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sábado, mayo 21, 2011

- ¿Què pasó? ¿Te apoyó un tipo en el bondi?
- No. Un tipo no. UN NENE DE 13 AÑOS.
- Naaaah. ¿En serio?
- Sí, primero no entendía nada, estaba ahí parada leyendo mi libro y sentí algo raro, la energía apoyadora. Cuando miré de reojo para atrás lo vi al pendejito este que era más bajo que yo, imaginate. Justo cuando me debatía acerca de qué hacer, se desocupó el asiento delante de mí y me senté. ¿Podés creer que me empezó se empezó a apoyar en el brazo?
- Estaba re caliente el borreguito.
- Que el borreguito se haga una paja en su casa mirando Casi Ángeles, que no se suba a un 141 a apoyarle el pitito a una piba que podría ser su hermana mayor.
- O su madre.
- Hermana mayor, la puta que te parió, hermana mayor. Bueh, la cuestión es que lo miré fijo hasta que me miró y le dije bien bajito, pero modulando bien para que entendiera, "basta". Me pidió perdón y yo volví al libro.
- Ay, pobre...
- Sí, me dio un toque de pena, no iba a armarle un escándalo a un pibito, por eso cuidé que nadie se diera cuenta. Pero no va que el desacatado vuelve a apoyarme a los treinta segundos. Ahí sí me enojé y le dije "dejá de apoyarme".
- ¿En voz alta? ¿A los gritos? ¿Lo acusaste con el chófer por pedófilo a la inversa?
- No. un tono normal tirando a bajo. El pibe puso cara de protesta y me saltó con "es que me están empujando". Sí, claro, te están empujando la pija medio dura contra mi brazo. Yo no sé qué cara tendría, porque últimamente no la puedo pilotear, se me escapa el gesto sin control, pero te juro que podía sentir cómo la mirada era un rayo láser. Tomé aire, exhalé, y le dije bieeeen lento "dejá de apoyarte en mi brazo".
- ¿Y?
- Se puso todo colorado y me pidió perdón de vuelta. Hasta cierto punto, se me partió el corazón. En ese momento de vergüenza tenía cara de nene, mirada de nene, gesto de nene. Espero que se haya sentido tan avergonzado que no le den ganas de apoyarse a una mina nunca más en la vida.
- Cel: educando al ciudadano. Latín, lengua y literatura, inglés, diplomacia sexual y urbanidad.

jueves, mayo 19, 2011

Desde los 15 años hasta ahora:
- Atendí un local de ropa en la Bond Street
- Corregí pruebas y trabajos prácticos de alumnos de sexto y séptimo grado para un amigo de mi viejo que era maestro.
- Pinté remeras y pantalones para una de mis tías artesanas.
- Mandé a hacer camisolas y las vendí los fines de semana en plaza francia.
- Hice los chirimbolos esos de silicona de colores para pegar en los vidrios.
- Trabajé de vendedora en un local de ropa en Once.
- Fui soporte técnico telefónico de máquinas de revelado fotográfico para USA durante un año.
- Fui soporte técnico telefónico para usuarios de MSN en USA.
- Fui de esas que calientan vía sms en los servicios del estilo "¿querés encontrar pareja? envía AMOR al 2020"
- Fui de esas que leen el futuro vía sms en los servicios referidos en el ítem anterior.
- Tiré las cartas a cambio de dinero.
- Administré órdenes de compra para una gran multinacional durante casi dos años.
- Llamé a muchos morosos latinos residentes en USA instándolos a saldar las deduas que habían contraído comprando juegos de ollas de acero inoxidable.
- Dí clases de inglés.
- Atendí un local de ropa y accesorios en Palermo.

