lunes, agosto 10, 2009

Estoy tratando de hacer memoria y no recuerdo un momento en el que haya dicho que querría enamorarme, que querría estar en pareja. Digo, en los últimos tiempos, meses. Y trato, eh, estoy teniendo flashbacks de incontables conversaciones y sí me acuerdo de haberle reclamado al universo un poco de compañía, un poco de sexo, alguien con quien pasar un domingo a la tarde, algo de romance, alguna conversación de esas que duran hasta que se hace de día. Pero no una pareja, no un novio, no.
Entonces, que alguien me explique por qué, desde todos los wines, escucho el “ya va a llegar”, el horroroso “cuando menos lo esperes”, el “tenés que abrirte un poco más” que hace que me den ganas de taparme los oídos. Mis amigas, mi madre, mi padre, mis tías. Es como un complot, o simplemente se supone que por tener veintiséis años y no estar con alguien me tienen que decir esas cosas.
Tal vez lo esperable es que mi deseo sea salir a comprar pan lactal al Disco de José María Moreno y que en la cola del supermercado conozca a un hombre grandote, alto, barbudo, que me haga algún comentario gracioso sobre el contenido de mi changuito y que yo me ría entre tímida e intrigada. Que me comente que es físico, o escritor, o creativo publicitario, o astrólogo, o músico, o historiador, o geólogo, o experto en teoría literaria, o profesor de literatura. Que después de pedirme mi teléfono para invitarme a salir me lleve al cine, o al hipódromo, o al Museo de Ciencias Naturales, o a perdernos por la ciudad, o a emborracharnos con cervezas importadas, o a su casa donde hay una biblioteca donde podría quedarme a vivir, o a comer una bondiola a la costanera, o a cenar a algún restaurant peruano, o árabe, o armenio, o alemán. Que después de varias noches juntos, otras tantas tardes de domingo viendo Lie to me, cientos de cigarrillos compartidos después de coger, decenas de sobrecamas hasta el amanecer, miradas intensas, presentaciones a amigos, abrazos oportunos y un tembloroso “te quiero”, el hombre éste de la fila del supermercado para menos de quince artículos me dé el lugar para que yo quiera seguir adelante.
Mi cabeza llega hasta los cigarrillos después del sexo. Hasta ahí, nada más. Puedo hacer un esfuerzo sobrehumano y a lo único que llego en el imaginar es a una semi-pelea en la que él me acusa de distante y yo le digo que no me rompa las pelotas. Después él se va y yo lloro un rato, por sentirme una discapacitada emocional, ponele.
Esa es mi idea de lo que me puede pasar si comparto demasiado tiempo con alguien, no es algo que pueda evitar en este momento. Mi deseo me lleva para otro lado, a desconocidos que tocan la puerta de mi casa de madrugada, a encuentros clandestinos con hombres uniformados, a argumentos de películas softporn; a la fantasía. Y tal vez sea escapista y evasivo y blah, no me importa, el deseo tiene caminos misteriosos, no estoy en posición de cuestionarlo.
Durante años pretendí encauzarlo todo, tener la sartén por el mango, hacer lo que se suponía que tenía que hacer una chica de veinte años, o veintiuno, o veintidós, o veintitrés, o veinticuatro. Lo único que me gané fue una relación estrambótica de cuatro años con un tipo que no quería ser más que mi amigo, que no me deseaba, y al que yo nunca terminé de desear. Si no hubiera tratado nada, seguro que me salía mejor. No debería haberle pedido tanto a ese vínculo, con la afinidad intelectual y la contención emocional debería haber bastado para sentirme satisfecha; pero no, fui y le puse la etiqueta rosa chicle de “AMOR” y tiré y tiré de la soga, reclamé deseo de su parte, le reproché hasta el cansancio cosas que no era capaz de reprocharme a mí, hasta que me di cuenta de que nadie estaba haciendo fuerza en sentido contrario del otro lado, que sólo éramos un pedazo de soga y yo.
Entonces, repito, que alguien me explique esta conspiración para que me den ganas de tener un novio. Es como si no lo vieran. Como si no fuera evidente que en este momento no puedo, que no es cinismo, ni resentimiento, ni amargura. Que no puedo, que toda la idea de enamorarme me suena a ciencia ficción, que estoy atrapada en otras cosas que en este momento me resultan más importantes. Que voy por ahí con la guardia alta no tanto por miedo a que me lastimen, sino más que nada por miedo a lastimar. Que claro que le tengo miedo al compromiso, porque el compromiso no es joda. Que primero me tengo que comprometer conmigo misma en millones de cosas antes de meter a otra persona en escena. Que nunca me sentí una de esas mujeres de las que los hombres se enamoran, esas que generan pasiones irrefrenables y que tal vez ahí esté uno de los puntos neurales de todo el asunto, pero que toma tiempo desenmarañar la bola de preconceptos, que estoy yendo de a poco.
Que alguien me explique también esto de la construcción propia de la identidad a través de la mirada del otro, porque me siento en un laberinto lleno de espejos, ya no sé qué es parte de la mirada ajena y qué es una jugada de la parte de mí que más me castiga.
Y si al releer lo que escribí hasta ahora no veo más que contradicciones, no puedo sorprenderme, más claro imposible. Así que me la bancaré así, en este conflicto de intereses, entre la fantasía de lo turbio y el a-esta-altura-ya-debería-estar-en-condiciones-de, entre las ganas y la incapacidad.
Y que sea lo que dios quiera, o mi neurosis, o mi deseo.

domingo, agosto 09, 2009

Estoy en un bar de Acoyte y Rivadavia y mientras uno de los mozos se me hace el galán de maneras de lo más extrañas, mi amiga de la adolescencia que desde hace años vive en España me dice "bueno, vos nunca fuiste demasiado sentimental".
Ayer se me quemó un poquitín el guiso de lentejas -la culpa fue mía y sólo mía- y me pasé un poco con el cabernet. También recibí un poco de dulzura, algo que no experimentaba desde hace años. Sí, años.
Uno de esos fines de semana raros es este. Me gusta.

sábado, agosto 08, 2009

- Estas cosas me desestabilizan demasiado, Lau, yo no sé lidiar con estas situaciones. No entiendo a la gente.
- Decís las mismas cosas que mi tía... me da miedo.
- Es que a veces me dan ganas de, no sé, querer ser monja y entregarle mi cuerpo y esencia al Señor, así yan o me pongo ansiosa por estas pelotudeces.
- ....
- En serio ¿No sería genial ser así, tan espiritual, y no querer saber nada con los hombres? Quiero querer ser menja.
- Vos tenés que querer saber qué es lo que querés; eso tenés que querer.

Pobre Lau, la llamé a la una de la mañana para consultarle acerca de cuestiones de colegiala en apuros.
Qué grande Lau, siempre me tira un par de buenas puntas.
Eso sí, si esta noche me sale el tiro por la culata, si quemo el guiso de lentejas, o me emborracho demasiado, si el tipo este de vuelta me charla hasta las seis de la mañana y me deja sin beso... Ya sé a quién le voy a echar la culpa.

jueves, agosto 06, 2009

Hace un par de años atrás, mientras yo trataba de tener una relación monógama y sana con un estudiante de física que se había educado en colegios religiosos, El Innombrable se puso a salir con una chica. Al principio me alivió, si él estaba con otra mujer, no iba a tener ganas de extrañarme, llamarme y esas cosas; y aunque tal vez podría haber habilitado el lugar para los celos, no lo hice, a veces el autocontrol me funciona de maravilla.
Toda la paz y armonía que llevaba dentro con respecto a esa relación se fueron al carajo cuando me enteré de algo terrible. La mina con la que salía tenía las tetas grandes. Espalda chiquita y tetas grandes.
Yo sé que no soy la más linda, ni la más inteligente, ni la más tolerante, ni la más... No sé, no debo ser un buen partido para los hombres. Soy neurótica, distante, quisquillosa, rompebolas, fría, reservada, y muchas otras cosas más, pero sé muy bien dos cosas. Primero, mis comidas invernales hacen que cualquier hombre se quiera quedar conmigo por lo menos hasta la llegada del verano. Segundo, mis tetas son lo más, inolvidables, irremplazables; no importa si es verdad o no, no lo cuestiono, simplemente me lo han hecho saber.
Los celos no tardaron en aparecer, tampoco tardaron en cortar ellos, así que la cosa no llegó a mayores. De todos modos, el fantasma de la chica con (tal vez) mejores tetas que yo me seguía acechando, sigiloso, haciéndose notar cada vez que me sacaba el corpiño. La tortura terminó cuando El Innombrable expuso una teoría de su autoría: la de las tetas vacías. Según él, existía una extraña clase de teta, la que es grande, a veces enorme, pero que al momento de ser agarrada con pasión, parece escurrise, como un globo mal inflado. La que al ser observada bajo los efectos de la gravedad (léase, cuando la mujer está en cuatro) luce como un conito maltrecho.
No tardé en preguntar, alarmadísima, si las mías entraban en esa categoría. Él contestó con una rotunda negativa, pero mi desconfianza es mucha y pensé que me lo decía porque quería volver a verme en pelotas. De hecho, llegué a pensar que se había inventado la teoría para reivindicar mis pechos y poder volver a tocarlos. También me generaba curiosidad, ¿realmente existiían estás tetas engañosas? Recurrí a la eminencia en estos asuntos, LlaveInglesa, que nunca terminó de contestar a mi pregunta, estábamos bastante entretenidos con otras cosas, calculo.
Hace un par de días una amiga reflotó la cuestión y el interrogante volvió a instalarse.
Pensar en estas cosas con tanta dedicación es sólo un indicio más de que estoy bastante al pedo en la vida, lo sé.

miércoles, agosto 05, 2009

Mi madre prepara unos fideos mortalmente deliciosos y me manda un mensaje, a ver si me aparezco por la casa matriz, que hace dos semanas que estoy completamente borrada. Llego y reparto abrazos. Devoro los fideos, charlo de libros con mi papá, admiro las pestañas de mi hermana y rechazo el postre, supuestamente me estoy cuidando.
Padre acusa cansancio y se va a su cuarto, entonces quedamos las tres. Mi hermana que está estrenando cinismo y se la ve y escucha de lo más afilada, mi madre que me mira inquisidora, tratando de hacerme preguntas con la mente sabiendo que nunca se las voy a contestar, y yo, con un Camel en una mano y un mechón de pelo en la otra, enroscando con el dedo índice.
Sin anestesia, tira la pregunta. Esa, esa que siempre me hace, si no quiero un novio. Le digo que no, que paso, que me estoy cuidando. Baja la apuesta, la mirada y dispara de vuelta "bueno, algo... ¿un pretendiente?". Ya está, pienso, estoy atrapada en su red, hoy me toca ser la destinataria de todo su deseo de casar bien a sus hijas y tener nietos talentosos con brillantes carreras artísticas -todo lo que ella siempre quiso, proyectó en sus hijas y no pudo lograr de ningún modo-. Me la banco estoicamente, no me hago la canchera diciendo "madre, un pretendiente pretende; yo no quiero que nadie me rompa las pelotas", me callo la boca y miro a mi hermana, que tiene que bancarse a mamá todos los días.
Al final, no es todo tan terrible. Ella reconoce que vé todo a través de su lente Capricornio-Capricornio -porque entre nosotras nos hablamos así, en código astrológico- y que yo no debería compartir sus valores machistas que pregonan el-hombre-tiene-que-ser-el-proveedor. También reconoce que mi nivel de neurosis no permite que podamos comunicarnos fluidamente, así que optamos por sacarle el cuero a mis tías y primas.
Hacia el final de la velada, mientras me pongo la campera, mi hermana, no sé a cuento de qué, escupe "Todos los hombres son infieles, lo que más les levanta el ego es tener dos minas, y si pueden, más. Es así, yo ya me di cuenta". Miro a madre con cara de preocupación y prendo otro cigarrillo, un poco perturbada.
Y yo que me preocupaba por mi madre...

martes, agosto 04, 2009

Sábado a la noche. Ani -actual cohabitante, amiga desde la más tierna adolescencia y hermana de Flor- llama a casa desde lo de sus padres.
- ¿Cómo estás?
- Bien.
- Daaale, en serio ¿cómo estás?
- Bien...
- Dale que lei tu blog.
- ...

Hoy al mediodía. Mientras tomaba una sopa y escuchaba la radio veo que me llega un mensaje de texto.
"Quien es tu mejor amigo?"
De: Ani
Recibido: MAR 13:26

Entonces, Anucha, ahora que estás tan al tanto de todo, aprovechemos este medio para comunicarnos sin gastar en celular.
Ponele, yo hoy voy a cenar en casa, podemos cocinar algo juntas. Ah, y habría que comprar piedritas para Plutón. Te quiero.

lunes, agosto 03, 2009

- ¿Eso te dice?
- Eso me dice.
- Ese flaco no va, no me gusta, Celeste.
- ¿Por qué?
- Porque te está boludeando. Es un histérico, como el otro forro con el que salías antes, cuando nos conocimos. Vos no te merecés que nadie te boludee.
- Wow.
- ¿Qué?
- Tiraste una frase de hombre protector.
- ¿Viste? Es más, ahora te tiro otra. Un tipo como ese no se merece una mina tan copada y buena onda como vos.
- Pero si no sabés nada del chabón.
- Sé suficiente. Si yo fuera él, no te boludearía, vendría acá todas las noches y te haría de goma. Ni tiempo te daría para que anduvieras contándome estas cosas a mí. Un tipo que no entiende eso de vos, no te merece.
- Ahora es cuando yo digo "entonces, ¿por qué no venís vos todas las noches y me hacés de goma?".
- Claro, siempre supe que me querías cazar. Te lo vi en la cara desde el momento cero. Pero ya sabemos que no funcaría.
- ¿Tan evidente fui?
- Te salías de la vaina, bonita.
- ¿Y por eso te despareciste durante tanto tiempo?
- Claro, yo no puedo lidiar con esas expectativas.
- ¿Y por qué volviste?
- Porque te quiero.
- Awwww.

