lunes, noviembre 26, 2007

Hace un par de años escuchaba voces antes de quedarme dormida. Una amiga me decía que le contara a la psicóloga de turno porque eso de las voces era re esquizoide, claro que era mi amiga que venía de familia con tremendo historial de psicosis y ante cualquier alteración de cualquier conducta veía potenciales aberraciones de la mente. Así que nunca le conté a esa psicóloga que veía en ese momento lo de las voces. Capaz me daba un poco de miedo eso de la esquizofrenia.

Entonces, ¿qué me decían las voces? La verdad es que mucho mucho no me acuerdo, salvo una vez, fue una voz de hombre que me dijo que uno vive las mismas situaciones una y otra vez. Como si este momento de escribir este mismo post mientras escucho música en el laburo ya hubiese sucedido, como si los deja vu no fuesen sólo un cortocircuito cerebral. También me decía que me quedara tranquila, que uno tenía infinitas oportunidades, siempre.

Me acordé de todo el asunto éste ayer a la noche, en la casa de Dedé, mientras hablábamos de viajes astrales, sueños lúcidos y revoluciones solares. Hay algo en el cuarto de Dedé que te lleva, obliga, a pensar en esas cosas.

Y digo ahora, es una cualquierada considerar que cada momento se repite infinitamente. La voz esa no tenía nada de sabia, solamente me estaba recordando lo cíclico, la neurosis de la repetición, el "no puedo creer que me esté pasando lo mismo". Y sí, probablemente sea cierto que oportunidades sobran (el "probablemente" es producto de mi dramatismo actual, sé, con seguridad, que oportunidades existen siempre) pero tengo la sensación de que el goce de verme una y otra vez en las mismas situaciones es más fuerte que el deseo de probar pasturas más verdes. No sé, o capaz no hay goce en la repetición de momentos ni pasturas más verdes y yo obtengo placer de esta masturbación mental constante.

La cuestión es que estoy angustiadísima. Ayer, cuando terminamos de ver Garden State con Nat(creo que voy por la décima vez, Zach Braff me puede y no quiero comentarios al respecto) me agarró un ataque de llanto desconsolado que nos sorprendió a las dos. Primero porque hasta hace un rato atrás habíamos estado riéndonos del mundo y de nosotras. Segundo porque me había dedicado especialmente a no caer en ese estado patético de drama queen incomprendida, de convocada de la infelicidad, de sentirme la más fea del mundo, pero fea no como Betty la fea que tiene la fealdad de máscara, sentirme fea sin remedio. Y cuando lloro porque me siento así pego una especie de gritos que a mí me suenan muy desgarradores pero seguro que al otro le causan mucha gracia, y también digo muy bajito "nopuedomásnopuedomás" mientras pienso que soy el ser más infeliz sobre la faz del planeta, porque lo pienso, no lo siento.
Tal vez ahí esté la raíz del problema: cuando alguien me dice "¿qué sentís?" yo contesto "yo pienso que...". O tal vez todo sea culpa de la gente que nunca me dijo "No, Cel, no estudies psicología".

viernes, noviembre 23, 2007

En el aire...
5 días hábiles de vacaciones y no hice nada, nada de nada. Tampoco es que se pueda hacer algo, o sí, no sé. No hablo de tejerme una chalina, bañar a la perra, hacer manualidades con goma eva, tener un viaje astral, caminar por la costanera ni escribir poemas. Es como si los últimos 7 días no hubiesen existido. Y sí, festejé en familia y con amigos la llegada de los 25 y fue genial. Y también dormí en exceso y pasé tiempo con amigas. Me puse al día con un par de libros y miré muchos capítulos de Heroes.
Igual, es como si no estuviese. No pienso, ni siento.
Cuando vuelva a la tierra, les chiflo.

martes, noviembre 20, 2007

Y entonces no puedo hacer nada porque se supone que no debería tomar decisiones importantes dentro de los 56 días previos a mi cumpleaños.
Y si nunca le hice caso a esa regla astrológica y siempre, siempre siempre siempre, me fue pésimo, bueno, tal vez sea hora de cambiar el modo de operar. Quién sabe.
Así que me quedo pancha hasta el 22 a las 00.01, cuando seguramente toda esta intensidad, fuerza y energía que siento que DEBO apuntar y disparar hacia ESE blanco, se esfume.

