Mostrando las entradas con la etiqueta misantropía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta misantropía. Mostrar todas las entradas

viernes, octubre 14, 2011

¿Alquien se toma el 141 regularmente? ¿Alguien tuvo que sufrir el acoso psicológico del señor de los poemas? ¿No?
Bueno, la cosa es más o menos así. El tipo se sube en Scalabrini Ortiz y Córdoba y le cuenta a la gente que él escribe poemas, que la sensibilidad es un valor en desuso, que él de corazón te da su obra y que por favor se la aceptes amablemente. Avisa que todo esto es gratis, que si alguien quiere colaborar, él encantado, pero que si no, con una sonrisa le alcanza.
El tipo se te para al lado y te enchufa el papel, más allá de que le digas que no. Bueno, tampoco es que te lo encaja, pero dice cosas para que te sientas mal si no se lo agarrás. Y despuès no deja que se lo devuelvas. O sea, es un psicópata. ¿Cómo va a andar generando culpa de esa manera? Y no le importa nada; vos le podés decir que ya tenés, que no te interesa, que tu religión no te lo permite y el viejo se caga en tus límites y sigue tratando de convencerte. Y ponele que el viejo claudica y no te deja la papeleta, te sentís para el orto, culpable, porque sos la única persona en el bondi que no le da valor a la sensibilidad.
Para mí, no es poeta un carajo, es un sádico que disfruta con el malestar de los pasajeros que no tienen monedas o un billete chico para darle.

viernes, agosto 26, 2011

Che, ¿de verás siguen existiendo tipos que diferencian a las minas en categoría "para novia" y categoría "para garchar"? Lo pregunto en serio, eh. En los últimos meses me contaron un par de historias que me dejaron con mucha indignación y ganas de pegarles un rodillazo en las pelotas a los retrógrados esos.
Ojo, eh, que yo sé que a veces conocemos a alguien y sabemos que la relación no va a dar para más que garchar porque la otra persona no nos cierra para un vínculo más profundo. No hablo de esos casos. Me refiero a los chabones que si una mina les chupa la pija y se traga la leche con alegría, en su fuero interno la tildan de puta y la tachan de la lista de potenciales madres de sus hijos. Los flacos que le meten los cuernos a sus novias lindas, buenas y virginales -que gustan de coger tanto como cualquier cristiano- con "esas otras" que no tienen problemas en explorar el catálogo de perversiones políticamente correctas. Los infelices que no pueden entender que a las minas nos copa, nos encanta, nos fascina garchar. Garchar. No hacer el amor. Garchar. Esos que se callan las opiniones y pilotean los ataques machistas, pero que cada noche, cuando piensan en todos los tipos que quizás su chica se cogió en el pasado, sufren y no tienen la fortaleza para superar ese obstáculo absurdo. Los que están seguros de que las mujeres cogemos para obtener otras cosas, materiales o del ámbito del status.
Y ahora que lo pienso, le pegaría un pelotazo en las tetas a las estúpidas que se horrorizan si su novio se pajea mirando algún videíto en poringa. A las que se piensan que el culo se entrega, como si fuera algún tipo de diploma por el que hay que hacer mérito para merecer. Esas que despliegan una telaraña de manipulaciones, negociados e histeriqueos sólo por revolcarse un rato. Las minitas que se piensan que les faltan el respeto y se ofenden si les dicen "putita" mientras les dan murra, pero que después son capaces de descartar a un pibe porque no tiene auto. Las conchudas que emiten juicio sobre la vida sexual de sus amigas más libertinas para sentirse mejor con ellas mismas. Las que creen que cogerte es hacerte un favor.
Bueh, parece que ya me contesté la pregunta. Y no sé si se habrán dado cuenta ya, pero estamos rodeados.

lunes, agosto 08, 2011

"(...) bueno, así que ya sabés, si en algún momento te sentís juguetona o estás quenchi, avisame, creo que puedo hacer que cambies de opinión respecto a mí"