Mi nuevo mejor amigo es el mejor mejor amigo del mundo.

sábado, agosto 01, 2009

Al final. ni llanto, ni vino, ni Puentes de Madison. Al final, gancia con mucho limón, playstation y porro.
Después, me tomé un taxi a casa, paré en el kiosco, compré cigarrillos, un par chocolates y caminé las dos cuadras hasta casa. Y mientras prendía la estufa, me sacaba las zapatillas y me ponía el pijama sentía la culpa, la culpa por no haberme quedado en casa, haciéndome cargo de mi estado de ánimo.
En la oscuridad, tapada hasta la nariz, tratando de dormir me acordé de Lau y su "pero ¿quién es el flaco? ¿Spinetta?" y me reí un poco, pero también me puse a pensar que capaz no me molestan los revoleos retóricos, ni alguna que otra frase trillada, no es que me gusten, por lo pronto no me molestan. No me importaría una estrofa de una canción de esas que escuchaba cuando tenía 16 años y usaba unos oxford celestes con las botamangas anchísimas, ni un verso de algún poeta maldito; no ando con ánimos de burlarme de esas cosas últimamente. Pensé entonces que sí tengo ánimos de que alguien me diga algo, lo que sea, pero que se dirija a mí, que me mire a los ojos y me lo diga, no importa qué; pensé que es uno de esos momentos en los que me encantaría dar el primer paso pero me muero de miedo, porque necesito un pie del otro, cualquier cosa, una mirada cómplice, un gesto casi imperceptible, algo. Claro que inmediatamente me acusé de cobarde, de proyectar en los otros lo que tiene que ver conmigo y sólo conmigo, así que instantáneamente me convertí en víctima de mí misma y me consolé diciéndome que tal vez no es todo proyección, que capaz sí es necesaria la respuesta del otro, el feedback, que el deseo ajeno y su manifestación alimentan el propio; y también me dije que tampoco era cuestión de hacer un drama del asunto, que eran las cuatro menos cuarto de la mañana y que hoy había que trabajar.
Me desperté enojada, enojadísima. Afilada, venenosa.
Hoy sí, Clint, hoy pasamos la noche juntos.

viernes, julio 31, 2009

Hoy es uno de esos días en los que a las 10 de la noche estoy tapada hasta la nariz, con una mano asomando para poder agarrar la copa de vino y una película lacrimógena (hoy me siento muy Los Puentes de Madison, por ejemplo).
Después de medio atado de puchos y la botella de vino (hoy me siento bastante Tannat) pongo el soundtrack de Magnolia y canto. También lloro. El disco no es elegido al azar, cada canción es referente de determinados momentos que disparan la angustia a niveles poco saludables.
Al final, termino con la voz ronca, la almohada mojada y y los ojos hinchados.

Y mañana será otro día.

miércoles, julio 29, 2009

Ayer mi abuelo se acordó de una anécdota que nunca me había contado. Estábamos viajando a Entre Ríos, yo tendría 3 o 4 años. En el micro vi a un señor que se parecía al presidente, así que empecé a señalarlo y a gritar "¡Alfonsín! ¡Alfonsín!"; parece que el señor se enojó mucho porque era de lo más peronista, y le dijo a mi abuelo que me hiciera callar inmediatamente. Claro, hacerme callar, a mí, qué iluso.
Lo más tierno del asunto es que mi abuelo se descostillaba de risa mientras lo contaba, un poco porque se acordaría del placer gorila que le causó todo el asunto, y otro poco por haberse encontrado con él mismo, un abuelo relativamente joven en compañía de su primera nieta, que lo idolatraba (y lo sigue haciendo).
De ahí pasamos directo a rememorar los primeros viajes en subte, en los que él me tomaba lección de las estaciones de la línea B y la gente nos miraba enternecidos. Los paseos en el Museo de Ciencias Naturales y mi fascinación inexplicable por el cacho de meteorito que había en la entrada. Los partidos de damas en los que me dejaba ganar sin que me diera cuenta. Los chupetines tatín y los mini paquetes de galletitas Manón en sus bolsillos. Mis notitas en su billetera "abuelito, te saqué 10 pesos. Te quiero mucho". Nuestras maratones de documentales y litros y litros de licuado de banana con leche.
Y capaz siempre hacemos el mismo recorrido de recuerdos, pero es que es como un lugar al que uno quiere volver, un recorrido placentero, una comida que nos sale perfecta, un sweater que nos queda bien, una película que podemos ver una y otra vez.
Todos los recuerdos que tengo de y con mi abuelo son felices, todos. Incluso cuando se enojó porque había tomado un laburo en una multinacional o cuando me decía "descarriada" a las 8 de la mañana.
Son todos felices. Todos.

lunes, julio 27, 2009

LlaveInglesa dice:
a mi me fascina que me chupen la p*j*
yo me puedo quedar sentado
y que vos me chupes la p*j* un día seguido
la mayoría de los tipos que hace?
saca la p*j* y te la encaja en la boca
y como le gusta mucho
o acaba, o queda al borde
entonce te la mete
le da 4 bombazos
y acaba
ergo, un pelotudo


Cel.- dice



LlaveInglesa dice
yo trato de ver cómo viene la mano...
total en algún momento... si yo te pongo bien a punto
vos me vas a comer la p*j* con desesperación


Yo le digo que debería dar clases o algo por el estilo. Ël dice que tampoco es cuestión de andar avivando giles.
Yo le digo que, de alguna manera, su existencia me cambió la vida. Él dice que soy una exagerada.

No sé por qué puse los asteriscos. Como si a esta altura me quedara algo de vergüenza.

sábado, julio 25, 2009

Cosas que sí.
Los libros que llegaron hoy para que pueda pasar el fin de semana metida debajo de la cama. Philip Roth, Chuck Palahniuk, Sam Shepard y Jane Austen.
Capítulos de X-files por si me canso de leer.
Mi hermana que viene a visitarme hoy a la noche.
Terminar de resolver el asunto este de renovar el contrato de alquiler y ver que me dan los números.
El porro riquísimo de Damián, el novio de Ani.
Geneve como nueva cohabitante.
El guiso de lentejas que me hice el otro día, del que quedó un poco para cuando llegue de trabajar.
Diversos tipos de decisiones que en estos días han terminado de tomar forma.

Cosas que no.
Las ganas de revolear a alguien, irrefrenables, que tengo.
Que ese alguien tenga nombre y apellido.

viernes, julio 24, 2009

En mi cama, después de cerrar algún libro y apagar la luz del velador. En el trayecto Primera Junta - Perú, en algún vagón viejo y medio vacío de la línea A, con luces que van y vienen y ese traqueteo incesante. En un 141 a tope de gente que se amontona y no me deja pasar al fondo. En la cocina de casa, tomando la tercera copa de vino, mientras espero que se termine de preparar la comida. En el puf, sentada, pasando las hojas de un libro sin prestar demasiada atención, con el gato en el regazo y la cabeza en las nubes. En mis sueños, de vez en cuando, haciendo que la línea con la vigilia sea atravesada con una sonrisa.
Me agarra así, repentinamente, cuando no lo espero. Me toma por sorpresa. Me invade y yo no opongo resistencias.

Me gusta. Que se haga el difícil, que ponga excusas, que histeriquee. Que me haga buscar mil maneras de encontrarle el punto débil. Que se convierta en la figura estelar de mis fantasías. Que se deje perseguir y que al mismo tiempo me haga sentir perseguida. Que lea esto y se le dibuje una media sonrisa al saber que es de él de quien hablo.

No hay ansiedad, el deseo se recicla en mil escenas. Lo pienso y, ay... cuántas sensaciones.

Como un postre sobre la mesada de la cocina. Sé que me lo voy a comer con las manos, que me voy a chupar los dedos antes de terminar. Que no voy a dejar nada de nada.

jueves, julio 23, 2009

- Recomendame algo que me haga olvidar el frio este.
- Ehmm... ¿comedia, romance, terror?
- Algo que no me haga pensar... ni llorar.
- Simplemente no te quiere.
- Ya la vi. Y me hizo llorar.
- ¿Lloraste con esa? Qué personaje.
- Vos porque no tuviste mi vida sentimental...
- Ufff... para llorar es... no sé, Diario de una Pasión. Con esa llorás con motivo.
- No lloré con esa, me pareció cualquiera.
- No tenés sentimientos.
- Eso me han dicho.
- Entonces no sé, che... no lloramos con las mismas cosas. Ah, ya sé. Marley & yo.
- ¿La del perro?
- No pongas esa cara, está buena.
- No te creo.
- Llevatela, creeme.
- No sé...
- Está decretado, te la llevás.

Y lloré con la película del perro.
Lo voy a matar al del videoclub. ¡El perro se muere! ¿cómo no voy a llorar?
Por algo nunca vi Chatrán. Ni Todos los perros van al cielo.

miércoles, julio 22, 2009

Que alguien me explique por qué estoy desde hace 20 minutos mirando imágenes en google de tipos que se fueron de viaje de pesca a San Nicolás y salen en las fotos con pescados de 60 cm colgando de la mano y cara de felicidad.
Bueno, yo sé que la que empezó la labor investigativa para saber qué había en internet sobre el chico lindo del otro día fui yo. Y también puedo entender que tiene un doble de nombre que labura sacando a pescar a la gente.
Esta bien, no necesito explicaciones.
Necesito respuestas.
¿Contactarlo o no contactarlo?
Ah, esa es la pregunta.

martes, julio 21, 2009

La idea original era tomar unos vinos en lo de Lau con Ani. Nada más. Cuatro horas más tarde, éramos nosotras tres y cuatro más, las mismas de la época del secundario, pero en vez de la paja neurótica con el profesor de historia, hablamos de esas cosas de grandes, mudanzas, parejas, impuestos, carreras y familia.
Después de varias cervezas los ánimos se exaltaron y decidimos llevar la velada a algún lugar más festivo, en este caso, el antro del Abasto, ese en el que se hacen fiestas los lunes, pasan música cachengue y está lleno de jipis. Y como ya me siento como en casa después de tantos lunes bailando y tantos martes prometiéndome que nunca más alcohol los días de semana, iba yo saludando a varias gentes, repartiendo abrazos y preguntando si alguien conocía a algún potencial cohabitante porque Nat se nos va a vivir con su novio. Encantadoramente simpática me paseaba entre la barra y la pista de baile, charlando con los mexicanos, abrazando a mis amigas, saludando más gente que llegaba, pasándola maravillosamente bien.
Y de repente, estaba hablando con este hombre, este sujeto de mirada cálida y esa buena onda que tienen los jipis que te compra. Por algún motivo que ya no recuerdo le decía "¿de dónde saliste vos? explicame de dónde saliste" mientras él se reía y me preguntaba lo mismo a mí. Y de repente de vuelta, nos estábamos dando un beso, y eso que a mí no me gusta andar besuqueándome en lugares a los que voy tan asiduamente, así de mucho me caía bien el muchacho este.
En un arranque de masculinidad, fui, agarré al tipo de la mano, le dije "nos vamos" y a los 5 minutos, después de haber discutido sobre si en-tu-casa-o-en-la-mía, estábamos en un taxi. Destino, Caballito.
Después, después no importa, bah, salvo que lo miraba y pensaba que qué loco, cómo se ha definido mi tipo de hombre en estos últimos meses. Y el flaco era exactamente mi tipo, la barba rojiza, el pelo medio largo, la contextura contundente, los ojos grandes.
A las 7:17 am, me acuerdo de la pantallita del celular y mi confusión por el hecho de que un extraño me estuviera despertando cuando afuera era noche cerrada, me pidió que le fuera a abrir. Manoteé un jogging, un cangurito y las pantuflas; antes de abrir la puerta del cuarto me quedé parada, renuente a salir a la intemperie, a la lluvia imparable. No sé qué habrá interpretado, porque me abrazó, y no con cualquier abrazo, un abrazo de verdad, de los que contienen. Me quedé un ratito con la cabeza apoyada en su pecho y le pregunté qué hacía de su vida que tenía que irse de la cama tan temprano. Cuando me terminó de contestar, ya estaba abriendo la puerta, agarrando las llaves de la puerta de calle.
Lo miré detenidamente una vez antes de que se fuera. Qué lindo chico.
Así sí da gusto tener sexo casual.

sábado, julio 18, 2009

- Ahí llegó tu tesoro.
- ¿Eh?
- El pedido de Anagrama.
- Yaaaay.
- Sí, ¿por qué no le ofrecés a la gente otra cosa que no sea Anagrama?
- ¿Tusquets?
- ...