Y la librería desde hace más de dos años, claro. Así que ¿saben qué? estoy cansada de trabajar. Quiero unas vacaciones muy largas. Quiero un año laboralmente sabático. Quiero poder dedicarme al estudio y solamente al estudio por lo menos durante un ciclo lectivo. Quiero una licencia con goce de sueldo hasta sentir que realmente estoy descansada. Quiero un sponsor que me beque simplemente por ser yo. Pero como sé que no es posible, simplemente pido que la librería se venda antes de que tenga que salir a buscar un nuevo trabajo, así recibo la indemnización que me corresponde y hago vida de mantenida durante un par de semanas.
¿Dale, Cosmos, que te copás y mandás un comprador para cuando mi jefe vuelva de viaje?

viernes, marzo 18, 2011

El ritual por el que toda veinteañera promedio pasa alguna vez: el test de embarazo.

Leer las instrucciones un par de veces. Pensar "¿le llaman "resultado positivo" a estar embarazada? JA". Hacer pis en el cosito. Mirar el reloj y calcular cinco minutos. Prender un pucho sentada en el inodoro. Imaginar una vida con un crío. Mirar el cosito y rogar por que no aparezca la segunda línea. Imaginar una vida sin un crío. Mirar el cosito otra vez. Saber que no se está embarazada pero igual, por las dudas, digo, para quedarse tranquila, ¿no? Volver a mirar el reloj y volver a mirar el cosito. Releer las instrucciones. Sonreír. Resultado negativo. O positivo, depende desde dónde se lo esté mirando.

Y justo había 2x1 de baby check en farmacity.
Si esto no es sentido de la oportunidad...

sábado, marzo 05, 2011

Querida Celeste:
Tomamos posesión de tu rostro hasta nuevo aviso.
Sí, habíamos quedado en que en junio nos íbamos, pero, ¿vos ya te diste cuenta de que Latín II es anual y tiene una carga de 6 hs. semanales?
Que te sea leve, chiquita.

Tus ojeras.

miércoles, febrero 16, 2011

En algún momento de la pubertad, en casa se rompió el televisor y mis padres decidieron no reemplazarlo ni arreglarlo. Al principio fue raro cenar sin la pantalla de fondo o ir al colegio y no saber de qué estaban hablando mis compañeritos, pero después de un tiempo me terminé acostumbrando a leer antes de dormir en vez de mirar algún programa y me hice amiga de la radio. Lo mejor fue que las salidas al cine se multiplicaron.
Ya un poco más grande, cuando estaba tercer año, empecé a ir los martes a la casa de mi abuela. Salía de la escuela y llegaba justo para CQC, seguía con Cha cha cha y esperaba hasta la 1am, hora a la que empezaba la seguidilla de Friends, That 70's show, Dawson's Creek y creo que Felicity. Con esa dosis de televisión semanal estaba hecha.
Siempre me pareció buenísimo que mis padres hubieran decidido quitar la tele de casa. Calculo que en el momnto se debe haber sentido como un garrón. Tener que contar mi día en la cena a los 12 años suena más a pesadilla que a buen momento en familia; pero ahora, con una mirada diferente -iba a decir "adulta", pero todavía me cuesta ponerme en ese lugar-, me parece que fue una de las mejores cosas que hicieron respecto de la educación de mi hermana y mía.
Hace unos años, cuando ya me habían rajado del nido, volvieron a poner una tele. Al principio todo parecía bastante normal, pero cuando el año pasado iba a cenar y la conversación se frenaba porque empezaba Malparida, me empecé a alarmar. Mi mamá sabía los nombres de los gatos del programa de Tinelli. Mi papá veía Filmoteca en canal 7, sí, pero antes se daba una sobredosis de basura. Les transmití mi inquietud, pero se me rieron en la cara, así que me desentendí del asunto y listo.
Ayer íbamos en el 141 con mi hermana, yendo para casa, y le llega un mensaje de texto de nuestra madre: SE QUEMÓ LA TELE. POR FAVOR MIRÁ LA NOVELA DE ECHARRI ASÍ DESPUÉS ME CONTÁS. BESITO.