Esto fue lo que recibí en el día del orgasmo femenino (ah, no sé de dónde salió esto; yo lo leí en twitter). Un banana a pedal que se piensa que puede generar algo en mí "si le doy una oportunidad", sin darse cuenta de que, justamente, es el modo en el que pide esa oportunidad lo que hace que mi libido desaparezca instantáneamente.
Dudo, ¿le contesto? ¿Le explico que la palabra "quenchi" es de coordinador de viaje de egresados que sólo se la pone a adolescentes ebrias? ¿Le aclaro que el verbo jugar entramado en lo sexual debe ser usado con sumo cuidado, porque si no tiene un efecto perjudicial? ¿Le pido que por favor se olvide de mi existencia y vaya a revolotearle a otra con un perfil más acorde a su persona?
Me decido por no contestarle nada, la situación no amerita más que un post en este blog.

quenchi. qué hijo de puta.

lunes, junio 20, 2011

No me gusta el contacto físico con la gente extraña. No hablo de estar apretada en el bondi, eso no le gusta a nadie. Más bien me refiero a todo el despliegue de camaradería que se suele tener con personas con las que uno no comparte más que circunstancias espacio-temporales. Hablo de besos en la mejilla, palmadas en la espalda e incluso abrazos. Hablo de compañeros de trabajo, de facultad, clientes y personas que me encuentro por la calle que alguna vez formaron parte efímera de mi vida.
Cuando hacía vida de oficina y trabajaba con un equipo de cerca de quince personas, sufría mientras subía en el ascensor al saber que se acercaba el momento de saludarlos A TODOS con un beso en la mejilla. Era una locura. Todos los días. Un beso en la mejilla. Al llegar y al irse. A todos. Todos los días. O pienso en mi primer año en el profesorado; no saludé a nadie -salvo a La Secretaria y a Amarula, obvio- hasta noviembre más o menos, porque si bien soy bastante tímida y estoy segura de que la gente nunca registra mi presencia, también está esta cosa de negarme a andar besuqueando a la gente, entonces quedo como una antipática, amarga, misántropa, Daria, lalala lalá.
El saludo con beso en mejilla por compromiso me parece una invasión al espacio privado. Un avasallamiento a la intimidad. Un atrevimiento innecesario. Una regla de urbanidad inútil. Un horror. Y ni hablar de cuando me cruzo con esa gente que ni me conoce pero me abraza. O sea, ME ABRAZA. Digo, para mí, el abrazo es una muestra de cariño sincera que valoro mucho cuando viene de alguien cercano, o que brindo cuando me puede la ternura; pero que venga fulana o mengano a rodearme con sus brazos es algo que me crispa los nervios.
De más está decir que la gente esa que va a los parques, con sus carteles de "abrazos gratis" me parecen directamente macabros. No te acepto un abrazo de un desconocido ni que me paguen. Y me pasó algo terrible respecto a esto hace muy poco. Había un pibe que me gustaba mucho desde hacía un tiempo. Alguna vez terminamos los dos en un sillón, hablando muy de cerca, con su manaza masajeándome el cuello; alguna otra vez hablamos durante horas sobre libros y astrología; y aunque nunca haya pasado nada, siempre tuve la certeza de que sólo era cuestión de tiempo. Hasta que. Hasta que un día abrí mi facebook y ahí estaba él, el grandote que me re cabía, etiquetado en un album que se llamaba "abrazos gratis"; ahí estaba, con una sonrisa y abrazando gente desconocida en Plaza Francia; ahí estaba mi deseo, siendo chupado por un agujero negro para nunca jamás volver. Y todos dirán, "pero, nena, ¿qué problema tenés?" o "salí de la pose"; pero yo les digo que me tienen las pelotas llenas con la sobrevaloración de la sociabilidad y el contacto físico. Mirá si voy a dejar que alguien que no me conoce me toque. ¿Qué bienestar me puede generar pegotearme con un extraño?