Libros, por todos lados. Libros de todo tipo. Usados y nuevos. Cubiertos de polvo, limpios, con olor a biblioteca de abuelo. Libros estúpidos que hacen pensar en el futuro de la edición. Contratapas atrapantes e ilustraciones fascinantes. Primeras ediciones y antigüedades. Libros agotados, inconseguibles y que yo puedo tener en mis manos. Libros amontonados en pilas que se bambolean sin caer nunca, haciendo equilibrio. Libros rotos, con las hojas desprendidas. Best Sellers, clásicos, literatura snob, libros olvidados. Joyce, Robin Cook, Auster, Kerouac, Amis, Cassirer, Freud, Kierkegaard, Danielle Steel, Manuel Puig, Márai, Siri Hustvedt, Alejandro Dumas, Chimoy, Fabio Zerpa, Horacio Quiroga, Sábato, Garcia Márquez, Grisham, y miles más. conviviendo.
Libros en todos lados.
Y sonará cursi, pero entro acá y, de repente, los problemas se esfuman durante cinco horas.
Es raro, nunca me había sentido feliz en un trabajo.

viernes, julio 17, 2009

Yo no sé si alarmarme o no, pero hace un rato estaba así como estoy ahora, frente al monitor, pero en vez de estar tipeando, le hacía fuckyou a un muñequito del msn.
Le hacía fuckyou, entrecerraba los ojos y pensaba "forro, sos un forro".
Si en ese momento me hubiera visto Tim Roth (o, bueno, su personaje en Lie to me) habría declarado que mi furia era absoluta. Con fosas nasales ensanchadas y todo.

jueves, julio 16, 2009

Lau: Soñé que teníamos una cita de a dos, o sea, dos chicos, vos y yo...
Yo: Una cita doble.
Lau: ¡Eso! ¡Una cita doble!
Yo: ¿Y la pasábamos bien?
L: Sí, y lo raro era que los chicos eran judíos y más chicos que nosotras.
Y: ¿Qué tenía de raro que fueran judíos?
L: No sé, nunca estuve con un chico judío. Son raros.
Y: Dejá de hablar pavadas, ¿qué tienen de raro?
L: No sé, mis vecinos son raros.
Y: Tus vecinos son judíos ortodoxos, Lau, claro que son medio raros.
L: ¿Vos estuviste con algún chico judío?
Y: Ortodoxo, no. Pero Mr Blonde es judío, Pirulo era judio, Mengano también...
L: ¡Ah! Te re caben los judíos.
Y: Boluda, yo no elijo a un tipo por si es judio o no. Da la casualidad que un alto porcentaje de los hombres que me son atractivos, resultan ser judíos.
L: ¿Qué onda?
Y: ¿Qué onda qué?
L: ¿Vos no querrás ser judía y por eso elegís chicos judíos y amigas judías?
Y: Vos sos mi amiga y no sos judía.
L: Pero Dedé, Sol, Ani, Flor y Nat sí. Tus amigas más cercanas, salvo yo, son judías.
Y: Seh... no sé. Lo que sea. ¿Por qué siempre me hacés tener estas conversaciones?
L: Uh, boluda, me parece que me fumé una semilla, me está picando zarpado.
Y: Sí, ¿por qué no lo vas pasando? Compartí, nena.
L: Shhh. Esperá, no me apures, kosher slut.

martes, julio 14, 2009

Hoy venía caminando por Charcas y pensaba que capaz el problema es que siempre ubico a las personas en lugares que no les corresponden, que les quedan demasiado grandes. A continuación, pasé a tener una conversación imaginaria con Mr. Blonde.
Es necesario confesar que me la paso teniendo conversaciones imaginarias con absolutamente todo el mundo. Con mi madre, mi hermana, mis amigas, un chico lindo que vi desde el colectivo, la cajera del supermercado que tiene unas cejas increíbles, los vecinos que le pegan a los hijos, chicos con los que estuve alguna vez, chicos con los que estoy, chicos con los que me gustaría estar. Y no, en general no me luzco demasiado en esas fantasías charladas, la cosa viene más por el lado del otro sorprendiéndome y yo tratando de tener una contestación decente.
Entonces, como dije, iba yo por Charcas teniendo una conversación imaginaria con Mr. Blonde, en la que le decía que nosotros nunca deberíamos haber tenido sexo, que deberíamos haber sido solamente amigos; amigos que cogen un par de veces por año cuando están muy borrachos, ponele, pero no más que eso. Él me decía algo así como que si querìa hacerle saber que no me había gustado coger con él, podría haber sido más sutil, y yo lo trataba de tontito y le decía que no, que el problema no había sido ese, sino que habría sido genial quedarnos con la afinidad intelectual y la contención emocional, que de haber sido así, seguiríamos estando el uno para el otro, que a veces me daba la sensación de que la única persona que alguna vez me entendió había sido él. También le decía que aunque no lo extrañaba más, a veces me daba pena la forma en la que se habían terminado las cosas.
Todas ese diálogo iba teniendo en la cabeza cuando tuve que doblar en Jerónimo Salguero y ponerme en librería mode. Como iba mirando para abajo, completamente distraída, me choqué con un muchacho. Durante dos segundos pensé que era él, los colores de la ropa que llevaba, el color de piel, el color de pelo, la altura, todo encajaba más o menos. Y durante dos segundos sentí un alivio enorme, porque le iba a poder decir todas las cosas que le estaba diciendo a su otro yo que vive en mi cabeza, cosas que de otro modo nunca le diría. Pero no era él, el tipo ni siquiera era parecido.
Para cuando me quise dar cuenta, ya estaba en la puerta de la librería. Así que abrí, saludé a mi jefe y me tragué la angustia como si fuera una pastilla.

lunes, julio 13, 2009

Poniéndome al día con una amiga que no veía hace mucho.
- ¿Y vos qué hiciste este verano?
- Estudié física en La Plata.
- ¡Cierto!
- Seh... Lástima que fuera tan lejos.
- Pero seguro aprendiste un montón de cosas.
- ¿Notación científica es un montón de cosas?

En la cocina de la casa de Flor, con una desconocida, el novio de Ani y mi amiga Lau.
- Perdón que me meta, ¿vos qué estudiás? ¿matemática?
- No, él estudia matemática.
- ¿Y vos estudiàs algo?
- ¡Ja! ¿qué NO estudió Celeste?

Cenando en familia. Repetidas veces.
- Entonces, ¿qué es lo que estudiás ahora, Cele?

Con mi jefa de los sàbados a la tarde.
- Estaba pensando en cambiarme al profesorado...
- ¿De literatura o historia?
- ¿Cómo supiste? Estoy entre esos dos.
- Era obvio.

jueves, julio 09, 2009

Ehhm... Si usted, mi jefe, está leyendo esto...

Por favor, patrón, no me lea el blog. No me haga sentir como en pelotas en el medio de una multitud. No me haga cambiarle la url al coso este.
¿No se copa?
Saludos a la familia.

No sé por qué lo trato de usted cuando en persona lo trato de vos.

(Mi jefe encontró mi blog, y todo indica que ha leído al menos un poco)
(El asunto no me quita el sueño, compañeros)

jueves, julio 02, 2009

- Ah, ahora ya entiendo todo.
- ¿´Què cosa?
- Los ruidos que hiciste a la noche.
- ¿Qué ruidos?

Tenía pensado volver a mi casa después de cenar, pero después del tempranillo y el tannat, bajé el colchón que siempre uso en lo de Dedé y me quedé completamente dormida hasta hoy a la mañana, despertándome con una sensación muy rara en el cuerpo.
Véase también, calentura.
Después de un rato me fui acordando qué era lo que había soñado.
Yo estaba en la cocina de la casa de mis padres haciendo jugo de zanahoria y de repente aparecía él con durazno y un mango en la mano. Estaba maravillado por haber conseguido duraznos en invierno. Se ponía a cortarlo y me iba dando pedacitos; el durazno más dulce y más jugoso que alguien se pueda imaginar, así era. No probaba el mango porque no me gusta. Y seguía poniiéndome pedacitos de fruta en la boca y me sonreía; jugaba con el durazno y mis labios, me lo acercaba y despuès se lo terminaba comiendo él, esas cosas. Hasta que se terminaba y se ponía muy cerca, me daba un beso en la frente y yo le quitaba esos lentes de Clark Kent buena onda que usa, que hacen que parezca tan bueno e inofensivo. Para eso se los sacaba, para que fuera un poco ofensivo, para que me faltara el respeto un poco. El resto del sueño se lo voy a contar sólo a él, no es cosa de andar ventilando todo por ahí.
Me despertè... contenta no es la palabra adecuada, pero es la primera que viene a la mente.
Le conté el sueño a Dedé cuando terminé de recordar cada detalle y ella me dijo que hice ruidos raros mientras dormía, como si estuviera comiendo algo.
Me sorprendí bastante también, a veces tengo tantas ganas de soñar con algo, y como ayer él me había dicho que había soñado conmigo, me puse celosa y yo también quise.
Ahora mismo tengo antojo de duraznos.
Y ¿para qué engañarme? También tengo antojo de èl.

miércoles, julio 01, 2009

Ehmm.
Si el chico que ayer vino a la librería para buscar el Bartleby versión bilingüe que había comprado por mercado libre está leyendo esto... Quiero que sepa que me pareció de lo más lindo e interesante. Y también quiero que sepa que anoté en un papelito su dirección de mail, pero que no pienso usarla. Es que soy tímida.

domingo, junio 28, 2009

Falta sinceridad, falta lo auténtico. En mi vida, en mis relaciones, incluso en este blog. De hecho, este blog es el gran alimento de mis máscaras, un espacio de "expresión" que se convirtió en uno de pura especulación.
Voy a hacerme la boluda y dejármelo pasar, por lo menos por esta vez. Pero no me olvido, no me olvido de que si algún día se me ocurriera decir, gritar y escribir lo que realmente tengo ganas de decir, gritar y escribir... Bueno, no sé si estaría preparada para enfrentarme a las consecuencias. Todavía me falta hacerme un poco más tolerante al fracaso.
Y en eso estoy, frenándome, aplacando el movimiento. Porque cada movimiento puede ser un paso falso (no "en falso"). Lo peor son estas ganas de moverme que tengo, la necesidad de salir y decirle a todo el mundo lo que siento, lo que pienso, zarandear a un par, putear a unos cuantos, cogerme a otros tantos, alejarme para siempre de alguna y generar el reencuentro con alguno.
Pero no, quieta, Cel.
Primero lo primero, sentirme auténtica por lo menos cuando estoy conmigo, a solas. Nada de alienarme con rituales gastronómicos, siestas interminables, películas y novelas policiales.
Después, después veremos.
Podría decir "después, agarrate Catalina, no me para nadie". Pero no estoy tan segura.

viernes, junio 26, 2009

06:39 am
Me despierto después de haber soñado andá a saber qué porque me pongo a pensar que es un asco comerse una milanesa con mayonesa untando la mayonesa en toda la superficie de la milanesa. Me imagino una milanesa en un plato, y arriba de la milanesa, mayonesa, como si fuera manteca sobre una tostada. Pienso también que se come milanesa con mayonesa cortando el bocado, pinchándolo en el tenedor, agarrando con el cuchillo la cantidad deseada de aderezo y uniendo ambos antes de pegar el tarascón.
Cuando volví a mirar el reloj eran las 7 de la mañana.
20 minutos de mi vida pensando en milanesas y mayonesa.

