martes, diciembre 09, 2008
- ¿Si? ¿Quién?
- Pará... Es un tipo grande.
- ¿Grande? Me gustan grandotes.
- No... Digo que es grande.
- ¿Viejo?
- Un poco...
- ¿Cuán viejo?
- Y...
- ¿Cincuenta?
- Y...
- ¿Sesenta?
- Por ahí, pero no sabés lo que es.
- ¿Vos me querés emparejar con Laiseca, Natalí?
- Sí.
- ¡¡¡Pero es viejo!!!
- No es tan viejo... Es un hombre maravilloso, muy experimentado. Fanático de las tetas. Aparte siempre está con unas chicas muy lindas.
- ¿Pero vos no me conocés a mí?
- Por eso mismo te digo, Cel. ¿Vos no leíste el manual?
Y casi me convence, la guacha. Pero no.
martes, diciembre 02, 2008
martes, noviembre 25, 2008
sábado, noviembre 22, 2008
Si alguien cumple años, no es lo mismo llamar por teléfono que mandar un sms o un mail. Está clarísimo para todos que no es lo mismo.
Cuando querés mucho a alguien y estás en confianza, llamás un ratito después de las 12 de la noche.
Cuando querés mucho a alguien y te acostás temprano o, no sé, no tenés la costumbre de llamar después de las 12 de la noche, llamás en algún momento durante la mañana o la tarde.
El mensaje de texto vale tanto para amigos que van a festejar y vas a tener oportunidad de felicitar en persona así como también para esos amigos y conocidos, queribles y queridos, que no ves muy seguido.
El mail es para cuando colgás y no tenés un teléfono cerca o para, como en el caso anterior, gente que uno vé poco pero que merece al menos una salutación cibernética. Dentro de la categoría "mail" podemos tener dos opciones. No es lo mismo un mail de 2 líneas, del estilo "feliz cumple, che" que uno en el que te explayás, en el que te tomás el tiempo para escribir un poco más.
La peor instancia es el Facebook. Como ya sabemos, Facebook es Satán, y es por eso que si conocés a alguien, has compartido una historia o han tenido vínculo medianamente estrecho , no podés, simplemente no-po-dés, escribirle en el wall ése del infierno alguna paparruchada cumpleañeril. El Facebook SOLO vale para ex compañeros de colegio, ex compañeros de trabajo, amistades de blog, antiguos romances, amigos que dejaste de ver hace 3 años, parientes lejanos, amigos en otros continentes y amigos de amigos; cualquier persona que no pertenezca a esas categorías tiene el deber de esforzarse un poco y comunicarse mediante otra vía, aunque esa vía sea el silencio, la indiferencia.
Algunas conclusiones.
Un sms a las 00.30 del día en cuestión vale lo mismo que un llamado teléfonico a las 23.30 del mismo día.
Un llamado de felizcumple a las 10 de la mañana de tu madre, por más que sea tu madre, genera conflictos.
Un mensaje privado de 2 líneas vía FB de Mr Blonde es la cristalización de lo incorrecto. Es una cosa de locos cómo en los últimos 3 meses este chabón ha venido haciendo TODO lo que no se debe hacer conmigo; no dejo de sorprenderme.
Un mail de 2 líneas (¡pero qué 2 líneas!) de LlaveInglesa es como un bálsamo.
Un llamado de mi abuelo desde Ingeniero Maschwitz hace que yo diga cosas como "mi bochita de amor" o "mi marinerito valiente".
jueves, noviembre 20, 2008
Para: amigas
Asunto: me acechan los 30
Como sabrán, mis 26 años son inminentes. Los 30 me acechan desde la base de la montaña esta que vengo bajando con el culo, rápida y furiosamente, desde más o menos los 23.
Al principio pensé en organizar un festejo báquico. Hombres por montones, drogas de diseño, fuentes con angelitos que hicieran malbec en vez de pis; pero no, ya el hecho de pensarlo me daba fiaca.
Después, bajé treinta cambios y empecé a inclinarme hacia la idea de una fiesta sencilla: algún que otro muchacho, lindas músicas, unos copetes por ahí y unos porrillos por allá. Pero tampoco, che; hace un par de semanas empecé a molestarme con el simple hecho de pensar "a quién invitar y a quién no", así que decidí volcarme hacia algo más íntimo aún.
Entonces, eso. Lo más simple. Tener a mis amigas más cercanas (y hermana) y sólo eso; despojado, cotidiano. Los hombres, los hombres vendrán después, tocarán el timbre, desesperados, después de escuchar nuestra melodía ninfomaníaca.
Entonces, eso. Una cena a base de exquisitas pastas de berenjenas, garbanzos, y tal vez lentejas. Guacamole. Pizzas de arroz integral (y me prometo a mí misma hacer unas almóndigas o algo así porque si no le pongo un poco de carne al asunto van a pensar que me hice naturista como Ali y DD). Y por supuesto (que esto es el cumple de Cel, a no olvidarlo), cerveza en cantidades industriales, ferné y algún que otro cosecha tardía.
