía de teléfonos?
Me voy a estrangular y vuelvo.

sábado, diciembre 12, 2009

Entra la mina, pide el de Ludovica -que cada año viene más choto, por cierto- y se pone a hablar de que es el libro más vendido de la Argentina, bla. Paga, pero antes de irse se pone a mirar los usados. Justo en ese momento, entra uno de estos que estaba (o está) de jurado en lo de Tinelli, que se peleó con no sé quién y que una vez se puso a llorar. Pide un libro para una piba de quince años, pero que no sea Crepúsculo, porque ya leyó la saga. Mi jefe le ofrece un par de cosas pero el tipo no va a comprar nada, se le nota en la cara; está apurado y ni siquiera quiere hacer el regalo ese; al rato se va. La mina que había comprado el del horóscopo chino tira un a los quince años habría que regalarles algo de feminismo, así aprenden de chicas. Entonces yo me rio, porque me imagino a una Celeste de quince leyendo El Segundo Sexo, escribiendo mujer no se nace, se hace con liquid paper en la carpeta. Parece que la mujer esta toma mi risa como pie para empezar con un discurso estúpido, trillado, insoportable, mediocre, que incluye frases como

porque ningún hombre sabe lo que es ser mujer
¿qué hombre sabe limpiar? nombrame uno
yo pensé que tenía tantas oportunidades como un hombre hasta que tuve a mi hijo

Lo peor de la situación es que mi jefe entra como por un tubo y se empieza a defender. Dice que cuando se van de vacaciones con la mujer, el que cocina es él. También dice que él hacía el pool para llevar a los pibes al colegio. O sea, le da más letra a la mina, que ya está enardecida y quiere salir a castrar tipos a la calle, se le nota en la mirada.

a los cuarenta años me hice feminista, dice, la pelotuda esta que se compra el libro de Ludovica.

Yo me revuelvo en mi silla. Simone, en su tumba.

Nota al margen: en este blog re bancamos a Ludovica. Que no se malinterprete.

jueves, diciembre 03, 2009

Todas las minitas mayores de 24 años cuyos apodos terminan en la letra u, son moscas muertas.
Pilu, Milu, Tatu, Celchu, Chechu. Ustedes entienden.
En serio, es un hecho comprobado.


Ah, me acabo de dar cuenta. No entraría como excepción porque la máxima se basa sobre apodos que son deformaciones de los nombres originales, pero igual. Lau no entra. Lau es mi amiga que anda de viaje por Ecuador y es lo más de lo más.

miércoles, junio 21, 2006

5 hombres.
De todo, eh! El lindo, el buena onda, el nuevo, el de siempre y el del comentario justo en el momento apropiado.
De repente, sentí que se me habían desaparecido las tetas.
Mi misoginia está llegando a niveles insospechados.