¿Cuál será el destino del matriarcado? ¿Adónde iremos a parar?

lunes, febrero 14, 2011

La vida no para de darme indicios de que ya estoy medio vieja. Todos los días encuentro una nueva cana, me duele en el cuerpo salir dos días seguidos, tiendo a prejuzgar a los jóvenes; esas cosas.
Me pasa esto y creo que mientras no se me caigan las tetas voy a llevar todo el asunto con bastante decencia. O no. Porque la vida te da sorpresas. Sorpresas horribles.

Hace un par de noches estaba compartiendo un momento conmigo misma, o sea, no quiero usar eufemismos para decir que me estaba toqueteando, así que eso, me estaba haciendo una paja -qué poco femenino que queda si lo digo de esa manera, menos mal que mi mamá no me lee el blog, si no, me retaría- y cuando estaba a punto de subir el último peldaño que me llevaría al éxtasis absoluto, me dio un calambre en la cadera.
Un calambre en la cadera.
¿Me captás? ¿Me sentís?
Un calambre en la cadera. ¿Saben a quiénes le dan calambres en la cadera? A mi abuela. Y a otros abuelos. Y a mí cuando me toco. Porque estoy vieja. Y, claramente, me falta potasio.


En otro orden de cosas, esta es la escena ¿literaria? de mi vida, en la que yo elijo sesgar mi completitud y crear un personaje al que sólo le importa que se la pongan o la quieran un poco; las dos cosas no, tampoco la pavada, el personaje aún tiene que evolucionar (aunque, por otro lado, yo estoy a punto caramelo). Y ¿cómo no hablar de San Valentín? Digo, si tengo blog de solterita, algo debería decir, ¿verdad? Decir que odio este día, que no voy a salir a la calle porque ver parejitas me da náuseas. O extrañar a algún hombre atento y dulce. O pensar que nunca voy a conocer a un hombre que quiera y me quiera.
Pero no.
El 14 de febrero como festejo del día de los enamorados me tiene sin cuidado. Porque es el cumpleaños de mi abuela y como torta. Y si como torta, no hay manera de sentirme mal. La vida está buenísima si le ponés una porción de torta al lado. Y la vida también está buenísima si tenés una abuela como yo, que se llama Zenona, y te salva de la conmiseración de San Valentín porque cumple años y hace torta.



Un calambre en la cadera. Mi vida como la conocía hasta ahora se desmorona.

miércoles, febrero 09, 2011

Típico. Típico de mí II.
Cuando sueño algo que no me gusta o me altera, me despierto pensando que puede ser cierto. Esa certeza puede tener durabilidad variable; a veces, demasiada.

Ejemplo primero
Cierto señor que durmió incontables noches conmigo podría testificar que se despertó varias veces por un golpe propinado por quien les escribe. Codazo en los riñones, rodillazo en la tibia, patada, empujón; utilicé varias técnicas. Resulta que soñaba que me engañaba o que me decía algo feo y cuando la angustia me despertaba, pumba, violencia física y un traumático pasaje a vigilia al son de "la puta madre, ¿pero qué te pasa?". A los pocos segundos caía en la cuenta de que había sucedido todo en mi mente y seguía durmiendo lo más pancha.

Ejemplo segundo
Esto pasó sólo una vez, pero temo que vuelva a suceder. Un día, hace no mucho, soñé que estaba embarazada; que acababa de salir del hospital donde me habían dado la noticia y que cuando estaba por prenderme un pucho, me daba cuenta de que cigarrillo-alcohol-porro no more y casi psicotizaba ante el panorama de tener a un ser humano dependiendo de mí hasta los 18 años. Al otro día -o dos días después, no me acuerdo- llamé al muchacho con el que estaba en ese momento y lo interpelé acerca de la posible rotura del forro en nuestro último revolcón y demases paranoias.
Un llamado un día de semana, a las 4 de la tarde, que comienza con "soñé que estaba embarazada" NUNCA es bien recibido. Se lo cuento a las lectoras por si no lo sabían.

domingo, diciembre 12, 2010

Me pasé el día de ayer en balcones.
En el primero miré, respiré la lluvia. También lo miré a él, muy de reojo, mientras prendía un pucho tras otro y rompía la mitad de las leyes del Código de Señoritas-que-saben-qué-decir.
En el segundo espié a los vecinos de Sol y me sentí entre entera y despedazada. Fuerte, sí, pero hasta cierto punto ajena de tan hipersensible.
En el tercero, piso 17, miré hacia abajo mucho tiempo. Miré también hacia adelante, miré todas las luces, las antenas, los murciélagos, las nubes, los edificios. Miré durante horas y pensé muchas cosas. Lloré apenitas, porque si no se me corría el delineador.