Nota mental: dejar de fumar porro antes de irme a dormir. O mejor, conseguirme un amante cama adentro, si me despertara a las seis y media de la mañana y tuviera un cuerpo calentito al lado, no usarìa el tiempo para pensar boludeces.

domingo, junio 21, 2009

Casa de Lau - porro - 64 - casa de Ale - cerveza - empanadas - novio facho de Ale - miradas cruzadas - ride a San Telmo - fiesta latinoide - muchacho con parecido asombroso a un lector del blog - más cerveza - más porro - boliche hiphopero africano - más cerveza - bailes desenfrenados - tarados con gorritas y buzos enormes - lluvia de africanos - taxi - "el taxista nos está paseando" - casa de Lau - bajón vegetariano - bajón de cheesecake - "¿de veras el sexo era tan malo?" - "no era malo, Lau, era corto, más o menos lo mismo" - noni - resaca - caminata - "feliz día, papá" - subte - "feliz día, abuelo" - comida de abuela - siesta en el sillón - 141 - casa - más siesta - llamado inoportuno - llamado a dedé - ducha - 141 - casa de dedé - post

viernes, junio 19, 2009

Estoy durmiendo demasiado. Nueve horas por día me parece demasiado, un exceso. Si realmente lo necesitara, si tuviera un trabajo agotador, si estudiara al 100%, lo entendería; pero no. Dormir es lo que menos me cuesta, me escapo durmiendo. Si supiera exactamente de qué es lo que me escapo, estaría todo fenómeno, pero tampoco, puras sospechas.
Entonces cuando puse la alarma del celular ayer a la noche, me pregunté ¿por qué dormir tanto? y no me contesté. Volví a interrogar esta mañana cada vez que activé el snooze (8 veces) y tampoco me di una respuesta satisfactoria.
Lo pregunto ahora, frente a la computadora esta y con el gato apoyado en la espalda, y, ay, cuántas cosas empiezan a cruzarse.
Será que me escapo de. Las búsquedas que quedan en la nada. La excitación efímera que deja un vacío tremendo cuando se va. Lo potencial que siempre queda ahí, en pura promesa. La sombra de la resignificación del pasado. La falta de una guía. Fiona Apple. Las certezas absurdas que me persiguen desde chica. La sensación de satisfacción en la más absoluta soledad. El alejamiento de los seres queridos. La falta de acercamiento de los otros seres. Las pocas ganas de salir a reestablecer contacto. La comodidad peligrosa de mi cuarto, sus músicas, sus pijamas cómodos y sus películas. La ansiedad de tatuarme toda. La imposibilidad de llanto. El deseo de querer expresarlo todo, decirlo todo, aún sabiendo que no tengo las pelotas para enfrentarme a las consecuencias.
Podría bajar las escaleras, preguntarle a Nat si tiene un ratito para charlar y mantener una conversación de verdad; pero no. Mejor me meto debajo de las colchas y abro un libro.

miércoles, junio 17, 2009

No lavo la ropa en mi casa, no hay lavarropas, me da fiaca lavar a mano; para eso está el lavadero. Desde que me mudé fui siempre al mismo, a la vuelta de casa. Siempre me atendía María, una chilena divina que siempre me halagaba los sweaters y me decía "qué rico perfume, Celeste, ¿cuál es?". Me secaba en una percha la ropa delicada que no convenía meter en la secadora y me tenía las cosas listas para cuando yo las necesitara. Pero -qué tragedia- ayer llevé dos bolsas enormes de sábanas, toallas y pantalones y ya no estaba María, me atendió una mujer oriental. Salí del local desilusionada, sabiendo que la china (o coreana, o taiwanesa) no me iba a cuidar la ropa como María. Nadie nunca cuidó mi ropa como María, ni siquiera mi madre.
Hoy fui de mala gana hasta el lavadero a buscar mis bolsas. No me atendió la china, me atendió el que debe ser el marido. Salido de una peli de Kim Ki-duk. Rasgos armónicos, altura considerable, pelo medianamente largo, prolijamente atado, polera negra, postura elegante. Una cosa de locos.
Medio pinta de mafioso, sí, pero en mis fantasías eso es un plus.

martes, junio 16, 2009

- No sé, boluda, se me hace medio cuesta arriba esto de que me guste alguien.
- De eso hablábamos con Damián el otro día.
- ¿De que cuesta?
- No. De que a vos te cuesta.
- ¿Tu novio y vos se pusieron a hablar de que a mí me cuesta encontrar un chico que me guste mucho y no sea tan inaccesible y me cuide un poco?
- Sí.


Parece que Damián y mi amiga Ani, opinan que debería apuntar a tipos menos inteligentes. Sí, usando ese término, "inteligente". Al parecer, debería tirarme hacia el terreno de los chicos de barrio que nunca hicieron psicoanálisis y que si les digo "mujer fálica" se ríen y piensan en travestis.

domingo, junio 14, 2009

Como oxidada. Así estoy. Mis últimos encuentros fueron revolcones charladísimos y planeadísimos o bien explosiones libidinales por haber andado bailando ritmos latinos emergentes, las caderas pegadas, el bamboleo, esas cosas. Todo muy rápido, a los bifes de una. Me gustan los bifes de una.
El problema aparece cuando me doy cuenta de que estoy sentada desde hace casi seis horas en un bar, con un muchacho que es gracioso, tiene un modo de hablar que transmite paz y se vuelve de lo más apetecible cada vez que sonríe. Aparece también el más claro indicio de que el otro me gusta un poco, una ñoñez que no puedo evitar: me imagino despertándome al lado de ese otro, me imagino satisfecha al ver su cara. Ahí aparecen, además, los interrogantes, todos juntos, me invaden, me hacen perder por un par de segundos la mirada y la atención.
¿Qué onda el flaco? ¿Le gusto? Son como las 5 de la mañana y estamos acá desde las 11 y media, ¿se supone que es una señal de que está todo bien? ¿Todo el mundo se maneja con mis parámetros de tolerancia? ¿Por qué me embarco en estas cosas? ¿El chabón se bancaría 6 horas de charla si no le gustara? ¿Este no será el que googleaba mi mail? ¿Me mira buena onda o me mira libidinosamente? ¿Qué onda? ¿Qué onda?
Ya en la calle, me ofrece un caramelo, se come uno él y me acuerdo de alguna compañera del secundario exponiendo la teoría esa que dice que si un pibe te da un caramelo o un chicle, en un contexto que dé a pensar que podría llegar a haber atracción, es porque planea besarte en breve. Todo demasiado montaña rusa, ¡peor! todo demasiado clave de sol. Si a los 26 años me puedo dar el lujo de creer en este tipo de señales pelotudísimas, mejor es que siga con los revolcones planeados y los a-los-bifes-de-una.
Miento y digo que me voy a tomar el colectivo, sólo para ver si en el par de cuadras hasta la parada me sorprende con algo; hace demasiado frío, termino parando un taxi.
Mientras camino por el pasillo oscurísimo que me lleva hasta la puerta de casa, pienso un poco más, pero ya no me pregunto.
Ponele que el tipo es tímido.
No, mejor ponele que, simplemente, no le gusto tanto.

jueves, junio 11, 2009

Mates en lo de mi abuela, con mi madre.

Madre: ¿Sabés adónde tenés que ir?
Yo: ¿Adónde tengo que ir para qué?
Madre: A las fiestas que hacen las colectividades. Para conocer a algún chico.
Yo: ¿Qué?
Madre: Ahí podés conocer a algún chico serio, para ponerte de novia.
Yo: Estás demente. Primero, que no pertenecemos a ninguna colectividad. Segundo, que no me quiero poner de novia, y tercero, menos con un chico serio.
Madre: Vos das judía, española, armenia, italiana...
Yo: Que tenga muchos rulos, haya estudiado psicología y me haya criado en Villa Crespo no me hace dar judía, mamá. Dejate de joder, que a los tipos me los busco donde a mí me gusta encontrarlos.
Abuela: Eso, Patricia, dejala. Ella es salvaje como yo. Si yo no me hubiera casado tan joven...

De repente, me sentí en un capítulo de The Nanny.

martes, junio 09, 2009

5 pequeñas (grandes) alegrías laborales.

- Que los clientes le digan a mi jefe que soy "un amor" (sic).
- "Me encantó el que me recomendaste el otro día. ¿Qué me puedo llevar hoy?"
- Sumergirme en los usados y encontrar joyitas. Los últimos hallazgos: Madrenoche de Vonnegut; una edición buenísima de Física, Aventura del Pensamiento de Einstein; una edición viejísima de El Segundo Sexo, de la gran Simone.
- Quedarme horas revisando libros que, de no trabajar acá, nunca llegaría a tocar. Los Caballeros las Prefieren Brutas, ponele.
- Abrir los pedidos de Anagrama.

domingo, junio 07, 2009

- Che, me voy a mi casa.
- ¿Y no querés llevarme con vos?
- Y... ganas no me faltan, es que es todo un bardo, mi cuarto es un GRAN bardo.
- A mí no me molesta.
- Bueno, dale. Vamos.

Al chico de rastas largas cosecha 85 no le molesta el desorden. Mientras estoy en el baño, prende un sahumerio y enchufa su aparatito de mp3 a mis parlantes, una banda de música del altiplano y canciones de protesta. Es todo tan hippie. Él es TAN hippie. A mí no me alcanza con ser hija de hippies, no estoy a la altura de las circunstancias. Yo no me voy de viaje por Latinoamérica dentro de un mes, ni tengo esa buena onda por default dirigida a quien quiera recibirla. Igual, nos entendemos. Es fuerte, es grandote, agarra, atrapa, conquista territorio. Es muy hippie, pero igual me gusta.
Cuando me despierto, son las 12 y él se tiene que ir. Una despedida hippie. "Buena vida", un abrazo largo, esas cosas.
En la cocina, mientras trato de domar los pelos revueltos y no me gasto en disimular la sonrisa pegada a la boca, Ani me prepara un capuccino. Me dice que siempre me los busco altos, grandotes. Yo le digo que, si hay actitud, me gustan todos.

sábado, junio 06, 2009

Entonces cuando me vienen con eso de "seguro que antes te lastimaron mucho..." seguido de algún "pero" y una promesa de cuidarme o lo que sea que piensen que necesito. Yo asiento y después digo algo bien trillado, algo bien de despechada, como para no desentonar. Revivo en ese momento un montón de cosas, se me aparecen imágenes, caras, diálogos en stereo, sensaciones, nudos de angustia. Me pongo mal en serio y, claro, así es imposible que pueda seguir una conversación coherente; ya subí la guardia, estamos todos perdidos.
Esta última vez, algo cambió. Digo, vinieron las sensaciones, los recuerdos, el dolor, el dedo metiéndose en la llaga; pero un par de horas después, la revelación. No me lastimaron tanto. Eso, así de simple. No-me-lastimaron-tanto. Mi sufrimiento no es proporcional al daño real que me puedan haber hecho; de hecho, siempre fui yo la que lastimó peor. Y, oh sorpresa, qué negadora que soy que nunca hablo de esas cagadas que me mandé yo.
Puedo decir "Tomás me dejó de un día para el otro". Nunca me acuerdo de que el último día que nos vimos antes de que me cortara, había leído el diario que a veces dejo debajo de la almohada; el diario que decía que hacía 3 meses había cogido con Mr. Blonde, entre otras cosas.
También puedo decir "Mr. Blonde nunca me valoró lo suficiente". Nunca saco a colación que lo nuestro entró en verdadera cuesta abajo cuando encontró en su computadora historiales de msn míos, hablando guarradas irrepetibles con LlaveInglesa. Tampoco tengo en cuenta que cada vez que hice algo que sabía que lo lastimaría, desaparecí. Me borré.
Una vez Mr. Blonde fue muy gráfico al respecto. Es como si no pudiera caminar sin tener que tropezarme cada tanto. Eso soy, una chica que tropieza. No me tiro al suelo, tampoco me deslizo, fluída, por la vida. Me trastabillo, me mando cagadas y después me cuesta hacerme cargo. No puedo entender que al otro realmente le afecte lo que yo haga o deje de hacer, por eso voy doblando la apuesta, me mando cagadas cada vez peores, sólo para ver si el otro reacciona o no. Lo más trágico del asunto es que siempre reaccionan, y cuando lo hacen, me olvidó automáticamente del hecho que causó la reacción.
Por eso, ahora lo entiendo, cuando vienen con la cháchara del "yo te voy a cuidar" se me revoluciona todo. Porque siempre supe que no son ellos los que se tienen que manejar con delicadeza. Siempre supe que si un tipo se disponía a "cuidarme" iba a tener que aprender a cuidarme a mí de mí misma. Y ahí, agarrate Catalina.

viernes, junio 05, 2009

Y tampoco llamó el Miércoles. El Miércoles era el día indicado para llamar, pero por supuesto, no lo hizo. Tampoco me sorprende, son todos culpables hasta que demuestren lo contrario.
Llamó recién ayer, mientras estaba en la librería, pero no lo pude atender porque me había olvidado el celular sobre la cama.
Hubo un cruce insulso de sms. Yo tampoco le puse mucha onda, debo reconocer. Justo había prendido uno y le había dado play a Pineapple Express. De todos modos, que Seth Rogen y un porro fueran mi prioridad en ese momento, no es buen indicio.
Me parece que a los dos se nos fueron las ganas.

miércoles, junio 03, 2009

Madrugada del Martes.
- Bueno, ¿qué te parece si mañana te llamo y vemos de tomar una cerveza?
- ¿¿¿Mañana???
- Hey, ¿qué dije? ¿por qué ponés esa cara?
- No sé, ¿no es como muy pronto mañana?
- Tranquila, mujer, no te escandalices.

Y hoy, mientras me recuperaba de la resaca y armaba una devolución a una editorial, relojeaba el celular a ver si llegaba algún mensaje.
Lo peor es que si me llegaba a llamar, me iba a caer mal, me iba a sentir sofocada. Pero como no llamó, me siento poco deseada, abandonada.
A veces no le puedo echar la culpa a las hormonas de ciertas cosas. A veces me odio un poquito a mí misma.

martes, junio 02, 2009

Media hora después de habernos hecho las cancheras con "pero cómo ¿los hombres no piensan con la pija, acaso?" bien sabiendo que no siempre es verdad, me cruzo con mi némesis, con el hombre de ojos dulces que todo lo puede, que no se deja amedrentar por mis rechazos, que me mira a los ojos y me dice cosas que hace demasiado no escuchaba.
Hablamos de Eternal Sunshine of the Spotless Mind, de ser o no vegetarianos, y de que habría que tomar una cerveza juntos. Pero sin dejar de esquivarlo, sin dejar de sentirme un poco (demasiado) expuesta.
Cuando vuelvo en el taxi le explico, para eso está la tecnología, que no sé cómo es que hace cuando una se siente así de vulnerable, que no siempre sé cómo manejarme.
Él me dice que no tiene palabras, que solo quiere cuidarme y conocerme.
Yo escribo este post, pero no le contesto el mensaje.

lunes, junio 01, 2009

Ayer, en el living de lo de Dedé.
Ella hacía ejercicios de derivadas y yo me metía en foros ñoños para ver qué teorías tienen los yanquis sobre Lost.
Ella revisaba mails, enviaba maldiciones a sujetos tibios y esquivos y yo daba explicaciones innecesarias a un chabón que no parecía entender que no-es-no.
Ella se despachaba con alguna puteada contra uba xxi y yo ponía cara de comprensión y asentía.
Y en un momento, iluminado, miró hacía algún punto en el techo y dijo "¿Desde cuándo es que los hombres dejaron de pensar con la pija?"
No pude más que aplaudirla.

sábado, mayo 30, 2009

Esteeeem...

