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domingo, septiembre 04, 2011

Cuando a los 18 años me anoté en psicología, todos dijeron "sí sí, vas a ser buena psicóloga", por los rulos, la capacidad de escucha y mi obsesión por desentrañar los misterios de las conductas dañinas e incomprensibles.
Cienco años después, cuando mandé todo al carajo y me pasé a Letras, todos dijeron "ah, no, esto va mucho mejor, es para vos", por la lectura compulsiva de narrativa y el interés por la teoría literaria.
Un poco más tarde, cuando me agarró un acv que nadié percibió pero que estoy segura de que ocurrió (otra explicación no le encuentro) y me anoté en física, nadie dijo nada. Bueno, no, decían "está bien, si tenés ganas, hacelo".
Pero algo diferente sucedió cuando decidí anotarme en el joaquín y ser en unos años profesora de lengua y literatura. Se abrieron las aguas. Las opiniones se diversificaron. Ahora hay dos bandos. Los que dicen que voy a ser una profesora turra, exigente, intransigente, fría y distante y los otros que aseguran que voy a ser de esas que aparecen a las 7 de la mañana con mirada de no-me-acuerdo-cuánto.whisky-tomé-anoche y un escote revelador, tratando de hacerle parar el pito a los adolescentes.

Yo no sé qué clase de profesora voy a ser, lo que sí sé es que hace un rato me desperté de la siesta con una calentura x400 y cuando me acordé de lo que había soñado, casi me muero.
Resulta que estaba en una clase de literatura de cuarto año en el pelle, como ayudante. Había un pibe, un quinceañero, un borrego, unn gurí, que se partía al medio y yo le coqueteaba. Lo llamaba por su apellido y, mientras me hacía la linda, le halagaba sus observaciones sobre Triste, solitario y final.

sábado, marzo 26, 2011

- ... seh, me tiene que venir desde hace como diez días. Ya me tiene harta.
- Ay, Celeste, no estarás embarazada...
- No., má. Ya me hice un test.
- ¿Estás segura?
- Segurísima. De hecho, no me hice un test. Me hice dos. Había dos por uno en Farmacity.
- Es que pasaste mucho stress, hija, este último mes.
- Seh... pero prefiero toda la vida el stress a tener un hijo, creeme. Pienso en hijos y me agarra un escalofrío como si viera un fantasma. Falta MUCHO para eso, ¿sabés cuánto puede pasar hasta que encuentre al padre de mis hijos?
- Vos no necesitás un padre para tus hijos. Necesitás un TÍTULO.
- Ay, mamá, tirás esas máximas y a mí me quedan grabadas en la memoria y en el inconsciente. Tené cuidado con lo que decís.
- Repito, Cele, un-tí-tu-lo. Ese es un buen padre.




- Acá la cagada es la cuadratura Luna-Saturno. Insatisfacción vitalicia.
- Vos sabés cuál es única manera de desanudar la cuadratura esa, ¿no?
- No.
- Estudiando.
- Bueno, hay que ver. Desde los 4 años que no paro de estudiar y me sigo sintiendo abandonada, insatisfecha, insegura y poco querida...
- Imaginate lo que sería de no haberte volcado tanto al estuidio. De todos modos, es Saturno, precisa más disciplina.
- Intuyo, madre, adónde te dirigís: la solución a todos mis males es estudiar metódicamente y recibirme. El título que curará mi neurosis y criará a mis hijos.
- Nos vamos entendiendo.