Ah, me olvidaba, todo esto no aplica cuando se trata de ancianitos o infantes. Ahí sí, soy una más del montón.

martes, abril 19, 2011

Estoy en una de esas épocas en la que no puedo ser demasiado expresiva y me callo todo. Tomo distancia y me evado la mayor parte del tiempo. Evito emociones fuertes y le esquivo a los vínculos que más me movilizan. Es como si tuviera una compuerta en la garganta, que controla todo lo que digo y no deja salir más que un "bien" cuando me preguntan cómo estoy. Y no es que esté mal; no estoy, o estoy en un lugar muy llano en el que no pasa nunca nada, la pampa de las emociones, la estepa del alma. La estepa del alma, qué boluda.
Pero bueno, la cosa es que reaparece mi fantasía de cabecera: aislamiento total y autosuficiencia absoluta. En este estado no puedo entender cómo durante el resto del año le pongo tanta energía a las relaciones interpersonales. Y sé que dentro de un par de días voy a volver a mi estado natural y voy a ver a la Celeste de este instante como a una especie de mosntruo individualista y egomaníaco, pero la verdad es que en este preciso momento no comprendo el instinto gregario y sus consecuencias.
A veces todo es tan nada que lo único que se me ocurre es teñirme el pelo de naranja. Siempre quise ser pelirroja.

viernes, abril 08, 2011

- ¿Tenés algo de Danielle Steel? Es para una chica de doce años.
- ¿Doce años? ¿Danielle Steel?
- Sí.
- Pero... ¿No es demasiado melodramático para una nena de doce años?
- Nah, para nada. Se leyó El Conde de Montecristo, con eso te digo todo.
- Bueno, cuando dije "melodramático" quizás quise decir "malo". Si esta chica leyó El Conde de Montecristo, me parece que está para más que Danielle Steel.
- ...
- ...
- ...
- Ehm... No, bueno, sí, hay muchos de esta mujer: Accidente, Milagro, Deseos Concedidos...
- Accidente no lo tiene, me llevo ese.

Y se lo llevó nomás. Y también, quizás, las esperanzas de que una nena de doce años vaya por el buen camino literario.
Margaritas a los chanchos. Y ya sabemos quién es "los chanchos".

miércoles, marzo 09, 2011

Ok. Lo reconozco. Salí con un señor 20 mayor que yo sólo porque quería saber qué se sentía estar en una situación así. Por eso y porque acababa de salir de una relación; después de una ruptura, suelo agarrar viaje con el primero que más o menos me convenza. Por eso y porque tuvo gestos de lo más gentiles y caballerosos.
Pero la realidad es que desde el momento en el que me bajé de su auto hace poco más de dos meses, supe que no me interesaba verlo más. Después, una poco feliz charla telefónica en la que terminé cortando ante una ofensa de su parte y un par de mails y mensajes de facebook que nunca contesté.

Cuando el lunes a la tarde -mientras la fiebre iba subiendo y el estado gripal poseía mi cuerpo- sonó el teléfono y me encontré con él del otro lado, me sorprendí tanto que hasta lo traté un poco mal. Al rato me aflojé y pude tener una charla civilizada, entretenida. Esquivé la invitación al cine y fui cerrando la conversación.
"Sos experta en rechazar", me dijo.
"Seh, puede ser", le dije, mientras se me hacía un nudo en la garganta. No llegué a angustiarme porque el tipo no tiene por qué saber que me obsesiona y enferma ser tan distante y desaprensiva.

"Un beso, suerte", también dije.
Y corté.

miércoles, noviembre 10, 2010

- Pero yo tenía la sensación de que te caía bien.
- ¡Obvio que me caías bien!
- ¿Si?
- ¡Claro!
- Y sí, a mí me parecía...
- ...
- Odiabas a todo el mundo. A mí por lo menos no me tratabas mal...

Y ese era el chico que me gustó durante todo segundo año y que mejor me caía de toda la división.
Siempre tuve problemas para demostrar interés, al parecer.

jueves, agosto 12, 2010

Hoy a las once de la mañana sonó el timbre. Lo escuché entre sueños pero no pude ignorarlo, terminé despertándome y yendo a ver quién era. Abrí la ventanita que está en la puerta que da a la calle y me encontré con cuatro señores con cara de nada y un pelado en traje. "Somos de Telefé", me dijo un canoso, "Venimos porque nos llamó Xxxxx Xxxxxxxx por el tema de la obra de al lado".