A quien haya estado googleando mi mail repetidamente esta semana: ya párele o avise quién es, que me pongo paranoica.

Acabamos de leer un blog que tenía Dedé hace como 5 años. Éramos tan jóvenes. Nos hemos reído tanto.

Hoy entró al local una señora tan cheta venida a menos, con los labios todos colageneados, con su mirada perdida de tan empastillada, que me puse a llorar en el instante en que se fue. No sé bien por qué, pero, ¡gracias, señora horrible! pude romper mi racha de no llanto gracias a usted.

Debo tener un lazo karmáticamente irrompible con El Innombrable. No sólo allanó toda posibilidad de una relación entre nosotros, ni le alcanzó con meter la cola cuando nos seguíamos viendo y yo intentaba estar con otros sujetos. Ahora tiene el tupé de escupirme el asado a la distancia. Claro que él ni enterado; salvo en mis sueños, donde lo puteé de arriba abajo.

Nos estamos yendo a comprar ñoquis.

jueves, mayo 28, 2009

Zack & Miri make a porno - desear a Seth Rogen más de la cuenta - desearlo un poco más aún - me decepcionaste, Kevin Smith - cena en la cama - porro de postre - capuccino con galletitas de bajón - pretendiente en la mira - desear a Seth Rogen - Lost s5e12 - Lost s5e13 - desear a Miles - desear a Daniel Faraday - extrañar tener un novio físico - desear al pretendiente en mira - desear

lunes, mayo 25, 2009

Bajé las escaleras a las 6 de la mañana porque Ani estaba haciendo ruido en la cocina. Me preguntó cómo me había ido, le contesté que habíamos cogido y que después me fastidié y no fue necesario pedirle que se fuera, el pibe se vistió y chau pinela.
Tomamos Coca, fumamos un par de puchos, se quejó de su novio, me quejé de mi rodilla. Tomamos más Coca y cada una a dormir.
Y mientras cerraba el libro y lo dejaba en el piso me di cuenta de que acababa de coger, con clímax incluído, y de que no tenía ningún tipo de sensación en el cuerpo, por lo menos no otra que el bombazo hormonal que te hace sonreír sin motivos claros. Nada, como si no hubiera pasado nada. Eso me entristeció un poco, pero no me quitó el sueño.
Ahora el flaco me habla en el msn, me manda mensajes. Mientras, llueve un poco, no sé dónde se metió el gato, las chicas no están y me da fiaca cocinarme algo. Quisiera meterme debajo de las frazadas hasta el próximo 25 de Mayo, o que algún chico que esté disponible me guste un poco, lo suficiente como para no fastidiarme y poner años luz de distancia, o un cuarto de libra con queso. Me conformo con poco.
El chabón sigue mandando mensajes. Se me van a acabar las sutilezas y la paciencia.

sábado, mayo 23, 2009

Cosas que descubrí haciendo diagramas de árbol mientras me aburría en el laburo hoy a la mañana.
Las primeras citas se dividen en dos. Las horrorosas y las fantásticas.
Las segundas citas se dividen en tres. Las incómodas, las insoportables, y las fantásticas.
Las terceras, nuevamente en dos. Las aburridas, y las fantásticas.
A partir de la cuarta y hasta los tres meses, todo se resume en tres categorías. El muchacho deja de pensar que todas mis excentricidades, paranoias, inseguridades, quejas y manías son tiernas y procede a dejarme; yo dejo de pensar que todas las cosas que me gustaban del otro son atractivas y me aburro hasta el novamás; o bien, por algún designio cósmico, la cosa fluye hacia algún lugar lleno de aventuras y, seguramente, decepciones.
De ahí, los tres meses, en adelante, ya es tierra de nadie. Eso... o empecé a hacer rayones sobre el diagrama porque se me vinieron a la cabeza demasiados recuerdos espantosos.
Cosas que vale la pena deje documentadas para no olvidármelas ahora que me da fiaca escribir en mi diario.

He vuelto al ruedo. El de las citas.
Y espero que las matemáticas estén de mi lado.

jueves, mayo 21, 2009

El otro día Nieves me decía "¿y si empezás a decir la verdad?". Al principio sentí la iluminación, ¿cómo podía ser que nunca nadie me hubiese dicho nada parecido? Quise abrazarla y agradecerle, pero no.
Y yo pensaba ¿De qué verdad habla esta chica? ¿Habla de la verdad de mujer histérica que cambia de parecer cada dos horas? ¿Habla de la verdad esa que surge de la "espontaneidad" y que hace que digas lo que sabés que no tenés que decir pero que con tal de mantenerte "natural" nunca dejás de lado, por más que sepas que es una pose entre tantas otras?
Yo nunca supe cuál es "esa verdad" de la que todos hablan.
Yo hago lo que me hace sentir mejor. Me meto porque es divertido. Me tomo mi tiempo para observarlo todo, me gusta estar segura, segura de que no me voy a aburrir. Es parte de mi naturaleza oscilar entre ir sobre lo seguro y meterme en quilombos que obnubilan el juicio.
Esa es mi verdad, por lo pronto. No me sale de otra manera. Y a veces me encuentro a mí misma mirándome desde lejos, en pura actuación; de putita, de víctima, de mujer que reclama, de fría y distante; de cariñosa y servil; de tonta; de me-llevo-todo-por-delante. Y me río, me causa gracia. Es asombrosa la cantidad de personajes que llevo a cuestas.

Caigo cuatro días después. La mayoría del tiempo digo y hago la verdad, pura verdad verdadera. Cuando me quedo sin cosas para decir. Cuando no me salta la Celeste-tengo-respuesta-para-todo. Cuando me pongo colorada o me quedo en silencio con mueca pensativa. Cuando tardo en responder. Cuando me río a carcajadas. Cuando miro a los ojos. Cuando doy un abrazo.

Y lo escribo para no olvidarme.

lunes, mayo 18, 2009

Por más irreal que suene, el sexo telefónico, por lo menos en mi caso, puede reemplazar al real.
No me di cuenta de eso hasta hoy a la mañana.
Me corrijo,creo que fue el sexo telefónico de ayer a la madrugada el capaz de reemplazar al sexo real; realmente no sabría si extender la conclusión a todos las sesiones de sexo telefónico, pasadas o futuras.
Pero bueno, eso. Hoy cuando desperté, y hasta bien entrada la tarde, me vinieron una especie de escalofríos seguidos de mini orgasmos. Eso sólo me pasa en los días siguientes a las noches de (buen) sexo (cosa que también le sucede a Geneve, pero no a Dedé, ¿es algo que le pasa a todas las mujeres? tengo esa duda).
Parafilia a distancia. Pensar que yo solía reírme cuando leía al respecto.

viernes, mayo 15, 2009

Ayer venía para casa en el 36 y el libro que estoy leyendo, uno de Amis, decía algo acerca de los hombres que lloran a la noche, cuando nadie los está viendo. Entonces me puse a pensar en estos últimos tiempos, en mi incapacidad de llanto, en la histeria que se me atraviesa y no me deja hacer nada salvo tener náuseas.
Me bajé del colectivo con un nudo en el estómago y cara de Pantriste, caminé un par de cuadras hasta un supermercado y terminé lo que me quedaba del camino a casa. Cuando llegué a la puerta, mi llave no andaba. Ese era un momento justo para llorar. Yo, a las 9 de la noche, en la puerta de mi casa, llamando a Nat para ver si estaba adentro, cagándome de frío, cagándome de hambre y con una llave que no anda en la mano. Pero no pude, no me salió. Después de infinitos llamados, Nat me dijo que estaba en la ducha, que por eso no me había atendido.
La idea era llegar a mi cuarto, olvidarme de la cena, meterme debajo de las colchas y dormir hasta hoy al mediodía. Porque la tristeza estaba (está) y a veces me regocijo en ella, y me quedo hasta las 4 de la mañana hablándole a las paredes, contándoles lo mal que me trata la vida; pero eso cuando puedo llorar, cuando me ahogo y me sofoco, y vomito, y bajo al baño a lavarme la cara y a espantarme cuando me veo la cara destruida en el espejo, ahí hay un goce, de lo más masoquista, pero goce al fin. Si no hay llanto, no vale la pena todo el trámite.
Como tenía un paquete de espinaca que se iba a pudrir en la heladera, tenía más ganas de comer que de dormir y Nat estaba comiendo en la cocina, me puse a hacer canelones. Para el momento en el que metía el relleno en el panqueque, ya estaba en un estado de ira profunda.
Lo que es la palabra, eh. Durante semanas no hablo de nada relevante con nadie y así pasa todo, sin dejar marcas, sin poder registrar nada, pero a alguien se le ocurre preguntar “¿cómo estás?” (con verdadera intención de saber cómo estoy, estoy podrida de tratar de responder sinceramente a la pregunta y ver la mueca de desinterés del otro) y las palabras salen, y el tono de voz sube, y le apunto con el cuchillo con el que corto el ajo a la nada y me empiezo a sentir un poco viva, que no es poco.
Los canelones estaban demasiado buenos. Debo haber liberado endorfinas o algo así, porque me dormí tranquila, tuve sueños felices, y me desperté de relativo buen humor.
Por algún motivo me puse a escribir esto, y de vuelta el nudo en la boca del estómago, y de vuelta la desilusión, la frustración, la ansiedad descontrolada y sin canal a la vista.
Escucho desde lejos, dentro de mi cabeza, el sonido de una alarma.
Wishlist para el 25 de Mayo. O el Día del Niño. O mi cumpleaños. O, no sé, cuando sea que pueda ser.
- Un acolchado naranja.
- Alguien que quiera lijar las puertas de mi casa gratis. O a cambio de clases de inglés. Estoy abierta a negociaciones.
- Un sedativo para el gato que no para un puto segundo de corretear.
- Wolverine. En mi cama, todas las noches. O en su defecto, a su hermano. O en su defecto, a los dos juntos. Y que se venga Gambito también, si quiere.
- Una cama de cuatro plazas para que entremos todos.
- Un cuarto más grande.
- Una máquina del tiempo.
- Un amigo nerd como los de The Big Bang Theory.
- Un tratamiento en Lacuna inc.
- Una caja de Havannets.
- Un corpiño que no tenga la tasa dura pero que haga el efecto de un push-up.
- Tiempo.
- Poder de decisión.
- Algún súper poder que haga que el polvo de los libros no se me pegue a las manos.
- Algún súper poder.
- Mohinder Suresh.
- Un sueldo que me deje comprar todo el catálogo de Anagrama.
- La conquista de lo inútil.

sábado, mayo 09, 2009

Suponiendo que creyera eso de que para superar una ruptura hace falta la mitad del tiempo que una estuvo en la relación, me tendría que tomar 2 años para estar totalmente recompuesta.
Como ya pasó más de un año, sólo me faltarían alrededor de 7 meses para sentirme una mujer nueva y sana como para empezar una nueva relación.
Considerando que:
- Lo mío con El Innombrable fue, según las convenciones, una relación incatalogable.
- No siento que vaya a ser capaz de escuchar Bob Dylan, cantar algo de Frank Sinatra, ver algún ranking idiota en E!, o volver a confiar en cualquier sujeto de sexo masculino.
- Me estoy empezando a impacientar.
Resolví adoptar la política de sacar un clavo con otro clavo. Y al notar que no hay disponible en mercado ningún hombre que satisfaga mis necesidades, tuve que cambiar de especie.
A ver si esta vez, que la vida me pone nuevamente un pelirrojo en el camino, no salgo dañada.
Se llama Plutón, es naranja, muy bello y mimoso por demás.
Eso, que Nat trajo un gato de la sociedad protectora de animales.
Sí, se llama Plutón. Y no se aceptan comentarios negativos al respecto.

miércoles, mayo 06, 2009

Si alguien pasa por la puerta de la librería y ve pilas y pilas de libros desordenados sobre la mesa, y también ve a un señor mayor y a una chica de rulos (a la que hoy le dieron 20 años, quiero que quede un registro de este gran día) charlando animadamente, quiero avisar que no están discutiendo acerca de cómo van a hacer para que el local sea un lugar más presentable. Tampoco están debatiendo sobre si el potencial negocio de venta de libros antiguos es rentable o no. Ni están calculando el espacio disponible para ver cómo acomodan el gran quilombo gran.
Nada de eso.
Están armando un top 5 de pizzerías.
O intercambiando recetas de guisos.
O sacándole el cuero a las viejas que buscan libros de autoayuda.

lunes, mayo 04, 2009

Hace diez minutos entró al bar donde estoy almorzando un pibe con el que salí un par de veces hace años luz.
Tenía una frazada animal print con la cabeza de un león en el medio sobre la cama y un montón de revistas Hombre debajo del escritorio de la computadora.
Ahora tiene zapatos de burgués-clase-media-pretenciosa, canas y está leyendo unos catálogos de no sé qué.
Por eso es que nunca hay que confiar en el animal print.