Ah, y resulta que me vengo a dar cuenta de que mi analista tenía razón TODO el tiempo. Y yo que pensaba que la tenía tan clara y que era él el que no podía llegar a entenderme nunca. Claro, yo que soy tan especial, única e incomprensible.
Pelotuda.

martes, noviembre 13, 2007

El taxista no sabía cómo llegar a la dirección que yo le había dado. Yo tampoco. Fuimos por toda Rivadavia preguntando dónde era que quedaba esa calle y nadie la conocía. Ya al 10.000 un grupo de pibes nos dio las indicaciones. El tipo tuvo que girar en U, la calle era de doble mano, para dejarme en la puerta. Quince pesos, cuando mi capital era de diecisiete.
Él me esperaba asomándose por la puertita. Cuando le vi bien la cara no pude más que recordar lo mucho que me gustaba en su momento. Me saludó con un abrazo cortito y me hizo pasar. Caminé por ese pasillo largo, tratando de acordarme de la última vez que me había llevado ahí, más de dos años atrás.
Me senté sobre la mesa y me quedaron las piernas colgando y la pollera subida por encima de la mitad de los muslos. Él acercó una banqueta alta, la puso enfrente de mí y se prendió un cigarrillo mientras enumeraba todos los cambios que iba notando. El pelo más largo, sin lentes, maquillaje que me hacía los ojos más grandes, ahora fumaba Camel, ya no tenía cara de nenita, las uñas un poco más largas, las piernas más descubiertas, la mirada más segura y la espalda más derecha.
Parecía que el tiempo sin vernos le había afectado raro. Bastante menos ego y mucho misticismo. Me contó de Castaneda, de su viaje a México, de la merca en exceso y sus consecuencias, del horóscopo Maya, de los chamanes, la sincronicidad, la sincronización, y de su psicóloga. Me hizo hablar del tarot, de la astrología, de Jung, del I Ching, de las líneas de la mano y del color de las auras. Me dijo que yo estaba entre azul y violeta. Estaba clarísimo para los dos que él era azul casi eléctrico.
Agarró mi mano y se impulsó para que las rueditas de la banqueta giraran hasta la mesa, hasta mis piernas. Me miró los ojos, no “a los ojos”, la boca y me apretó la nuca. Mientras me recuperaba del primer beso, que me había dejado sin aire, me dijo despacito al oído “vos antes no eras así”.
Me cogió y lo cogí, mucho, mucho tiempo. Sobre la mesa, en la silla, en el piso. A veces parábamos y ahí sí que nos mirábamos a los ojos, después decía alguna barrabasada que me hacía largar una carcajada.
A las 3 de la mañana empezó a hacer frío, así que nos vestimos y seguimos hablando. De películas, de libros, de Charlie Kaufman, del milagro de P. Tinto, de Will Ferrell, de Kevin Smith, de bombachas, de novias paraguayas, del karma y de la tristeza crónica.
Cogimos de vuelta, ya mucho más relajados y distendidos. Haciendo personajes, hablando, riendo.
Le pedí que me llamara un taxi y mientras lo esperaba, de vuelta yo en la mesa, con las piernas colgando y él en la banqueta, apoyó su cabeza sobre mi regazo y le acaricié ese pelo finito, suave y con olor riquísimo que tiene. Cuando el taxista tocó el timbre me acompañó hasta la puerta. Me acorraló contra una pared y me dio un beso muy largo, mientras me pellizcaba el culo con una mano y me acariciaba la cabeza con la otra. Salí a la calle atontada, con una sonrisa de oreja a oreja.A las dos cuadras de haberme subido al coche, tuve que hacer volver al chofer. Toqué el timbre, me abrió la puerta y le pedí quince pesos para poder pagar el viaje de vuelta.