- Pero Xxxxx Xxxxxxxx es el del timbre 3, yo soy del 2.
- Sí, pero tocamos el 3 y no nos atiende nadie. ¿No nos dejás hacer unas tomas desde tu terraza? Es un segundito nada más.
- No.
- Fulano, mostrale la cámara -le dijo al camarógrado que se estaba fumando un pucho; el tipo levantó la cámara a la altura de mis ojos- ¿Ves que tenemos la cámara? No tengas miedo. Somos de Telefé.
- Ni tengo miedo ni desconfío, pero si vos arreglaste con el vecino del 3 para venir y el tipo no está, es un tema suyo. Yo no te voy a abrir la puerta.

Temía que repitiera "somos de Telefé" así que cerré la ventanita después de un seco "chau".
Tal vez debiera haberles dicho que no me iba a prestar para esa paparruchada de clase media pretenciosa y cacerolera, pero la verdad es que cero ganas de argumentar en el pasillo, a través de un cuadradito de 10x10, cagándome de frío. Bueno, la verdad es que si se me hubiesen venido a la cabeza las palabras "paparruchada de clase media pretenciosa y cacerolera" las cosas habrían sido diferentes, pero ¿qué quieren que les diga? a las once de la mañana no me funca la neurona.

Entre los martillazos desde las 8am, el olorcito a asado de cada mediodía y los obreros saludándome desde la medianera, esta obra puta me está arruinando la vida.

viernes, julio 16, 2010

A la noche de mierda que había tenido, como era de esperarse, le siguió un día chotísimo. Por eso, cuando salí de la librería decidí que la falta de optimismo, las hormonas y el frío no me iban a arruinar otra velada conmigo misma. En el momento en que llegué a la parada del colectivo, el 141 se acercaba majestuoso y vacío; tomé el suceso como una señal de buen augurio y dormí durante todo el viaje.

Buen augurio las pelotas.

Para las 12 de la noche ya me había tomado dos whiskys, había invitado a un chico de estos que me gustan a mí, bien discapacitado emocional, a comer a mi casa el domingo, me habían dejado plantada y estaba enojadísma con el universo.
Menos mal que tengo a mi amigo y consejero, que me charló por teléfono durante dos horas y me hizo reír lo suficiente como para que me fuera a dormir un poco menos alterada.
Me desperté esta mañana con una resaca asesina y la furia hormonal a flor de piel.
Voy a prender fuego todo.

miércoles, mayo 19, 2010

Como el lunes estaba de relativo buen humor, no me convertí en Medusa cuando una quinceañera vino a pedirme La Vara, de Moliera (sic) y Bolas de Sangre, de García Orca (oh, my, sic) (sick). Fue al final del día, sabía que después me iba a tomar unas cervezas con gente linda así que no pasó de ser una más de las burradas de los pibitos estos palermistas.
Pero. Ay, siempre hay un pero. Hoy me levanté llorando y enojada. Enojada con mi madre por no querer saber qué es de mi vida, con mi padre por nunca ser capaz de levantar el puto tubo del teléfono para saludarme, con mi jefe por pagarme chirolas, con un muchacho por tratarme decentemente y después desaparecer, con telefónica por despertarme a las once de la mañana, con el mundo por ser mundo. Y mientras hacía ejercicios de respiración para no largarme a moquear en el medio de la librería vino un muchachito en su uniforme azul y gris a pedirme "1834". Le entregué 1984 con desprecio y una cara muy particular que suelo poner cuando estoy de estos humores tan poco amenos y que un día de estos va a hacer que alguien me pegue un bife por ser tan asquerosita, estoy segurísima.
Estoy ahí, al borde. No sé al borde de qué, pero se presiente el límite.
Que no me busquen.
En serio, que no me busquen.

sábado, mayo 08, 2010

La señora entra con cara de asco y me pide alguna novela que no sea muy conflictiva, pero sí entretenida, y buena, tiene que ser buena. Compara a Almudena Grandes con Ruiz Zafón y yo ya no sé qué es lo que quiere leer esta mujer, qué criterio habita su mente, así que agarro de la vidriera unos cuantos y se los pongo sobre la mesa. Pregunta quién es Claudia Piñeiro y le comento que es la autora de Las Viudas de los Jueves; en ese momento a la vieja se le transforma la cara, una mueca de burla la deforma.