¡Ah!
Me acabo de acordar de por qué no nos seguimos viendo (a pesar de que teníamos mucha química).
Una vez me hizo entrar a Locos x el fútbol.

Por eso es que nunca hay que confiar en el animal print.

sábado, mayo 02, 2009

"Me parece que tengo fiebre"
"Andá a tu casa entonces. Andá a saber qué es"
"Ay, ¿y qué va a ser?"
"Dengue. Fiebre porcina. Yo qué sé"
Ahí saltó mi paranoia, siempre lista, esperando que la llamen.

Pero me quedé un rato más, hasta que vino una señora a pedir el libro de Eri Peluch (sic).

Parece que tuve como 40 de fiebre, así que vino una doctora a casa y me dijo que no hiciera tanto drama, que sólo era una gastroenteritis común y silvestre, que todo el mundo andaba alterado con tanta peste dando vueltas.

El jueves a la tarde vino mi madre a hervirme un arroz, como si yo no pudiera hacerlo sola. Después me di cuenta; vino a investigar. Me trajo una botellita de alcohol en gel (que nunca usaré, estoy en contra de la neurosis al servicio de lo sanitario), corroboró que en mi cuarto no hubiera humedad, revisó la heladera ("¿por qué tantas botellas de fernet, Cele? ¿quién toma Campari?), me contó que mi papá piensa que mi hermana es una promiscua y trató de convencerme de que empezara a usar barbijo. El arroz estaba bastante rico, eh.

Y en el resto de tiempo que usé de "para reposar" y no ir al trabajo enceré el piso, ordené mi cuarto, separé ropa para regalar, me hice las uñas, fui hasta la Feria del Libro, me espanté de la cantidad de gente y me fui a lo de Dede, charlé con Lau, me fumé un porro, bajoneé con arroz hervido, estrené sábanas y tuve dulces sueños.

No necesitaba vacaciones para bajar un cambio, como yo pensaba hace unas semanas. Necesitaba 40 de fiebre y gastroenteritis.

lunes, abril 27, 2009

- Como la estepa. Asi esta mi vida sentimental. A veces me acuerdo de como la pasaba hace un par de anios y no lo puedo creer. Tenia vida amorosa!
- Ahora tambien la tenes, solo que sin sexo.
- Tendra razon Houellebecq?
- No busques la felicidad porque no existe?
- No. El sexo es igual al mercado.
- Desarrollando...
- Eso que dije. El sexo se maneja con las mismas variables y elasticidad que el mercado financiero. Y resulta que yo tengo un almacen de barrio re lindo y pintoresco, pero desde que empezaron a aparecer supermercados chinos y cotos y discos y jumbos quede medio en la lona.
- No seas boluda. Cambia de rubro, ponete un lavadero.
- No, me gustan los almacenes.
- Dejate de joder, Cel. Avivate, sos pesima comerciante. En el ultimo anio te relacionaste con un discapacitado emocional, con un vibrador, con un fobico que ademas tenia problemas de adiccion, y con... con otros que ya ni me acuerdo que problemas tenian.
- Es que no entendes, estoy destinada al almacen.
- Puede ser, pero es de esos almacenes copados, y todos los freaks del barrio te compran a vos. Puede que no tengas tanta clientela como los chinos, pero te lo aseguro, a tu almacen van porque realmente eligen, no para conseguir monedas.

miércoles, abril 22, 2009

Trabajar diez horas en una librería. Trabajar en una librería chiquita, con 30% de descuento sobre los libros que saque. Estudiar ruso. Hacer el cbc de Letras. Planear vacaciones de otoño. Planear vacaciones de verano. Cocinar canelones. Espantar ratas. Ahorrar plata. Estrenar notebook. Armar proyecto musical para Pepa, la diosa del antifaz. Armar proyecto musical para mí. Bajar la carga horaria del laburo. Pintar la casa. Dormir ocho horas por día.

Esa era mi lista de to-do's; por eso ni pintó pasar por el blog.
Y claro, tampoco me pasó nada emocionante.

domingo, marzo 08, 2009

Resulta que hace 3 años el Festival de Cine de Mar del Plata todavía se hacía durante el mes de Marzo. Y también resulta que yo me tomé un tren con Bar y Flor porque podíamos tomarnos unos días, Flor venía a ver a su novio y nos prestaban un departamento.
A las 48 horas de haber llegado, yo me escapaba de la fiesta de cierre en el Hermitage porque había visto al Innombrable yéndose del lugar con otra chica. Al día siguiente mandé a Flor a que le dejara una carta en el hotel. (Me acuerdo de dos frases de esa carta. "Sos un egoísta que cree que el mundo es una extensión de sus brazos y nunca tenés en cuenta que existe un otro" y "Y al final, sólo me vas a recordar porque hago ricos guisos de lentejas). Después nos dedicamos a comer postres Balcarce y fumar sin parar para paliar la angustia.
Y dije que nunca más iba a volver a esta ciudad que sólo me trae recuerdos horribles.
Tuve que comerme el nunca más, porque quería ver a mi papá, y él quería verme a mí. Y si no venía, no nos íbamos a ver las caras hasta semana santa.
Entonces, me subí al micro, dormí durante todo el viaje y me desperté cuando faltaban 15 minutos para llegar. Me estaban esperando mi mamá y mi hermana en la estación. Caminamos un par de cuadras y ahí estaba, imponente, el Hermitage. Me subió la angustia a la garganta (o tal vez bajó, quién sabe dónde se aloja la angustia) y casi que me pongo a llorar, pero no.
Los postres Balcarce siguen siendo un excelente medio para olvidarse de todo.

jueves, febrero 26, 2009

"¿Qué pasó con rulitos?" me preguntó Geneve y yo me hice la tarada. Al rato, lo mismo, y justo Sol empezó a hablar de la pena de muerte (¿cuántas veces vamos a tener la bendita charla sobre la pena de muerte?). A la tercera no me pude escapar, tuve que contar.
Explicar qué (no) paso con rulitos es un engorro. Es de esas cosas montaña-rusa (no la experiencia adrenalínica, sino el programa de tele que veía religiosamente a los 11 años), me-dijo/le-dije/no-sé-qué-onda-el-pibe, en las que caigo indefectiblemente. Es que no me sé manejar; oscilo entre la inadaptación absoluta al medio (entendiéndo por "medio" al sexo masculino) y unos aires de femme fatale que no dejan de sorprenderme.
Sol agitaba las manos y decía "Decile que tenés una estela en sagitario".
Dedé corregía a Sol. "No es estela, es stellium".
Geneve no paraba de reírse. "¿Cómo le vas a decir que si el universo los cruza le seguís contando? Sos una boluda".
Yo revoleaba los ojos. "Ya sé, ya sé. No me entero de nada".

domingo, febrero 22, 2009

¿Alguien se acuerda de El Joven Frankenstein? Esa, la de Mel Brooks.
En una escena (que me hizo recordar José Pablo Feinmann, obvio; de otra manera, nunca habría retornado a la memoria) Gene Wilder y Marty Feldman están desenterrando un cadáver. Uno le dice al otro algo así como "esto es horrible". Y el otro contesta "podría ser peor, podría estar lloviendo".
Ayer, cinco minutos después de haberme enterado de que me quedaba sin trabajo, se largó a llover. Y no paró por, no sé, ¿doce horas?.
Después le decía a DD, tal vez ahora conozco a alguien interesante. Digo, no se lo puede tener todo. Capaz que la providencia decide mandarme un amante a cambio de quedarme desempleada por un rato. Yo hago negocio, eh.
Entonces me quedé viendo Sex & the City hasta andá a saber qué hora, porque eso es lo que hago cuando me pongo un poco triste: hacer todo lo posible para ponerme más triste todavía. Sí, Sex & the City me pone triste por motivos muy personales que hoy no voy a explicar.
Cuando me desperté, seguía lloviendo.

martes, febrero 17, 2009

Lo de La Plata no cuajó.
Claro, todo el mundo me decía "¿cómo vas a hacer?" y yo me hacía la estoica, ponía cara de omnipotencia y decía "me voy a tener que romper el culo, pero voy a poder".
Y los primeros días fueron fantásticos, pero llegó el primer fin de semana y con él, una depresión insostenible. Levantarse a las 5.30 am y llegar a casa a las 9pm es algo que puede hacer una determinada clase de gente, no yo.
No quiero ese tipo de vida, no quiero dejar de cenar con mis amigas por tener que ir a dormir a las 11 de la noche. No quiero gastar un tercio de mi sueldo en viáticos. No quiero pagar un alquiler para estar en mi casa sólo un para de horas por día. No quiero mudarme a La Plata. No quiero vivir en el agotamiento.
Así que una noche de pura neurosis me quedé dando vueltas en la cama hasta que decidí que no, que no tenía por qué sostener una decisión por el simple hecho de haber dicho "yo puedo" en el pasado. Porque ponele que sí puedo, pero no quiero.
Entonces, vuelvo al plan original; al combo Edición-Letras.
Y veremos qué pasa.

viernes, febrero 13, 2009

D: ¿Vos te das cuenta? Todo lo que una hace para ser diferente... Y al fi...
C: Ese podría ser el título de tu biografía, Dedé. "Todo lo que una hace para ser diferente".
D: Totalmente.
C: ¿Y la mía cómo se llamaría?
D: Ehmm.....
C: Dale... una frase que me describa.
D: Dejame pensar...
C: ...
D: ...
C: ...
D: ¡Ah! ¡Ya sé!
C: A ver...
D: "Ay, sí... Y a mí qué me chupa". Con puntos suspensivos después del "Ay, sí".
C: ¿En serio?
D: Vos decís mucho eso. "Fulano blablabla... ay sí... a mí qué me chupa".
C: ¿En serio?
D: Sí.
C: Mirá vos.

lunes, febrero 09, 2009

Hace un año y medio había encontrado en la casa de mi abuela el diario que tuve desde marzo hasta agosto de 2004. Al principio me reí mucho; de hecho, llame al Innombrable (a.k.a Mr Blonde) para que nos riéramos juntos, porque, claro, era todo sobre él.
La cuestión es que en esa segunda leída, con él ahí al lado mío, me agarró una especie de angustia. Yo había sufrido muchísimo esos primeros meses después de conocernos (y los siguientes, y los siguientes también) y si bien había un montón de cosas que ya estaban superadas, había otro montón que no tanto.
Entonces, después de leérselo, agarré y metí el cuaderno en una alacena de la cocina y olvidé su existencia.
Ayer, buscando lentejas para hacerme una ensalada, lo encontré.
Todavía no me recupero.
Creo que en este mismo estado estaba Fiona Apple cuando escribió todas sus canciones despechadas.

viernes, febrero 06, 2009

Así, como bumerang.
Durante 6 meses la misma respuesta de mi parte "no, me parece que mejor me quedo en casa mirando una peli". Y ahora, que la televisión está rota, Flor en Cabo Polonio y Nat en alguna localidad del lejano oeste, se me ocurre que quiero salir; entonces manoteo el celular y empiezo el recorrido habitual. Una amiga que no está en su casa, otra está con el novio, otras dos están en un cumpleaños al que no sé ni cómo llegar. Ya no hay más mujeres, todo dice que voy a tener que empezar a probar con los hombres, pero claro, el único amigo que tengo está de retiro espiritual en Neuquén. Tomo coraje y tiro un par de propuestas, pero nada, nadie puede. Tengo ganas de tomar más coraje aun y proponer a esos con los que realmente me gustaría estar en la terraza hasta que se haga de día, pero hoy no estoy preparada para tanto rechazo.
Y después de una semana de viajar casi cuatro horas por día, de niños recién salidos de la escuela secundaria, Lamarck, el número de oro, notación científica y la masa atómica de la puta que los parió, lo único que quiero es salir.
Pero no.
Justo hoy al universo se le ocurre devolverme frisbee.

miércoles, febrero 04, 2009

Flor se muda en Abril, me quedo sin roomate y sin perra Elvira. Nat no sabe si va a querer renovar contrato o no. Tal vez venga vivir con nosotras la hermana de Flor, tal vez no. Sol se mudó a la vuelta de su casa. Dedé sigue buscando trabajo. Lau se va de vacaciones a lugares extrañísimos. Yo empecé la facultad y es todo raro. Mi papá se va a Mar del Plata lo que resta del verano por un laburo increíble, y mamá lo acompaña. Mi hermana piensa que necesita atención psiquiátrica. Mi abuela necesita atención psiquiátrica. Yo necesito atención.
Son demasiadas cosas, demasiados cambios, y todavía no puedo entender qué me genera todo esto, salvo la angustua; pero la angustia es casi una constante, ya ni la cuento.
Son demasiadas cosas, adentro, afuera, y es como si estuviera viendo una película.
Tuve un sueño, hace escasos minutos, en el que Macri era pariente político mio y que me lo quería levantar.
Hubo una escena especialmente cachonda en la que yo me acercaba mucho y le preguntaba si necesitaba algo del supermercado. Él me contestaba al oído "leche chocolatada".

miércoles, enero 21, 2009

Parece que hace como un mes me puse a categorizar el 2008, ya me había olvidado. Faltan un montón de categorías más, pero la verdad es que me da paja ponerme a pensar. Esto es lo que había.