Damas, caballeros: mi madre.

miércoles, agosto 18, 2010

El domingo recibí llamado de mi compañera de banco del secundario. Si había recibido el mail, me preguntó. El mail convocando a la reunión por el décimo aniversario de nuestro egreso de la sobrevalorada institución.
Recuerdo haber fantaseado con esta ocasión durante años, los primeros años después de ese egreso. Me imaginaba a mis 27 años con un futuro sólido como psicoanalista, una vida perfecta de soltería y autosuficiencia, mucha autosuficiencia. Nadie que me rompiera las pelotas, absoluto autoabastecimiento. Entonces esa exitosa Cel de casi treinta iría a la reunión de diez años de egresados a compartir anécdotas y chismes con sus antiguos compañeros, por supuesto, pero también con la esperanza de que ese que la había tenido enamorada desde los quince hasta los dieciocho la mirara con nuevos ojos y se animara a pegarse el revolcón que se venían debiendo desde hace una década.
Claro que a los veinte años me dijo que un día iban a inventar facebook y que el encuentro se iba a adelantar unos años, justo en uno de los peores momentos de mi vida: desempleada, mal cogida y depresiva. De más está decir que nadie me había avisado tampoco que iba a abandonar la carrera en la mitad, que la segunda parte de la veintena me iba a encontrar muy preocupada por mis relaciones interpersonales y que el autoabastecimiento era una ilusión adolescente. De todos modos la pasé bastante bien, parece que esto de abandonar y cambiar drásticamente el rumbo de las cosas es una cuestión generacional. Ah, y el pibe que me había tenido como loquita de tercero a quinto ahora estudia una de esas carreras chotas en un lugar más choto aun, parece más petiso que antes y... y como es obvio, no me gustó ni un poco.
Mi compañera de banco me preguntó si vamos a ir y yo le esquivé la pregunta tirándole los ultimos chismes, juro que pude escuchar cómo abría la boca en gesto de notelapuedocreerboluda. Porque al final de cuentas es eso: fulanita tuvo un hijo pero nadie sabe quién es el padre, menganita se hizo las tetas y no lo reconoce, a pirula la dejaron prácticamente plantada en el altar, magarcia chupómuchas pijas para llegar al puesto mediocre al que llegó, magoya es gigoló, fulano ahora es sexy, mengano se sigue acostando con pirula. Igualito a cuando éramos todos compañeritos. Igualito. Porque yo no sé a qué escuela habrás ido vos que estás leyendo esto, pero en la mía había UNA REVISTA que se encargaba de deschavar las intimidades de todo el mundo.

Hoy la llamo apenas llego para confirmar mi asistencia.

martes, abril 20, 2010

De: Cel
Para: La Secretaria
Asunto: el bloqueo

El bloqueo, el bloqueo más bloqueado.
No puedo redactar.
No-pue-do.
Me lei los dos textos como cincuenta veces y cuando abro el word para escribir, el horror. No puedo hilar dos ideas juntas.
Nada, necesitaba contarle a alguien que me siento una acccsoluta inepta.
Ahora sigo y cuando me venza el sueño te mando lo que haya hecho hasta ese momento y vos me contás qué te parece.



Cuarenta minutos después...



De: Cel
Para: La Secretaria
Asunto: desisto

Me preparé un café ENORME. Fui hasta el kiosco a comprar puchos. Marqué en el texto de Cortazar qué palabras se deducían por asociación fónica y cuáles por cotenxto, sintaxis y sarasa. Fui a hacer pis como 6 veces. Y no puedo escribir. Te juro que la frustración que siento en este momento es feísima. También estoy indispuesta, así que exagero por demás.
Te mandó la pobreza que escribí hasta ahora. Mañana entre el laburo y latín, sigo.
Y que la fuerza nos acompañe.

Perdón, perdón por ser la peor compañera de tp ever.