Esto también va a pasar.
Eso me dije mientras se hacía de día.

jueves, julio 15, 2010

Se acaba de inaugurar la temporada Insomnio 2010.
Me desperté a las 4 y cuarto de la mañana pensando en que no me alcanza la plata y que necesito encontrar con urgencia una entrada extra porque si no voy a llegar homeless a la primavera. Claro que todos los pensamientos negativos se intensifican a las 4 y pico de la mañana, más cuando se va notando que ya no son las 4, sino las 5 e incluso las 6. No me voy a quedar sin casa, pero tal vez sí sin comida y, odio tener que decirlo, libros. No quiero ni pensar.
Me habré dormido a las 7, con la mente cansada y las uñas recién pintadas.

martes, junio 29, 2010

Tenés que ver cómo conseguir más plata sin emplear demasiado tiempo. Hay que coger más. Hay que coger más con fulano. No hay que coger más con mengano. Berenjenas en escabeche. Ajos confitados. Pimientos en vinagre. El nominativo, si no es el núcleo del sujeto, es predicativo subjetivo. Fulano es un hombre increíble; "un hombre increíble" es el predicativo subjetivo. Gershwin, quiero cantar y escuchar mucho Gershwin. Hay que apagar la luz de la cocina. Hay que pagar la luz. Hay que pagar el gas. Mañana me despierto temprano y estudio. Tarde, tarada, ni siquiera pusiste el despertador. ¿Cómo tardé tanto en empezar a leer Bolaño? ¿Por qué no sacan Alta Fidelidad en versión compactos? ¿Por qué no vivo en España para comprar libros a 9 euros? ¿Dónde voy a meter todos los libros que ya no entran en los estantes? Fulano es un hombre muy interesante; "muy" es un adverbio, un circunstancial. Tengo que sacar turno con el tatuador. Todo lo terrible en mi vida es culpa de la cuadratura Luna-Saturno, nunca va a ser suficiente, no hay Fulano en el mundo que pueda cumplir con las expectativas. Llamá a amigo y consejero apenas te levantes. ¿Qué le vas a regalar a amigo y consejero? Dormí. Dale, dormí. Chocolate con almendras. Cuando me dijo que una palabra como "apoteosis" me define ¿qué me quiso decir realmente el flaco este? Porque yo sí vivo el presente en ciertos momentos. Ciertos momentos equals garchar. Hay que coger más. Fulano es un hombre muy sexual; el verbo "ser" es copulativo. Hay que copular más..

No me para la cabeza.
Necesito vacaciones.

miércoles, junio 02, 2010

Cuando terminé de ver Super Size Me -hace unos cuantos años ya- lo primero que hice fue ir y devorar un cuarto de libra con queso.

Ayer a la madrugada terminé una novela chota sobre adictos al sexo.
No puedo explicar el estado en el que quedé. En realidad sí puedo, pero no tengo ganas de ponerme a contar.

Ojalá esto se arreglara con un whooper.

martes, junio 01, 2010

El problema era que siempre otorgaba el beneficio de la duda.
Hoy, me saco un conflicto de encima. No más dudas.
No hay dudas de que soy una boluda. No hay dudas de que me han pelotudeado de lo lindo.

