martes, enero 02, 2007

Además del calor, de ponerme roja como un tomate, del arroyo, del fernet y de todas esas cosas que sabían iban a estar se sumó algo inesperado, algo de lo que me percaté recién hoy a la mañana mientras el micro esperaba por entrar a Retiro: no hubo ansiedad ni preocupaciones de ninguna clase.
Siempre que me voy de viaje es porque me estoy escapando de alguna situación conflictiva y necesito tomar distancia para poder analizar en perspectiva. A los 2 días resuelvo todo el problema en mi cabeza y sólo espero poder llegar a Buenos Aires para solucionarlo todo. Claro que lo único que hago en el momento de la verdad es echarme atrás en cuanto a lo que decidí y ser Celeste una vez más.
Esta vez, no. Ni escribir cartas nunca entregadas, ni llorar cuando nadie veía, ni pensar compulsivamente en el hombre de turno, ni querer volver para seguir con las mismas fricciones de siempre.
Esta vez pensé en qué rico es el pejerrey, el estado físico deplorable que tengo, que ya es hora de empezar a broncearse un poco más, preparar mojitos y mayonesa de remolacha, procurar envases de cerveza, Eraserhead, en qué buena compañía que es Laurita, escapar de los cascarudos, la poca importancia que tiene el "año nuevo".
Sin celular, sin internet, sin radio, sin televisión. Aisladas, manguereándonos para aguantar un poco el calor insoportable, comiendo crema de bon o bon, criticando indeseables, espantando tábanos, caminando hasta el arroyo, saludando a los caballos tímidos, merendando con cerveza y pan casero.
Y sí, me fue lindo. Todo muy lindo.

3 comentarios:

vic dijo...

Estaba esperando este post...

Innoble. dijo...

Ok, y yo ahora estoy esperando comer mayonesa de remolacha. Para cuando una sesión culinario-investigativa en casa?
No se... como para ver que sale.

Cel dijo...

vic: ja... bueno, ya me viste hace un rato... la paz se va evaporando.

webstudio:peeeeeeeeeeero, muchacho! Cuando ud. y su sra novia lo quieran!!!