- ¿Pero de qué trata este?
- Es un policial -que le hacen leer a los pibes en segundo año del secundario, olvidé decirle-.
- No habla de los desaparecidos ¿no?
- Ehmmm... no, no habla de los desaparecidos -arriesgué sin conocimiento de causa-.
- Porque la literatura argentina es tan monotemática...
- ¿A qué se refiere?
- A que todos hablan de la época de la dictadura.
- No... es realidad no. Hay mucho, y de todo.
- Ay, nena, sí, todos piensan que los desaparecidos son tema obligado.
- ... -cara de póker-.
- Ya cansa.
- ... -no soy tan buena jugadora, vieja chota, no me busque-.
- ¿No te parece?
- No. Creo que todavía me cansa que Hollywood siga lucrando con el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial...

Ahí vino mi jefe a interrumpirme y poner paz, ya me venía relojeando desde que la vieja provocadora había pisado el local. Él, tan sagitariano, es el as de la diplomacia, salvo cuando le hablan de Perón, ahí se enciende y escupe su discurso gorilón de palermitano vitalicio. Igual, hacemos una buena dupla.
La vieja de mierda se llevó el de Piñeiro y se asoció a la biblioteca circulante. Quedó enamorada de mi jefe y se fue con una sonrisa enorme. Yo me vine a mi compu a escribir este post.

miércoles, marzo 03, 2010

Ya está, ya es oficial.
Ya podemos decir que marzo es marzo.
Me acabo de pelear con la primera vieja conchuda que arma un escándalo por razones absurdas. En esta ocasión, porque no tenemos un manual que se usa EN RIO CUARTO.
Rio Cuarto, vieja de mierda, explicame por qué tengo que tener un manual que usan en Córdoba en plena Capital Federal.

viernes, febrero 19, 2010

Las opciones para el fin de semana son:

1- Hombre bohemio, músico, cuya edad está más cercana a la de mi madre que a la mía. Igual, no parece de la edad que tiene, eh.
Lo vengo bicicleteando desde hace semanas. porque siempre termina surgiendo algo mejor o yo estoy con ataque de minita y me encierro en mi cuarto durante las 48hs del sábado y domingo. Ya me dijo "pendeja, te estoy por mandar a la mierda" y yo, que amo sentirme pendeja, me hice la boba y pedí perdón por enésima vez.

2- Experimentación en cocina étnica con Lau como partenaire. En esta entrega, Moussaka, una receta griega de carne, condimentos, berenjena y gratinado de yogurt. Sí, ya sé, no soy muy buena vendiendo recetas.

3- Ponerme al día con la lectura, lo que me queda de Breaking Bad y todas las pelis que tengo bajadas; en la cama. Dicen que va a llover todo el fin de semana. Debo decir que en este momento es la opción que más me convence.

4- Clase de inglés con bonus track. El chico de ojos increíbles propuso un encuentro para el sábado que todavía no me animé a confirmar o rechazar. Supongo que considerar ir a buscar libros al Parque Rivadavia en vez de aceptarle bonus trackear un buen rato habla bastante de cómo me siento con respecto a la situación con este muchacho