lunes, noviembre 12, 2007

Yo tenía una musculosa rayada, verde y blanca, y unos jeans muy viejos. Cuando todavía usaba jeans. Caminamos por una avenida que nunca sé cómo se llama, ancha, que de noche siempre está demasiado iluminada.
Nos metimos en un bar con esas mesas para cuatro, contra la pared, que en vez de sillas tienen silloncitos. Como de dinner yanqui. Y hablamos, siempre fuimos de hablarnos mucho. A veces sólo veía cómo movía la boca, cómo su barba iba formando diferentes figuras, cómo los dedos inquietos rompían la etiqueta de la botella de cerveza. Y él hablaba y hablaba y se reía y gesticulaba y movía las cejas. Y yo le miraba la boca, la boca y la barba, la barba y los ojos y no lo escuchaba, no podía.
El bar nos cerró y de vuelta en la avenida. Mientras cruzábamos las vías se me rompió el botón del jean, que además de viejo tenía el cierre falseado. Andaba yo por la avenida sosteniéndome la cintura del pantalón porque si no me quedaba en bolas. Mientras, él hablaba.
Llegamos a la parada de mi colectivo y me apoyé sobre el caño del cartel con el número, que estaba frío. Creo que era Octubre y hacía mucho calor. Lo frío del caño contra mi brazo y un pedazo de mi mejilla me hacía sentir escalofríos. Claro que él seguía hablando. Y yo le miraba el pelo, el cuello de la remera, las manos moviéndose, sustentando visualmente todo lo que decía y yo no podía escuchar por estar tan concentrada en su boca, su barba, sus pelos revueltos y sus ojos que a veces le sonríen.
Y de repente, se largó a llover, me desconcentré de su cara y lo escuché. Me decía que se sentía como en una primera cita. Esa incertidumbre, no saber cuándo dar el primer beso. Le toqué el pecho con la mano y dije alguna estupidez mientras me reía y se me hacía un nudo en la panza. Me besó y me llevó debajo del techo de un kiosco para protegernos de la lluvia.

jueves, noviembre 08, 2007

"Déjenme de joder, tu hermanito de 15 años está de novio y seguro garcha más que nosotras tres juntas, vos tenés a un pibe re bueno que te llama todos los días porque quiere verte y supuestamente vos lo re querés pero lo pateás y lo pateás como si no te interesara verlo. Voy por la calle y andan todos a los arrumacos y te juro que ya me estoy hartando de andar viendo tanto cariño, tanto cariño, y que a mí nadie me quiera agarrar la mano. No me pongas esa cara, lo de la mano es simbólico, vos sabés a qué voy. Fulano que me dice "y cuándo me vas a cocinar?" y qué soy yo, la puta madre? Tu mucama? Cocino cuando tengo ganas de cocinar, no cuando vos no tenés dónde caerte muerto y te sale más barato venir a mi casa que comprarte un choripán en la costanera. El otro boludo de Mengano se la pasa en Mendoza una semana, llamando todas las noches para tener sexo por teléfono y mandarme fotos por celular y cuando llega el sábado, se saca, se saca y se saca y quiere que nos encontremos a las 4 de la mañana. Quiere que yo me vaya del cumpleaños en el que la estoy pasando bien para tomarme un taxi hasta mi casa. Está chiflado? No puede esperar unnnn día acaso? Y después me dice que nunca me hago un tiempo para él, que siempre tengo algo mejor que hacer. Odio que me reclame cosas que no corresponden, como si yo no estuviese disponible para él... Vamos, un sábado a las 4 de la mañana? No me jodas. Y lo peor es que ahora se da el lujo de ofenderse. Harrrta me tienen, harrrrta. Qué? Ahora qué hice? No me mires así, boluda. Sí, ya sé, me los busco así a propósito, blah. Callate, no me digas nada."