El 2008 en categorías.

Mejor Experiencia Cinematográfica: Tropic Thunder con Flor y Nat, en segunda fila y completamente fumadas.

Peor Experiencia Cinematográfica: Hulk, en el sillón de Lau. ¿Quién creyó que nos íbamos a comer que Liv Tyler podía ser científica? ¿Por qué Edward Norton se prestó a eso? Me quedé dormida a la media hora y me desperté con los créditos y un malhumor galopante.

Mejor Experiencia Literaria: Releer Levantad, Carpinteros, la Viga del Tejado y Seymour: Una Introducción, de Salinger.

Peor Experiencia Literaria: Ver el libro de Cumbio en las mesas de las librerías.

Mejor Decisión: Multinacionales no more.

Peor Decisión: Pensar que volver a ver a Mr. Blonde podía ser positivo de alguna manera.

Frase Más Escuchada: "Celele, eres tan Celele que celelizas la celelidad"

El Descubrimiento: "Boluda, ya sé por qué la gente se hace drogadicta. ¡Porque es divertido!

lunes, enero 05, 2009

- Hey... Che, ¿Por qué no te venís conmigo a casa?
- ¿Ahora me lo decís?
- Ehm... Sí.
- ¿Recién ahora? Es casi de día, estoy cansado, mañana laburo... Me diste vueltas tres horas y venís recién ahora...
- ¿Cuál es la diferencia entre el hombre y la mujer?
- ¿Eh?
- Que cuál es la diferencia entre el hombre y la mujer-
- ....
- ¿Cuál es?
- No sé.
- Que la mujer tiene útero y el hombre no. Yo soy mujer, tengo útero, y eso me hace histérica. Mi matriz, hister, me domina. No lo puedo evitar, es incontrolable a veces. Por eso, como no lo puedo controlar pero lo intento, vengo así, comiéndome la vergüenza y te invito a dormir a mi casa.

Y el flaco (¿se puede creer acaso?) no vino a dormir a mi casa.
Nunca me había salido mal la de "por qué no te venís a casa conmigo".

Todo se reduce a dos opciones:
El tipo era más histérico que yo y me estuvo cortejando durante dos horas porque sí.
Oooooo...
Salió espantado después de mi monólogo (fue mucho más largo en la realidad) de ex estudiante de psicología pasada de fernet con coca.

O tal vez realmente estaba cansado y tenía que trabajar al otro día. Claro que esa es la opción que nunca tengo en cuenta. La más simple.

viernes, diciembre 19, 2008

- Es que ya no quiero acostarme con cualquiera.
- Bueno, ya era hora, Celelencia.

Mi amigo Fer. Fercho. El Chancho. Ferchancho. Chanchúbelo. Y todos esos nombres que le ponemos con Dedé.

lunes, diciembre 15, 2008

En las reuniones familiares escucho hablar a mis primas, que tienen entre quince y dieciocho años, y agradezco no haber sido adolescente en esta era de FB, msn, blogs, flogs y todas estas cosas. Bueno, en mi época estaba el icq, pero yo era una negada con la tecnología así que nunca tuve.
Digo, me imagino a los quince años, frente al monitor, pendiente de que el chaboncito de turno me hable en el msn, o espiándole todo en el FB, comiéndome las uñas, sufriendo, checkeando la lista de contactos que me tienen en su lista, sufriendo un poco más. Lo sé muy bien, la suma de exposición de información más paranoia galopante me habrían vuelto completamente loca y desdichada.
Menos mal que tengo 26, porque acabo de fijarme quién me tiene en su lista y me enteré de que Mr. Blonde me eliminó del msn.
Y primero abrí la boca, en forma de "O" bien grande, y después suspiré para adentro. Y después suspiré para afuera. Y después lo eliminé yo también, y del FB; y después les mandé doscientas maldiciones, a él y a su pija. Y después retiré la mitad de las maldiciones. Y después escribí este post.
Menos mal que tengo 26. Menos mal.

jueves, diciembre 11, 2008

Hace veinte días.
Le pedí a mi mamá que buscara mi título secundario.

Hace diez días.
- No lo encontré, Cele.
- Fuck.
- Está el diploma, eso sí.
- Mamá ¿qué me estás diciendo? ¿Voy a ir con el diploma enrolladito, la medalla de mejor compañera y las pruebas en las que me saqué más de ocho para anotarme en la facultad? Necesito el título. El-tí-tu-lo.

Hace ocho días.
- No te hagas problema, querida. Te hacemos el duplicado en una semana. Vení mañana, llenás el formulario y listo.

Hace siete días.
Vuelvo a entrar a la que fue alguna vez mi escuela secundaria. El pelado de la puerta, que está asombrosamente flaco, es lo único que está más o menos igual. Tampoco investigué mucho.

Hoy.
Pasé a buscar el bendito duplicado, la mina de Alumnos me mandó a sacar fotocopias y tuve que aguantar a un subnormal en la fotocopiadora. "¿estás leyendo la Barcelona? Le toman el pelo a Darín ¿no? Pobre Darín, eh". Hice las copias, miré de reojo a algunos adolescentes más que agradables a la vista, volví a la escuela y terminé el trámite con un amable "Que tengas un buen día" de la señora que me atendió.

Mañana.
Me levanto a las 6 de la mañana. Para ir a La Plata a anotarme. En la Licenciatura en Física. Y por la Física no me voy al Cabo con las chicas. Por la Física voy a tener que hacer el viaje BsAs-La Plata- BsAs todos los días. Voy a tener que pedir una calculadora guachiguau para Navidad. Voy a tener que madrugar desde el 2 de Febrero. Voy a tener que codearme con ñoños de 18 años recién salidos del secundario. Y más allá de todo, no veo la hora de empezar.

martes, diciembre 09, 2008

- Capaz tengo a alguien para presentarte.
- ¿Si? ¿Quién?
- Pará... Es un tipo grande.
- ¿Grande? Me gustan grandotes.
- No... Digo que es grande.
- ¿Viejo?
- Un poco...
- ¿Cuán viejo?
- Y...
- ¿Cincuenta?
- Y...
- ¿Sesenta?
- Por ahí, pero no sabés lo que es.
- ¿Vos me querés emparejar con Laiseca, Natalí?
- Sí.
- ¡¡¡Pero es viejo!!!
- No es tan viejo... Es un hombre maravilloso, muy experimentado. Fanático de las tetas. Aparte siempre está con unas chicas muy lindas.
- ¿Pero vos no me conocés a mí?
- Por eso mismo te digo, Cel. ¿Vos no leíste el manual?

Y casi me convence, la guacha. Pero no.

martes, diciembre 02, 2008

tacos - helado de mantecol - Ironman - charla de asco post Ironman - Feinmann antes de dormir - ducha - trabajo - diluvio - budín mate y porro en lo de Geneve - pizza - cerveza - teatro - flogger enseñándonos a bailar electro - Sol Nieves y Dedé - porro - cerveza - cama - caminata - librería - Plaza Francia - 92 - cuarto de libra con queso - Carver - siesta - Flor - 42 - Agos - chico cantando - aburrimiento - cerveza - Los Armando Bo - aplausos - cerveza - 168 - Pirilo - Pedro Telmo - casa de Agos - coca sin gas - Zeitgeist - porro - paranoia - complot - lo siniestro - cama - medialunas con jamón y queso - trabajo - serenito shake - siesta - 36 - casa de Dedé - porro - Seba y Sol - budín y brownie de bajón - ciencia de vanguardia - cartas natales - cama - trabajo - bukowski - y así - y así - todos los días

martes, noviembre 25, 2008

Me siento como Lisa en el capítulo ése en el que le arruina la maqueta del cuento de Poe a la compañerita.
tic.
tac.
tic.
tac.
Lo que es la culpa, eh.

sábado, noviembre 22, 2008

Algunas consideraciones acerca de los cumpleaños y la comunicación.
Si alguien cumple años, no es lo mismo llamar por teléfono que mandar un sms o un mail. Está clarísimo para todos que no es lo mismo.
Cuando querés mucho a alguien y estás en confianza, llamás un ratito después de las 12 de la noche.
Cuando querés mucho a alguien y te acostás temprano o, no sé, no tenés la costumbre de llamar después de las 12 de la noche, llamás en algún momento durante la mañana o la tarde.
El mensaje de texto vale tanto para amigos que van a festejar y vas a tener oportunidad de felicitar en persona así como también para esos amigos y conocidos, queribles y queridos, que no ves muy seguido.
El mail es para cuando colgás y no tenés un teléfono cerca o para, como en el caso anterior, gente que uno vé poco pero que merece al menos una salutación cibernética. Dentro de la categoría "mail" podemos tener dos opciones. No es lo mismo un mail de 2 líneas, del estilo "feliz cumple, che" que uno en el que te explayás, en el que te tomás el tiempo para escribir un poco más.
La peor instancia es el Facebook. Como ya sabemos, Facebook es Satán, y es por eso que si conocés a alguien, has compartido una historia o han tenido vínculo medianamente estrecho , no podés, simplemente no-po-dés, escribirle en el wall ése del infierno alguna paparruchada cumpleañeril. El Facebook SOLO vale para ex compañeros de colegio, ex compañeros de trabajo, amistades de blog, antiguos romances, amigos que dejaste de ver hace 3 años, parientes lejanos, amigos en otros continentes y amigos de amigos; cualquier persona que no pertenezca a esas categorías tiene el deber de esforzarse un poco y comunicarse mediante otra vía, aunque esa vía sea el silencio, la indiferencia.

Algunas conclusiones.
Un sms a las 00.30 del día en cuestión vale lo mismo que un llamado teléfonico a las 23.30 del mismo día.
Un llamado de felizcumple a las 10 de la mañana de tu madre, por más que sea tu madre, genera conflictos.
Un mensaje privado de 2 líneas vía FB de Mr Blonde es la cristalización de lo incorrecto. Es una cosa de locos cómo en los últimos 3 meses este chabón ha venido haciendo TODO lo que no se debe hacer conmigo; no dejo de sorprenderme.
Un mail de 2 líneas (¡pero qué 2 líneas!) de LlaveInglesa es como un bálsamo.
Un llamado de mi abuelo desde Ingeniero Maschwitz hace que yo diga cosas como "mi bochita de amor" o "mi marinerito valiente".

jueves, noviembre 20, 2008

De: Cel.
Para: amigas
Asunto: me acechan los 30

Como sabrán, mis 26 años son inminentes. Los 30 me acechan desde la base de la montaña esta que vengo bajando con el culo, rápida y furiosamente, desde más o menos los 23.
Al principio pensé en organizar un festejo báquico. Hombres por montones, drogas de diseño, fuentes con angelitos que hicieran malbec en vez de pis; pero no, ya el hecho de pensarlo me daba fiaca.
Después, bajé treinta cambios y empecé a inclinarme hacia la idea de una fiesta sencilla: algún que otro muchacho, lindas músicas, unos copetes por ahí y unos porrillos por allá. Pero tampoco, che; hace un par de semanas empecé a molestarme con el simple hecho de pensar "a quién invitar y a quién no", así que decidí volcarme hacia algo más íntimo aún.
Entonces, eso. Lo más simple. Tener a mis amigas más cercanas (y hermana) y sólo eso; despojado, cotidiano. Los hombres, los hombres vendrán después, tocarán el timbre, desesperados, después de escuchar nuestra melodía ninfomaníaca.
Entonces, eso. Una cena a base de exquisitas pastas de berenjenas, garbanzos, y tal vez lentejas. Guacamole. Pizzas de arroz integral (y me prometo a mí misma hacer unas almóndigas o algo así porque si no le pongo un poco de carne al asunto van a pensar que me hice naturista como Ali y DD). Y por supuesto (que esto es el cumple de Cel, a no olvidarlo), cerveza en cantidades industriales, ferné y algún que otro cosecha tardía.
Las espero, pues, mis queridas, en casa, tipo 21 hs. con una botella de algún copete bajo el brazo.

Adórolas y espérolas.

En 20 minutos cumplo 26.
Fáaaa.

Cel

viernes, noviembre 14, 2008

LlaveInglesa dice:
aparte tengo la ventaja de tener mi pileta pelopincho suiza...
una pileta pelopincho preciosa...

Cel.- dice:
jajaajajaaaaa

LlaveInglesa dice:
un tamaño digno
del que ninguna srta se sentiría decepcionada
pero de una belleza
de una línea
una prolijidad
suave, uniforme, tersa
clara...
mi pileta pelopincho es una invitación a la lujuria

Cel.- dice:
ay, me hacés reir mucho. pero sí, tu pileta pelopincho es una invitación a la lujuria
una pileta pelopincho modelo

LlaveInglesa dice:
estoy seguro que es la pileta pelopincho mas linda que viste

Cel.- dice:
bueno, no sé, he visto piletas pelopincho muy bellas, debo decir

LlaveInglesa dice:
nahhhh
la mia es la mas mejor

Cel.- dice:
pero eso sí, esas bellas piletas pelopincho no han sido tan estimulantes como la tuya

Llave Inglesa dice:
no digo que no haya otras piletas pelopincho lindas...
solo digo que mi pileta pelopincho, al ser suiza....
es una pileta pelopincho muy amigable...