Podría hacer un gran combo. Opción 1 para esta noche del viernes. Opción 4 para tarde del sábado, la 2 para la noche. Y opción 3 para el domingo.
O bien, 2 para hoy a la noche, 4 para la tarde noche del sábado, 1 para el domingo a la noche.
O a la mierda con todo y puro 3, que es lo que más tira

viernes, febrero 12, 2010

Aproveché mi tarde libre para ir a buscar un libro que había comprado por mercado libre -todavía no sé si está bien o mal que use mi herramienta de laburo para comprarle a la competencia, tampoco es que me importe mucho-. Me bajé del subté, sudé las cuadras hasta el lugar en cuestión y me anuncié como la flamante compradora de Todas las familias son psicóticas, de Douglas Coupland. Y en el momento en que lo dije, me di cuenta. El cliché, me convertí en uno.
¿Qué podía comprar una chica como yo, cercana a la trientena, que portaba morral con imagen de una virgen en el frente, sandalias naranjas, auriculares de los que salía Redd Kross, cara de estar hastiada y mirada de por-favor-que-no-sea-siempre-así-todavía-guardo-esperanzas, sino Douglas Coupland?
Y después de atravesar la juventú escapando de caer en alguna de esas pseudo tribus de veinteañeros, me vengo a dar cuenta de que siempre fue así, de que todo este tiempo había formado parte de algo y yo tan pancha, creyéndome especial y única.
El chico me dio mi libro -tapa dura, muy difícil de conseguir, veinte mangos, excelente estado- y me ofreció un par más del mismo autor.

- Aaah, ya los tengo, me falta La vida después de Dios solamente -le dije mientras chusmeaba muy por encima.
-No me digas, lo vendimos hace poquito. Qué pena.
-No hay drama, ya lo conseguí por otro lado.
-Menos mal, me hubiese puesto mal que no leyeras todos los de Coupland.
-Ya lo leí, pero me lo habían prestado. Ahora quiero releerlo y tenerlo.
-Yo no lo lei, ¿qué tal?
-Maravilloso.
-Uh, no lo debería haber vendido. ¿Me lo prestás?
- Jajaja...

Entonces lo miré, prestando atención, y lo pude ver claramente, él también formaba parte de este grupo. Claro que no llevaba morral con virgen sino chomba a rayas de feria americana y bigotes de estudiante de Ciencia Política.
Pagué, me quedé sin ver el resto de las libros y enfilé ligero para Acoyte.

miércoles, febrero 03, 2010

Esto del profesorado y el blog es contar una historia muy similar desde puntos diferentes de vista. Cuestion de perspectivas ¿vio?
La diferencia es que ella es buena onda y va al baño con las jóvenes de nombres estrambóticos.
Yo no hablo con nadie a no ser que me dirijan la palabra y soy feliz siendo así de Daria (lalalalala).

¿Sabían que el personaje de Daria estuvo inspirado en Janeane Garofalo?
Yo me enteré hace poco, y me cerró TANTO todo.

martes, febrero 02, 2010

En la fila de adelante, a la derecha. La linda que es medio jipi. Todo el outfit, eh. La musculosa de tela vaporosa, la pollerita, las sandalias. Los aros enormes que hacen que el lóbulo esté a punto de ceder, en cualquier momento. Una cara in-cre-í-ble y un modo de ponerse el rimmel que me dio mucha envidia. Claro que después abrió la boca. Y ahí se convirtió en la linda-medio jipi-era mejor cuando hacías ojitos y nada más. Y no, no por linda tonta, sino por linda que dice absolutamente todo lo que se le pasa por la cabeza, putea demasiado y usa la palabra "pete" innecesariamente -siempre seré partidaria de "chupar la pija", "pete" me hace acordar a Petete y su libro gordo y le quita toda la magia al asunto-.
Entonces, cuando la profesora -divina, perspicaz, graciosa; cuando sea profesora quiero ser como ella- pregunta quién quiere contestar cuál fue el último libro leído, un par levantan la mano y sí, las obviedades. El extranjero, Camus. El libro de arena, Borges. Crimen y castigo, (vamo') Fedor. Y la linda-medio jipi-qué rimmel usás, hace asomar su brazo, lo agita; el pueblo quiere saber. Anticristo, de Nietzsche.
"Nísche" para ella.

martes, diciembre 22, 2009

Parece que el sábado, en uno de esos suplmentos culturales que traen los diarios, salió una notita que decía que en la librería esta donde trabajo se podían conseguir libros usados a muy buen precio, cosa que es cierta. También decía que teníamos El Olor de la Guayaba, de García Márquez, a 8 pesos, una ganga. De todo esto me enteré ayer, cuando una chica vino a llevarse el libro y me mostró su recortecito del diario.
Hoy cuando llegué, acalorada y con mi característica cara de orto, habia una tipa esperándome en la puerta. La hice pasar y ni tiempo de sacarme los lentes y apoyar el morral en una silla me dio.