Decía mientras agitaba el tenedor con lechuga con furia.
A veces pinta el discurso cliché de insatisfecha crónica.

lunes, noviembre 05, 2007

Hoy me acordé de que pasado mañana es el cumpleaños de Tomás (AKA Muchacho). Como no estoy segura de desearle un feliz cumpleaños, decidí ni llamar, ni mensajear, ni mailear por la ocasión y quedarme en el molde. Bueno, esta decisión también es fácil de tomar porque estoy más que segura de que el muy evasivo no me respondería en el caso de un mandarle un sms o un mail, y ni que hablar de llamarlo por teléfono, es obvio que haría despliegue de su más famoso acto: "ah, es Celeste, entonces no atiendo nada, lo dejo sonar". Y por último, vamos, si lo llamo/mensajeo/maileo es porque tengo todavía esperanzas de tener un revolcón de despedida y ya hace rato he dejado de pensar en eso, no por falta de ganas, sino por falta de feedback.
Bueno, me acordé de eso y después pensé "7 de noviembre... qué onda el 7 de noviembre?". Y ahí vino a la memoria este post.
Me alegró el día saber que las cosas cambiaron tan radicalmente.
Si mi analista siguiera viviendo en Buenos Aires, en la sesión del siguiente jueves le contaría lo sorprendida que estoy de creer y sentir que tengo una buena vida.

viernes, noviembre 02, 2007

"No, no está loca, Celeste es hormonal. Hor-mo-nal"

"Bueno, vos decís que no tenés ninguna pasión pero yo te veo como a una mina super apasionada con todo lo que hace, lo que dice..."

"Sos re curiosa, siempre con esos libritos de andá a saber qué en la cartera"

Que qué caracter de mierda que tengo, que parece que hago lo que quiero hacer y tengo cerca a las personas que quiero tener cerca, que me tomo todo con demasiado humor, que soy muy puta, que soy muy buena, que no quiero a nadie, que no rompa más las pelotas, que, ay, soy lo más, que me vaya a cagar.

Es una de esas épocas en las que no me encuentro ni un poco en la mirada del otro.
Todavía no decidí si está bueno o no.

En otro orden de cosas, hay un pibito laburando acá (22, 23 años como mucho) que me está fichando, o no sé si soy yo la que lo está fichando a él. No importa, lo miro cuando hace que no me ve y me mira cuando hago que no lo veo.
Estoy rezándole a la virgen para que me conceda un viaje en ascensor los dos solos. O no, mejor que nos crucemos en el cajero del subsuelo, eso quiero. El se da vuelta para salir después de retirar su dinero y se choca conmigo que estoy apoyada sobre el marco de la puerta, me pide perdón y yo lo miro desde abajo con cara de perrita y le digo "no, todo bien". El aprovecha para pispearme el escote porque claro, mide como 2 metros y tiene full visual access. En cuestión de segundos estamos cogiendo desaforadamente sobre la botonera y la pantalla que sigue pidiendo que se introduzca la tarjeta.
Qué lindo sería tener un amante en la oficina.
Qué calenturienta que ando ultimamente.
Es el Sol en Escorpio.

jueves, noviembre 01, 2007

Ayer Nat tenía fiebre así que nos instalamos en la cama de Flor para charlar sobre futuros proyectos, mirar libros y tirar ideas para salvarnos de la ruina.
Después vimos Sex & the City, ella con sus 39 grados y yo con un cansancio espantoso que me subía en forma de dolor por la piernas hasta instalarse en la zona lumbar. En un momento, Charlotte dice que una nunca conoce a las personas con las que se está acostando y Carrie, o su voz en off, afirma que la tarada esta a veces puede decir cosas muy zen. Ya me estoy hartando feo de Carrie Bradshaw y su grupete. Me pasa como con Amelie, si me limito a lo entretenido que veo en la pantalla, está todo bien, pero (ay) si me pongo a pensar en la idea de mujer que estos personajes representan, me angustio feo. Pero la cuestión es que Charlotte tenía un poco de razón, o no.
De repente, flashback a la mañana de ayer. Y flashback a la madrugada que precedió a la mañana de ayer. Y este pibe que conozco desde hace más 4 años y sigue siendo un interrogante. Se sabe en qué trabaja, con quién vive, qué películas se baja, con qué películas llora, qué cantante lo emociona, qué cosas lo hacen reír, qué le gustaría hacer en el caso de liberarse de ese trabajo siniestro que tiene y cuál es su lugar preferido en el mundo. Y aún así, sigue siendo impenetrable, tan hermético. O capaz es mi percepción amoldada, condicionada por lo predecible y la tibieza de sus anteriores y posteriores, que me hace saltar de perturbación cada vez que se me sale de mi estructura tan neura y tan prolija.
Él me agradece, muy sutilmente, la paciencia para soportar sus fluctuaciones, las ganas y predisposición para seguirle el juego.
Yo le agradezco, tácitamente, su capacidad de hacerme creer que todavía somos un misterio absoluto a los ojos del otro.