Y hasta cierto punto, es un alivio.

jueves, mayo 27, 2010

Si bien durante durante la mitad del año me pongo la camiseta de NO AL MELODRAMA, activo mi radar interno de histeria, anulando cualquier intento de goce a través del síntoma o la manipulación, y llevo una militancia activa contra el síndrome que sufrimos todas aquellas que nos criamos con las novelas de Andrea del Boca y Cris Morena -aunque estoy casi segura de que fue Dawson's Creek lo que me dejo mal para el resto de la cosecha-, soy conciente de que los seis meses restantes soy una auténtica estúpida que traga cantidades industriales de comedias románticas y se mete en historias estériles, retorcidas y catalizadoras de llantos tan injustificados como efusivos.
Venía relativamente bien. Con paso firme, la cabeza en alto y las ideas claras. Sin querer llearme todo por delante, pensando pero también sintiendo. Vamos, que estaba más o menos estable y muy feliz por eso. Hasta que se me activó el gen de quinceañera. Y ojo, eh, que el gen de quinceañera no es lo mismo que el gen minita, es mil veces peor. El gen quinceañera hace que una dibuje corazones al lado del nombre del chico que nos gusta; el gen minita te hace tomarte unos daiquiris, encamarte con alguno y después echarle la culpa al alcohol. El gen quinceañera te hace llamar y cortar cuando el chabón te atiende; el gen minita te hace mandarle un sms medio porno a un flaco que sabés que no te quiere ni ver, para después poder enviarle sin culpa maldiciones a toda la raza masculina cuando no se reciba respuesta alguna del otro lado. Bueno, no, el gen minita es peor. Los corazones y cortar el teléfono son absolutamente inofensivos.
Ayer llegué al límite del quinceañerismo. Podría hacer un relato detallado, pero realmente me da vergüenza. Solamente voy a decir que me metí en un myspace para maquinarme escuchando "su música", le quemé el cerebro a Lau que me dio los mejores consejos del mundo y... BUSQUE UN NÜMERO EN LA GUÏA DE TELÉFONO. ¿Hay algo más 1997 que buscr un número en la guía de teléfonos?
Me voy a estrangular y vuelvo.

jueves, abril 15, 2010

Está bien, entiendo que pueda resultar gracioso; pero eso no quita que me duela.
La rodilla me duele. Así de hinchada la tengo. Y con un raspón importante.
Todo porque iba por Charcas mirando para cualquier lado, sin reparar en que la vereda estaba alfombrada de unas flores que se habían caído de los árboles y creaban una capa resbaladiza color rosa chicle. Entonces me caí y aterricé con la rodilla izquierda, que ahora está hinchada y afiebrada.
Sí, es un poco gracioso. Resbalarme con las flores es el equivalente poético de la cáscara de banana. Sí, ya sé. Pero igual, duele. Por lo menos ríanse a mis espaldas, que yo no me entere.
"Las flores son traicioneras" dijo el señor de bigotes que me ayudó a levantarme.

martes, marzo 30, 2010

Me enamoré de tus tetas.

Esto es lo más parecido al amor que he tenido en los últimos meses.
No me quejo, eh. No me quejo.
Cosecho mi siembra.

domingo, marzo 14, 2010

En algún momento, entre los 18 y los 20 años, no recuerdo bien cuándo, decidí que nunca más -porque me encanta proponerme cosas con nunca máses y siempres- me iba a gustar un chico que no me diera bola; y respeté la decisión.
Hasta ahora.
Me siento de quince. Mirando pelis con Jason Bateman sólo porque me hace acordar al geminiano este que me tiene así, deshojando la margarita como pelotuda.
"¿Un geminiano?" diría mi madre.
Qué se le va a hacer.

lunes, marzo 01, 2010

Con el comienzo de clases, empieza también la temporada de libros de texto 2010.
Y con eso, el fin de mis trasnochadas; diez horas de trabajo corrido, parada; madres histéricas; niños confusos; mi jefe en un estado de constante estrés; bastante plata; ausencia de vida social; domingos que no alcanzan; contracturas en músculos que una ni sabía que existían; discusiones; algún que otro padre más o menos lindo a la vista; y hartazgo, sueño, cansancio.
Probablemente, también, una merma en el posteo que venía de lo más constante y periódico.
Sabrán disculparme.