Cierto, cierto que me había olvidado que soy una psycho que cuando algo no le sale como se suponía que tenía que salir se brota, fuma el triple que lo usual y mira todo con la lupa hormonal que todo lo convierte en mosntruoso.

lunes, febrero 01, 2010

Me acabo de sacar la tobillera que tuve colgada del pie durante el último tiempo.
Se me terminó el verano.
Me voy a empezar las clases.

viernes, diciembre 18, 2009

Estoy en el medio de una semana a pura gira. Un día tras otro de acostarme a cualquier hora, de dormir apenas, de cabecear apenas me subo al bondi y estar como zombie en el laburo. También fue una semana de fernets, cervezas, champagne, flores y mucho asado. De reencontrarme con amistades y conocer nueva gente.
Era necesario salir del estado de viejachotez al que había llegado y el verano es ideal para soltarse y permitirse ser una irreponsable que está planeando faltar mañana a la librería porque hoy a la noche se clava una pepa con sus nuevos compañeros de banda.
Tengo cuatro libros sobre el escritorio, diez pelis en lista de espera y una pila enorme de ropa que debería lavar a mano. Ahí quedarán por un buen rato.
Tengo también mi talón de inscripción al Profesorado de Lengua y Literatura y pocas ganas de empezar el curso de nivelación en Febrero. Tengo ansiedad, un poco de miedo de haber quemado miles de neuronas en estos últimos meses y pero se contrarrestan con las ganas de volver a estudiar en serio de una buena vez por todas.
Tengo un buen humor insuperable y el frasco con flores de Bach en el bolsillito del morral.
No necesito nada más.

lunes, julio 13, 2009

Poniéndome al día con una amiga que no veía hace mucho.
- ¿Y vos qué hiciste este verano?
- Estudié física en La Plata.
- ¡Cierto!
- Seh... Lástima que fuera tan lejos.
- Pero seguro aprendiste un montón de cosas.
- ¿Notación científica es un montón de cosas?

En la cocina de la casa de Flor, con una desconocida, el novio de Ani y mi amiga Lau.
- Perdón que me meta, ¿vos qué estudiás? ¿matemática?
- No, él estudia matemática.
- ¿Y vos estudiàs algo?
- ¡Ja! ¿qué NO estudió Celeste?

Cenando en familia. Repetidas veces.
- Entonces, ¿qué es lo que estudiás ahora, Cele?

Con mi jefa de los sàbados a la tarde.
- Estaba pensando en cambiarme al profesorado...
- ¿De literatura o historia?
- ¿Cómo supiste? Estoy entre esos dos.
- Era obvio.

lunes, junio 01, 2009

Ayer, en el living de lo de Dedé.
Ella hacía ejercicios de derivadas y yo me metía en foros ñoños para ver qué teorías tienen los yanquis sobre Lost.
Ella revisaba mails, enviaba maldiciones a sujetos tibios y esquivos y yo daba explicaciones innecesarias a un chabón que no parecía entender que no-es-no.
Ella se despachaba con alguna puteada contra uba xxi y yo ponía cara de comprensión y asentía.
Y en un momento, iluminado, miró hacía algún punto en el techo y dijo "¿Desde cuándo es que los hombres dejaron de pensar con la pija?"
No pude más que aplaudirla.

martes, febrero 17, 2009

Lo de La Plata no cuajó.
Claro, todo el mundo me decía "¿cómo vas a hacer?" y yo me hacía la estoica, ponía cara de omnipotencia y decía "me voy a tener que romper el culo, pero voy a poder".
Y los primeros días fueron fantásticos, pero llegó el primer fin de semana y con él, una depresión insostenible. Levantarse a las 5.30 am y llegar a casa a las 9pm es algo que puede hacer una determinada clase de gente, no yo.
No quiero ese tipo de vida, no quiero dejar de cenar con mis amigas por tener que ir a dormir a las 11 de la noche. No quiero gastar un tercio de mi sueldo en viáticos. No quiero pagar un alquiler para estar en mi casa sólo un para de horas por día. No quiero mudarme a La Plata. No quiero vivir en el agotamiento.
Así que una noche de pura neurosis me quedé dando vueltas en la cama hasta que decidí que no, que no tenía por qué sostener una decisión por el simple hecho de haber dicho "yo puedo" en el pasado. Porque ponele que sí puedo, pero no quiero.
Entonces, vuelvo al plan original; al combo Edición-Letras.
Y veremos qué pasa.