De cómo ver Sex & the City te hace hilar un montón de pensamientos y terminás dándote cuenta de todo lo que querés a alguien.
Ese habría sido el título de este post.

martes, octubre 30, 2007

Hace un par de días soñé que iba a un nuevo psicoanalista. Se parecía a uno de Grey's Anatomy, no me acuerdo el nombre del personaje, pero no era el de Patrick Dempsey, una pena. Tenía puestos unos joggins grises y un sweater marrón, la cristalización del malgusto... Aunque por otro lado tenía un algo medio sexy, un halo de "ya estoy de vuelta" más que atractivo.
Tenía el consultorio en un aula de la sede de Independencia de la facultad de Psicología y cuando terminaba de dar clases, hacía pasar a los pacientes, que en vez de recostarse en un diván, tenían que sentarse en esas sillas con mesita tan incómodas.
El tipo me recibía con un abrazo de oso y tengo que reconocer que hacía poner muy incómoda, incómoda de revuelto en el estómago, incómoda de "ay, me gusta". Me ofrecía un vaso con agua amarronada y me hacía tomar asiento. Yo le contaba de mi relación con Tomás (sí, Muchacho se llamaba Tomás) como si hubiéramos cortado recientemente y tengo la sensación de que tenía unas ideas muy acertadas y esclarecedoras acerca de cómo me manejo con los hombres, pero claro, justo de esa parte no me acuerdo nada de nada, represión, que le dicen.
Al final de la sesión, me daba una pastillita con un dibujito de una carita sonriente y me decía "bueno, mientras te tomes esto, vas a ver que nada te va a importar demasiado".
Caminaba más o menos 3 cuadras con la pastillita en la mano, tratando de decidir si tomarla o no. Paraba en un kiosco, compraba un agua Ser mandarina naranja y me tragaba el smiley.

Mucho mejor fue el sueño del viernes a la noche. Yo podía ver el futuro y Mr Eko leía los pensamientos. Mientras le hacía masajes en esa espalda enorme y viril que tenía, le decía chanchadas con la mente.

viernes, octubre 26, 2007

Por una vez en la vida, estoy contenta de estar soltera -compuesta y sin novio, porque tengo mis razoooones-.
Bueno, "por una vez en la vida" es un tanto exagerado, sí. Calculo que esta debe ser la novena o por ahí.
El punto es que todas las mujeres que conozco andan quejándose. Del novio, del marido, del chongo, del amante, de estar sola. Queja, mucha queja.
Yo me tiro en la cama, duermo siestas, leo libros, miro películas, charlo con las roomates, cocino fideos, como galletitas, dibujo, tomo fernet con coca, me tiro las cartas, miro por la ventana, sueño con los angelitos, barro mi cuarto, compro leche en los chinos, mojo vainillas en la leche que compré en los chinos, fumo cigarrillos en la terraza, pongo el despertador, me rio con Will Ferrell, llamo por teléfono a mi madre, le cobro la jubilación a mi abuela, pago el Gas.
Y en ningún ningún ningún momento me siento sola, o con ganas de quejarme por estar sola. Sola de soltera, eso.
Nice.