Cel.- dice:
si tu pileta pelopincho una día se levantara y fuese mujer, sería de esas lindas Y TAMBIEN inteligentes, el paquete completo

martes, noviembre 11, 2008

Ponele que sí, que uno se construye a partir de la mirada del otro. Aunque eso me lo hayan explicado en Psicología de quinto año y sólo se aplicara al púber en micro hacia la adolescencia. Pero bueno, ponele que sí.

"Es que vos y algunos hombres son tan poco demostrativos..."

"¿Cómo que no sos aventurera? ¿quién más se aventura a meterse en el cuarto del enroscado ese para decirle que quiere coger?"

"¿Por qué hablás tanto?"

"Es que te reconocí porque estás igual que a los 16. Te ví y supe que eras vos en el momento. Estás igual, boluda"

"Es que vos vas con ese ego ENORME, y criticás todo y nunca te gusta nada, sí; lo loco es que al final, nada que ver"

"Cada día estás más peronista, hija"

"Epa, corazón ¿qué pasa? ¿te comiste una coca sarli?"

No sé, che. Como que se complica la cosa.

lunes, noviembre 03, 2008

A los 14 años me gustaba mucho un chico, un compañero de división. Tan embobada estaba que un día agarré y le escribí una carta con corazoncitos y todo (sí, tenía 14 y tenía el descaro de dibujar corazoncitos fucsia, ¿y qué?). Después se la di a mi amiga Alicia para que se la diera a él. La cosa es que Ali la leyó antes de hacer la entrega y me dijo que no daba, que era demasiado romántica, que el pibe se iba a asustar, así que al otro día aparecí con un poema en reemplazo de la carta.
Al pibe yo no le gustaba, pero desde ahí y hasta que terminamos el colegio me trató más delicadamente, con ese cuidado que uno le pone a las cosas que piensa que se van a romper.

Resulta que Ali estaba revisando papelerío viejo y apareció la carta esa que yo había escrito para ese chico y que ella no me había dejado mandar. Me la dio hace unos días.

"Ser hombre no es tener las piernas peludas. Hombre es el que sabe expresar lo que siente, por eso vos sos un hombre"

Que nadie me pregunte qué definición daría de "hombre" a mis casi 26 años, porque no tengo mucha idea.
Capaz, puliendo un poco un poco la premisa, terminaría siendo algo parecido a lo que pensaba hace muchos años atrás.
Pero sin los corazoncitos con marcador fucsia.

domingo, noviembre 02, 2008

Como siempre, todo a último momento. Así que nos subimos al 29 casi a las 8 de la noche y nos bajamos una parada antes, en Obras.
Yo le dije que sí a Flor, que fuéramos sin entrada, porque a ella estas cosas le salen bien, a mí nunca. Estoy segura, segurísima, de que si hubiese ido yo sola no conseguía que nadie me revendiera nada. Pero con Flor es diferente, como si su optimismo a veces le sirviera de algo.
Flor confía en el universo, yo confío en Flor; todo se trata de la propiedad transitiva.

Estuvo bueno, porque la noche anterior había soñado que de vuelta estaba de novia con Tomás. Pero de novia bien, como al principio, cuando yo no tenía dudas de nada y tardábamos tres horas en despedirnos cuando él se tenía que ir al trabajo, y me decía "te adoro" mientras yo le iba cerrando la puerta en la cara despacito.
Me quedé todo el día con una sensación horrible, de extrañar, de melancolía al pedo; la imagen de ese puto momento del "te adoro" en loop.
Entonces arreglamos lo del recital con Flor, fuimos y bailamos con Kaiser Chiefs, y sonreímos mucho mientras sonaba REM y para cuando llegamos a casa, ya estaba todo bien.

A veces me arreglo con tan poco.

viernes, octubre 31, 2008

- Y después me preguntó "¿qué opina Celeste de todo esto?"
- ¿Ah, si?
- Sí, dijo "Celeste es la voz de la conciencia"
- La voz de la conciencia... ¿Celeste, la voz de la conciencia?
- Parece...
- Celeste es un camionero con tetas.

lunes, octubre 27, 2008

Después de que el tipo citara una canción de Alejandro Sanz (¡Alejandro Sanz!) y hablara de sus planes a corto plazo, planes en los que yo podía llegar a estar incluída "si todo sale bien", me agarró un ataque de ansiedad. Ansiedad por estar sola debajo de la ducha digiriendo todo lo que se me estaba pasando por la cabeza.
Entonces, una vez debajo del chorro de agua, las ideas vinieron solas, unas detrás de las otras. No quiero al tipo que quiere un noviazgo formal, que promete jazmines y que pretende que todo esté prolijamente planeado con tiempo; y esto no quiere decir que no quiera ponerme de novia, lo que me aburre es el discurso del romanticismo conservador que no tiene ni un poco de vuelo. No quiero que le haga culto a la responsabilidad orientada a un futuro sólido; no me interesa hablar de futuros sólidos. No quiero que mida la decencia de sus pares masculinos usando como parámetro la cantidad de tiempo que espera para llevarse a la chica a la cama; quiero que un tipo me haga saber si tiene ganas de cogerme o no desde los primeros diez minutos.
Estoy podrida de los que se piensan que porque "te respetan" y no te tocan una teta son mejores hombres, más grandes, como si estar más allá de las debilidades de la carne fuese algo loable. También me tienen podrida los que se creen que porque accediste a garchar en la primera cita sos una golfa perdida que lo único que quiere es valorarse a través de la libido ajena.
Quiero no tener vergüenza de expresar mi deseo, sentirme contenida por el simple hecho de saber que el otro está en la misma búsqueda y que no prejuzga. Después vendrán los paseos de la mano y los "te presentó a mamá", porque esas cosas no se planean; aparecen solas si está lo otro: las ganas del otro, en todo momento y lugar.
Quiero eso y no voy a dar el brazo a torcer, no transijo más. Y aunque ya lo tuve en repetidas ocasiones, algo no alcanzó, por un motivo o por otro. Y si esas otras repetidas veces no fueron más fructíferas fue por problemas que nos excedieron a los dos, no porque mi modo de pensar o mi proceso de elección estén errados.
Y de eso me di cuenta el viernes mientras me duchaba, yo no me equivoqué en mis elecciones de los últimos años, realmente fui fiel a lo que sentía.
Si la cosa con Mr. Blonde no prosperó, no fue porque él no fuera decente o yo no fuera suficiente, fue por otras cosas que nunca voy a entender. Lo que sí entiendo es que lo elegí porque nunca juzgó y siempre me hizo sentir que con él podía darme el lujo de ser yo.
Si Tomás agarró un día y me dejó sin que yo tuviera tiempo de entenderlo, ya no importa. Lo que sí me importa es que durante 6 meses estuve con un tipo con el que me conectaba desde la piel y la mirada y no importaba más nada.
Si LlaveInglesa no me puede ofrecer lo que yo quiero de un vínculo, mala leche. Lo importante es que nunca nadie me hizo sentir así de desinhibida y tan en contacto con mi deseo.
Y si hubo tres, habrán cuatro, y cinco, y seis, y los que sean necesarios.
He dicho.

viernes, octubre 24, 2008

Habían pasado 9 años desde mi último tequila.
Hasta ayer a la noche.
Duele.

Tengo que preparar 120 empanadas para el festejo de mi cumpleaños (el que se hace con la familia; puedo cocinar para mi familia, para mis amigos ya me da paja)
¿Cuánta carne es 120 empanadas?

Reservamos casa en Cabo Polonio con Flor y Nat. No me alcanza vivir con ellas, también vacacionamos juntas.

LlaveInglesa es mi alma gemela. Sólo (le) faltan un buen psiquiatra y un suministro vitalicio de ansiolíticos.

jueves, octubre 23, 2008

”Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adonde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno.”

J. D. Salinger

Ay, Jerry, cómo me tenés. ¿Todavía estaré a tiempo como para que dejes a esa con la que vivís desde hace unos años y me lleves a mí a New Hampshire?
Puedo preparar mermeladas mientras vos me leés haikus. Podemos hacer siestas en el piso. Podemos hacer que me muestres todo lo que tenés escrito de la familia Glass. Podemos hacer tantas cosas, Jerry... Pero no, tonto ¿a quién le importa que puedas ser mi abuelo?

viernes, octubre 17, 2008

Pídele a San Perón y se te concederá.
Un 17 de Octubre (hoy, digamos) mi amiga y roommate Nat se enteró de que ganó un concurso (con un premio más que interesante) por un cuento bellísimo que escribió.
Ahora nos vamos a comprar unos vinos y a brindar toda la noche.
En serio, pídele a San Perón y se te concederá.

martes, octubre 14, 2008

¿Cuándo fue que empecé a categorizar de manera tan feroz (e ineficaz)? No lo sé muy bien. Ló único que sé es que no tengo otra forma de elegir a la gente que quiero tener cerca. Tal vez haya perdido amistades, amantes y novios con esto, pero ya a esta altura del partido se me hace inevitable.
Amistades ya tengo bastantes y suficientes, así que ahora lo que más me preocupa es el asunto este de los hombres. Cuando era adolescente, elegía casi pura y exclusivamente por los signos; y bueno, che, tenía 16 años y una obsesión con los virginianos y acuarianos. Absoluto fracaso. Después, recién entrada en la veintena, el criterio cambió hacia el lado de las profesiones: sólo eran admitidos publicistas (ya sé, es como hacer un pacto con el diablo, pero no se dan una idea de cómo me gustaban) aspirantes a/psicólogos y aspirantes a/cineastas; fracaso nuevamente. Los últimos años los dediqué a estar enamorada de alguien que nunca se enamoró de mí, así que me dedicaba a comparar a cualquier muchacho que apareciera con ese que nunca terminó de corresponderme. De más está decir que tampoco funcionó.
Ahora es simple. Sólo 2 preguntitas. Casi nada.
Primera pregunta. ¿Cuál es tu trago de cabecera? Si me contesta que whisky, fernet o cerveza, le damos para adelante.
Segunda. Si fueras una empanada ¿de qué gusto serías? Y acá ejemplifico con dos díálogos que NUNCA debe suceder.

Ejemplo 1: See you in another life, brotha (diría Desmond)

Yo: Si fueras una empanada ¿de qué gusto serías?
Él: Ehm... de carne.
Yo: ¿Por qué?
Él: Porque me encantan las empanadas de carne, pero sin aceituna. Mi mamá nunca les pone aceit...
Yo: No no, pero si vos fueses una empanada es la pregunta, no qué te gusta. Si un día te levantaras y estuvieras sobre una fuente aceitada, en el horno de una empanadería, y te dieras cuenta de que sos una empanada, una empanada que reflejara tu esencia ¿de qué gusto serías? No sé si me explico.
Él: ¡Pero es que me encantan de carne! Pero sin aceituna, eh.
Yo: Ok.


Ejemplo 2: Hablale a la mano (mientras se le muestra la palma bien de frente al interlocutor)

Yo: Si fueras una empanada ¿de qué gusto serías?
Él: Humita.


Debo decir que este sistema tampoco está funcionando como yo esperaba.
Estoy destinada al fracaso.

sábado, octubre 11, 2008

Con Flor me puedo permitir muchas cosas divertidas. Organizar maratones de Will Ferrell, fumarnos un porro e ir a ver Tropic Thunder en segunda fila, morirnos de risa con todas las de Judd Apatow & cia. También nos damos sobredosis de Sex & the city, Seinfeld y Mike Myers.
Lau, en cambio, me enseña sobre cine cada día. Gracias a ella descubrí a Jarmusch, a Kim Ki Duk y a Wong Kar Wai, entre otros. Creo que lo más "divertido" que vimos juntas fue una de Kevin Smith que andá a saber por qué ella se terminó bajando.
Ayer, encontré la manera de poder ver películas con mis dos amigas.
Fassbinder.


En otro orden de cosas, quiero tener MUCHOS hijitos con Eddie Vedder.

jueves, octubre 09, 2008

Festejo mi cumpleaños y haciendo la lista de invitados me di cuenta de que la proporción es de más o menos 5 mujeres por cada hombre que conozco.
Tengo un mes y medio para conocer, por lo menos, 15 hombres solteros.
No es necesario que me gusten, pero sí que me caigan bien. Digo, no es que quiera hacerme la especial, la soy-re-loca-ningún-tipo-me-viene-bien, pero soy bastante rompepelotas con los tipos; así que con que me caigan bien es más que suficiente, con eso soy de lo menos exigente.
Y todos dirán que es una pelotudez, que se consiguen hombres que asistan a una fiesta llena de chicas con sólo chasquear los dedos.
Bueno, no.
Los gajes de no creer en la amistad entre el hombre y la mujer.

miércoles, octubre 08, 2008

Y capaz que me vuelvo para acá.
Sí, es un hecho.
Me vuelvo para acá.

Los veo al rato.