domingo, febrero 21, 2010

Cel: Entonces le dije que no podía, porque me había caído y estaba toda lastimada.
Gen: Claro...
Cel: Y me dijo que si me quedaba sola en casa y necesitaba compañía, o algo, cualquier cosa, que le avisara.
Gen: Aaaaw, qué divino.
Cel: Sí, un amor. Pero bueno, estaban acá Ani y Lau, así que no, no necesitaba compañía.
Gen: No la de él...
Cel: Eso mismo. Y después, más tarde lo crucé en el msn y me volvió a decir algo del estilo, que si necesitaba mimos, que se venía; pero como yo no sabía si me iba para lo de Dedé o no, quedé en que le mandaba un texto cualquier cosa.
Gen: Pero acá estás, no fuiste a lo de Dedé.
Cel: No, me quedé mirando unas pelis.
Gen: Es divino ese chico.
Cel: Ya sé, boluda, pero no me gusta. No me gusta. No sé por qué. Me da pena y bronca, pero no va, eh. No va. ¿Sabés qué es lo peor? Que me re gustaría como amigo, ponele. Pero eso no se lo podés decir a alguien que quiere venir un sábado a la noche a tu casa a ver una peli y comer helado y ya te vio en pelotas.
Gen: No, no podés decirle eso, nunca. Ahora... ¿Y si el que te decía de cuidarte era fulanito?
Cel: Ponía la cera a calentar, lo esperaba con un escote hasta el ombligo y me olvidaba de mi rodilla hinchada y el pie torcido.

lunes, febrero 15, 2010

Me calcé los lentes, y salí a la calle. Qué mediodía hermoso en la calle arbolada. Qué lindo es Villa Urquiza. Qué lindo es coger. Qué lindo, pero qué lindo.
Y qué me importaba San Valentín, qué me importaba que las calles estuvieran llenas de parejitas de la mano. Realmente, no me importaba. "Tomá, Valentín, no necesito estar enamorada ni nada por el estilo para que me chupes un huevo", pensé.
Y así iba, con la sonrisita y los rulos hechos un bardo, metiendo la mano en la cartera para buscar monedas.
Y así iba, sin darme cuenta de que el viento cada vez arremetía con más fuerza.
Despeinándome.
Haciéndome arrepentir de no haber agarrado un saquito la noche anterior.
Subiéndome la pollera hasta la cintura. Exponiendo mi humanidad a los transeúntes villaurquicenses.

Sí, la de bombacha color obispo en la esquina de Mendoza y Triunvirato, era yo, señor/a.

martes, febrero 02, 2010

Mi amigo y consejero me había dicho que si me daba mucho miedo, podía llamarlo, no importaba la hora. Y yo me hice la canchera, porque claro, cualquiera, mirá si te voy a llamar a las cuatro de la mañana porque estoy segura de que en cuarto habita un fantasma.
La cosa es que apagué la luz a las tres de la mañana y me tiré boca abajo en la cama, esperando quedarme dormida. Pero nada de sueño, empecé a flashear con que Pepito me miraba -ah, le puse Pepito, si voy a vivir con un fantasma, que tenga un nombre simpático por lo menos-. Con que me tocaba la espalda. Con que me miraba dar vueltas en el colchón desde el marco de la puerta. Y pensaba, mi cabeza no paraba, le pedía a Pepito que se fuera a la terraza, le decía que tenía toda la hamaca paraguaya para él, pero que por esa noche me dejara dormir en paz; después me di cuenta de que es probable que los fantasmas no lean la mente. Una cosa es estar muerto, andar espiando a la gente cuando prepara milanesas de berenjena y otra muy diferente es leer mentes.
Estuve a punto -a punto, eh- de cazar el teléfono y llamarlo -a mi amigo y consejero, no a Pepito-, pero entre que me puse a dudar y mirar el reloj, me quedé completamente dormida.