lunes, octubre 22, 2007

Es que a mí no me gusta tanto Soda Stereo, me da lo mismo, sinceramente.
Entonces el Viernes cené con Dedé, Sol y un señor que la tenía clara en muchas cosas y me abrió un canal en la cabeza. Me enculé por la lluvia indecisa y cancelé mi ida a Tigre para quedarme en cama ajena la mitad del sábado, jugando a que me cogía Mr Eko y tratando de desneurotizar los diálogos. Cancelé una cena en casa a último momento y me escapé a lo de Dedé para ver Sex & the city y comer pizza de Güimpy hasta que me angustié (es que eran justo esos capítulos en los que Carrie le mete los cuernos a Aidan, la muy turra) y me fui a la compu a ordenar la casilla de mails del laburo, chatear con los trasnochadores y recibir noticias prometedoras de LlaveInglesa que, después de un "che, mejor dejemos esto en standby, ando muy medicado" hace un par de semanas, me sacaron la primera sonrisa de la madrugada . Tipo cuatro de la mañana nos fumamos un resto de porro y terminamos cantando Britney a los gritos y armando un proyecto musical con Sol. El Domingo, Día de la Madre, así que el 92 me llevó hasta Plaza Francia, y charlé y comí empanadas con mi mami, que entre bocado y bocado se mandaba un par de tragos de un licor fuertísimo que le había regalado un amigo. A las 6 de la tarde salí corriendo para casa, mi querida casa, después de tres días de dormir por ahí... Y qué lindo cuando llego a casa y no hay nadie, y entro y están las luces apagadas y me siento un ratito en el patio para fumarme un pucho mirando el cielo que cada vez se va poniendo más oscuro. Y qué feo cuando tengo que bañarme, ordenar el cuarto, cambiar las sábanas, encontrar una bombacha decente y retocarme la cara, todo en media hora. Porque, claro, en el momento en el que llama, tan espontáneo él, y tira un "hola, nenita, qué te parece si en una hora estoy en tu casa y te recompenso por todo lo que te hago esperar?" me agarra un escalofrío que me recorre, rápido, la espalda y me empiezo a calentar en ese mismo instante. Pero después, cuando sólo dispongo de 25 minutos para ponerme presentable y me miro en el espejo y los granitos, las ojeras, los rulos rebeldes, el corpiño que me queda incómodo y soy fea y blah, me quiero matar.
La visita de médico (cuando le dije eso, me puso una cara de orto tremenda, qué cosa esto de la gente de entender lo que se le canta. Visita de médico por lo rápida, bolas, no porque andes medicado) me dejó lista para una siestita y unas hamburguesas buenísimas, con queso, cebolla saltada y barbacoa, mirando Knocked up.
A veces, la vida me sonríe. De costado, pero me sonríe.

viernes, octubre 19, 2007

Mr Blonde dice:
ojalá hubiera un número para llamar y quejarse: "sí, que tal, te llamo de córdoba 5900, me mandaste el ego con mucho narcisismo"

Cel dice:
estaría reee bueno
pero viste cómo son los que te atienden en los call centers "sí, disculpe, hubo un error en el sistema, lamentablemente no podemos hacer nada por usted en este momento. Le enviaremos una mermelada de naranja a modo de compensación. Gracias por llamar"

MB dice:
"hola, habla mengana dellorto, en qué lo puedo ayudar?"
"sí, te llamo de guardia vieja al 3000, esteeee... no me anda el compañero"
"ah... pero usté lo pidió con erección plena?"
"no sé, yo compré el standard"
"espere un instante que lo voy a chequear en el sistema."
tiruriruriruriruriruriruriruriruriru...
"sí, efectivamente, acá me sale que usted no está abonando por el servicio de erección."

Cel dice:
jajajaaaaaaa

MB dice:
"usted tiene cubierto el servicio de orina nada más, eso es con el abono que usted está pagando"

Cel dice:
ay, no, pobrecito!!!!!

MB dice:
"ajá, y el abono siguiente trae el servicio de erección?"
"a ver... sí, efectivamente, el bonus track plus tiene el servicio."
"bueno, me quiero pasar al bonus nosequé"
"correcto... ahora si me da el número de cliente, el número de solicitud, el número de factura y el número de documento, lo pongo en el sistema y en 72 horas ya le tendría que estar funcionando."
"72 horas?????"
"sí, efectivamente"
"pero yo estoy con mi mujer acá ahora, no en 72 horas!!!"
"mire, yo le expliqué como funciona el sistema, más no lo puedo ayudar."
"y bueh... gracias."
"gracias por llamar al servicio de pene, que tenga un buen día"
-click-

Cel dice:
"y bueh... gracias"? No way, ahí le pedís hablar con el supervisor que es un banana con reflejos rubios y gel que te trata peor aún que la subnormal que levantó el teléfono originalmente

MB dice:
bueno, terminalo y colgalo del blog.