- ¿Me das El Olor de la Guayaba?
- Ya no lo tenemos más.
- Pero ¿cómo? Si salió en el diario que lo tenían.
- Claro, por eso mismo, salió en el diario y ayer se lo llevaron.
- Pero ¿no les queda otro?
- No, porque los libros usados los traen los clientes para canjear por otros. Entran de a uno. A veces hay más de uno de un cierto libro, pero un 90% de las veces, no.
- Pero ¿por qué pusieron una nota en el diario?
- Nosotros no pusimos la nota, de hecho, nos enteramos ayer.
- Ya sé, ya sé, ya sé. Pero ¿para qué la ponen ELLOS?
- ...
- Decime, ¿para qué la ponen?
- ...
- Te estoy hablando, a vos, sí.
- Pensé que era una pregunta retórica. Yo qué sé por qué la ponen. Porque deben tener una sección de librerías de usados y ponen como ejemplo ciertos libros que pueden llegar a ser atractivos para los lectores. Pero si la nota salió un sábado, es leída por miles de personas y vos venís un martes a las tres de la tarde reclamado, me parece que no es culpa del diario.
- Bueno, tampoco me contestes así.

Le estaba por contestar cuando apareció mi jefe.
Me fui para el fondo a refrescarme la cara. Para cuando había salido del baño, la tipa no estaba y mi jefe balbuceaba "esta conchuda..."

Con este estúpido episodio se agotó toda la paciencia que tenía destinada para el día de hoy. Por eso cuando entraron a pedir libros de sombreros, o de masajes, o de la vida de los pájaros, o de antigüedades, lo mandé a todos a patear Santa Fe y Corrientes.

El mantra se repite, incesantemente.
Va-ca-cio-nes.

Bah, más que mantra, es como un cantito de cancha.

Va-ca-cio-nes
Va-ca-cio-nes

lunes, diciembre 21, 2009

Siento en este preciso instante todas las consecuencias de una semana de excesos.
Lunes de ensayo y fernets hasta las seis de la mañana. Martes de insomnio por saber que al día siguiente el despertador sonaba a las 7. Miércoles de empanadas y flores con Dedé y Sol. Jueves de parrillita y champagne con Lau. Viernes de cerveza y porro con las chicas y un par de chicos de la banda. Sábado de pepa y despilfarro de dinero en taxis y tragos intomables con Lau. Domingo de resaca taladrante, posición horizontal y café colombiano.
Exceso de alcohol y de gente. Después de siete días de no tener más de una hora para mí sola, me siento ahogada, sofocada. Con ganas de tomarme un micro a cualquier lugar alejado, y pasarme tres días debajo de un árbol leyendo y mirando la nada.

Y todavía no sé dónde voy a pasar Noche Buena.

sábado, diciembre 19, 2009

Cuando duermo tres horas pasa esto. Me pongo intolerante y tengo ganas de amordazar a mi jefe para que deje de hablar pelotudeces. En este preciso instante, está hablando de San Luis y sus maravillas. Como si el progreso fuese tener wifi en todos lados.
Pasa, entonces, que me empiezo a acordar de todas las cosas que me molestan de él, como cuando antepone el artículo femenino "la" a la palabra tupper. LA tupper. "Ahí en LA tupper hay una empanada, ¿la querés?" y yo no puedo, aunque tenga hambre, agarrar una empanada de UNA tupper, porque me corre un escalofrío absurdísimo por la espalda y tengo ganas de asesinarlo.
Es de esos que dice "setiembre" y "la tequila".
Y le cambia el nombre a las películas.

El mantra de diciembre: Necesito vacaciones.