Cel dice:
jajajajaaj

MB dice:
estas cosas yo pondría si tuviera un blog.

miércoles, octubre 17, 2007

Ayer salí con dos amigas. Pinta va, pinta viene. Los hombres, blah, los hombres. Lo llevé al telo y se asustó. Me dijo que no estaba enamorado de mí. Vos decíle todo que sí, total no entiende nada. Es un histérico. Vos sos una rompebolas. Le agarran ataques de celestitis siempre que. Cuatro veces probamos, no se le paraba. Nunca te lo había dicho, pero. Mi amiga sabe cómo coge mi novio. Soy una trola. Esas cosas.
En un momento, una de ellas llama al celular a su chico, o chongo, o vínculo, o lo que sea. El tipo no contestó y a ella ya se le pierde la mirada. Una sabe qué está pensando. Que el tipo no quiere atender, que vio el número y decidió ignorar el llamado. Que está con otra y dejó el celular en vibrador. Que la ignora descaradamente. Que está con otra.
Una también sabe que cuando se tienen unas pintas de cerveza encima y una relación poco estable, van a venir las ganas de hacer la drunk call. No importa para qué. Te quiero. Te extraño. Estoy caliente. Te quiero dar un abrazo. Y si voy a tu casa ahora?. Esas cosas.
Ella lo llamó dos veces mientras estábamos en el bar, el pibe no contestó. Cosas que pasan.
Digo, cuántas veces no atendí el celular por no escucharlo? Muchas más veces de las que no atendí por hacerme la boluda frente al caller id. Claro que este no era mi vínculo, era el de ella.
Me tomé el 86 y mientras me daba el vientito en la cara me alegré de no tener a nadie a quién llamar cuando estoy borracha, que no es lo mismo que no tener a nadie. Aunque si lo pienso un poco, ni borracha ni sobria. Nadie en el horizonte. Bah, por lo menos nadie que me haga temblar las rodillas y me genere tos histérica.
Algo me dice que estoy ahí, en ese punto justo, caramelo, en el que nada me importa demasiado y me convierto en una persona atractiva. El momento indicado para el "cuando menos lo esperes", porque la verdad es que no espero. Si viene, que venga y si no, I couldn't care less.
Estoy como para tirarme en paracaídas, esa es la sensación.

martes, octubre 16, 2007

"Maria was a tremendous help to me, and to my team, in helping us get..."

"Not only was she efficient and cheerful, she went above and beyond in keeping me updated with current status."

"More people would do well to emulate her good cheer and professionalism, and I wanted to be sure you knew what a splendid job she did, and how much our team appreciates her assistance. Thanks to her, we are actually a day and a half ahead of schedule, which is absolutely splendid!"

Ja! Ahí tienen todos* los que dicen que soy colgada, amargada y desganada!
Soy efficient, cheerful y soy capaz de hacer un splendid job.

*Por "todos", léase mi madre. Le forwardearía el mail, pero dudo que abra su casilla.

lunes, octubre 15, 2007

El Sábado fui al supermercado porque en la heladera sólo quedaban un frasco de mayonesa, un coso de barbacoa y paquete de milanesas de soja que había comprado solamente por estar en oferta pero que es obvio que nunca voy a comer.
Mientras hacía la fila con Dedé y ella me decía "es que yo no entiendo qué hacés con la plata" me di cuenta de que me falla.
Consideremos...
Primero, que es mala idea hacer las compras un Sábado a la tarde, porque, claro, a todo el mundo se le ocurre hacer las compras el Sábado a la tarde.
Segundo, que es peor idea aún, hacer las compras lejos de casa, la excusa "en Disco sale todo más caro" no sirve porque si después me tengo que tomar un taxi para no viajar con todo el bolserío en colectivo, termino gastando lo mismo, o más.
Tercero, que comprar fernet y cervezas ricas no es hacer las compras.
Cuarto, que comprar 6 yogurts Activia de frutilla, tampoco es hacer las compras. Desembolsé 9 pesos sólo porque venían dentro de un tupper violeta.
Quinto, que tratar de esquivar las colas normales sacando cosas que sí entrarían en la categoría "hacer las compras" para llegar a los 10 productos que me exige la caja rápida me convierte en una pelotuda importante.
Una Antares, una Otro Mundo roja, un fernet de 450, una Coca de litro y medio, un paquete de salchichas, los Activia en tupper, un Finlandia y un budín Bimbo marmolado.
De más está decirlo, sigo sin tener qué comer.
Una pelotuda im-por-tan-te.

jueves, octubre 11, 2007

Mis roomates quieren que haga una fiesta para mi cumpleaños. Yo solamente tenía planeado el festejo familiar, con asado hecho por mi abuelo y mucho vino, pero no, vienen estas dos y me dicen que nooooo, qué como no voy a tirar la casa por la ventana, que 25 se cumplen una sola vez, que todavía no hicimos una fiesta desde que estamos las tres juntas...
De disfraces, dicen. Ni loca, les digo.
Casi que me están convenciendo.

lunes, octubre 08, 2007

Oh... Sigamos conociendo el maravilloso mundo de Cel...
Esa es la visión que tengo casi todo el tiempo que estoy en casa, o sea, lo que veo cuando estoy tirada en la cama. Tirada leyendo, tirada escribiendo, o, como la mayoría de las veces, tirada durmiendo. Es lindo despertarse de la siesta dominguera y ver a James Dean.


Esta de acá abajo es Elvira, la perra que reemplazó a la gata Isa. Es buena, es muy buena, pero se pasa de cariñosa, todo el tiempo se me tira encima y me quiere dar besos de lengua. Todavía no entendió que yo soy fácil pero que, por ahora, hembras no.

Antes de que llegáramos Flor y yo, las chicas escribían las paredes. Que "acá se cocina la revolución", que "la ventanita del amor" y blah... Yo no soy muy adepta a esas cosas, pero sobre una heladera vieja, que está pronta a partir, hay un poema de no me acuerdo cuál tribu que es muy bonito.


Y por último este es el pasajito donde está ubicada la casa. Amo vivir en un pasaje de sólo tres cuadras. A veces hasta me olvido que tengo Acoyte y Rivadavia a 4 cuadras.

jueves, octubre 04, 2007

Eä Light & Honey....stockeando
vendi tus tetasssss

Cel.-
eeeeeeeeeeeeeesa!

Cel.-
a quién?

Eä Light & Honey....stockeando
una piba que no tenia nada

Eä Light & Honey....stockeando
le dije que era el ultimo bolso y pum, se lo llevo

Cel.-
qué alegría

Cel.-
me encanta que la gente porte mis tetas

Eä Light & Honey....stockeando
seh, sabia que te ibas a alegrar



Ya 3 personas llegaron a este blog por googlear "tetacentrismo".
Mi amiga Deborah creó un nuevo término y lo hizo circular.
Gracias, Dedé.

miércoles, octubre 03, 2007

Que los tengo preocupados, eso dicen. Que la depresión al principio no se nota y que soy tan tan paradentro que andá a saber qué me pasa, que conmigo nunca se sabe. Puede que tengan razón, no voy a levantar el dedito diagnosticador y dictaminar "depresión" porque no, sería cualquiera, pero hay una realidad concreta, la cristalización del "paradentro". No salgo de mi casa, me da fiaca todo, el sommier se convirtió en mi amante, veo solamente a las amigas que viven conmigo o me vienen a visitar, el contacto con mi familia es telefónico, me bajé la botella de Campari en una semana y no sé, como que estoy adormecida.
Lo bueno es que me cuidan, tal vez por eso no estoy triste. Cada uno a su manera. Mi papá me invita a que vaya a los ensayos con sus amigos, mi mamá no me molesta con sus hinchapeloteces, mi abuela no me habla de la vecina asesina, Nat me invita a ver películas en la cama y me hace compañía los Sábados a la noche, Flor es Flor y con eso es más que suficiente, Mr Blonde me abraza fuerte y me hace sentir en casa, LlaveInglesa me aclara, tan suelto él "pero ojo, che, que soy más que una pija, eh", mi hermana me manda mensajitos graciosos.
Ya va a mejorar, a activar.
Hay que esperar a que desaparezca la cuadratura Saturno - Venus.