Las espero, pues, mis queridas, en casa, tipo 21 hs. con una botella de algún copete bajo el brazo.
Adórolas y espérolas.
En 20 minutos cumplo 26.
Fáaaa.
Cel
viernes, noviembre 14, 2008
aparte tengo la ventaja de tener mi pileta pelopincho suiza...
una pileta pelopincho preciosa...
Cel.- dice:
jajaajajaaaaa
LlaveInglesa dice:
un tamaño digno
del que ninguna srta se sentiría decepcionada
pero de una belleza
de una línea
una prolijidad
suave, uniforme, tersa
clara...
mi pileta pelopincho es una invitación a la lujuria
Cel.- dice:
ay, me hacés reir mucho. pero sí, tu pileta pelopincho es una invitación a la lujuria
una pileta pelopincho modelo
LlaveInglesa dice:
estoy seguro que es la pileta pelopincho mas linda que viste
Cel.- dice:
bueno, no sé, he visto piletas pelopincho muy bellas, debo decir
LlaveInglesa dice:
nahhhh
la mia es la mas mejor
Cel.- dice:
pero eso sí, esas bellas piletas pelopincho no han sido tan estimulantes como la tuya
Llave Inglesa dice:
no digo que no haya otras piletas pelopincho lindas...
solo digo que mi pileta pelopincho, al ser suiza....
es una pileta pelopincho muy amigable...
Cel.- dice:
si tu pileta pelopincho una día se levantara y fuese mujer, sería de esas lindas Y TAMBIEN inteligentes, el paquete completo
martes, noviembre 11, 2008
"Es que vos y algunos hombres son tan poco demostrativos..."
"¿Cómo que no sos aventurera? ¿quién más se aventura a meterse en el cuarto del enroscado ese para decirle que quiere coger?"
"¿Por qué hablás tanto?"
"Es que te reconocí porque estás igual que a los 16. Te ví y supe que eras vos en el momento. Estás igual, boluda"
"Es que vos vas con ese ego ENORME, y criticás todo y nunca te gusta nada, sí; lo loco es que al final, nada que ver"
"Cada día estás más peronista, hija"
"Epa, corazón ¿qué pasa? ¿te comiste una coca sarli?"
No sé, che. Como que se complica la cosa.
lunes, noviembre 03, 2008
Al pibe yo no le gustaba, pero desde ahí y hasta que terminamos el colegio me trató más delicadamente, con ese cuidado que uno le pone a las cosas que piensa que se van a romper.
Resulta que Ali estaba revisando papelerío viejo y apareció la carta esa que yo había escrito para ese chico y que ella no me había dejado mandar. Me la dio hace unos días.
"Ser hombre no es tener las piernas peludas. Hombre es el que sabe expresar lo que siente, por eso vos sos un hombre"
Que nadie me pregunte qué definición daría de "hombre" a mis casi 26 años, porque no tengo mucha idea.
Capaz, puliendo un poco un poco la premisa, terminaría siendo algo parecido a lo que pensaba hace muchos años atrás.
Pero sin los corazoncitos con marcador fucsia.
domingo, noviembre 02, 2008
Yo le dije que sí a Flor, que fuéramos sin entrada, porque a ella estas cosas le salen bien, a mí nunca. Estoy segura, segurísima, de que si hubiese ido yo sola no conseguía que nadie me revendiera nada. Pero con Flor es diferente, como si su optimismo a veces le sirviera de algo.
Flor confía en el universo, yo confío en Flor; todo se trata de la propiedad transitiva.
Estuvo bueno, porque la noche anterior había soñado que de vuelta estaba de novia con Tomás. Pero de novia bien, como al principio, cuando yo no tenía dudas de nada y tardábamos tres horas en despedirnos cuando él se tenía que ir al trabajo, y me decía "te adoro" mientras yo le iba cerrando la puerta en la cara despacito.
Me quedé todo el día con una sensación horrible, de extrañar, de melancolía al pedo; la imagen de ese puto momento del "te adoro" en loop.
Entonces arreglamos lo del recital con Flor, fuimos y bailamos con Kaiser Chiefs, y sonreímos mucho mientras sonaba REM y para cuando llegamos a casa, ya estaba todo bien.
A veces me arreglo con tan poco.
viernes, octubre 31, 2008
lunes, octubre 27, 2008
Entonces, una vez debajo del chorro de agua, las ideas vinieron solas, unas detrás de las otras. No quiero al tipo que quiere un noviazgo formal, que promete jazmines y que pretende que todo esté prolijamente planeado con tiempo; y esto no quiere decir que no quiera ponerme de novia, lo que me aburre es el discurso del romanticismo conservador que no tiene ni un poco de vuelo. No quiero que le haga culto a la responsabilidad orientada a un futuro sólido; no me interesa hablar de futuros sólidos. No quiero que mida la decencia de sus pares masculinos usando como parámetro la cantidad de tiempo que espera para llevarse a la chica a la cama; quiero que un tipo me haga saber si tiene ganas de cogerme o no desde los primeros diez minutos.
Estoy podrida de los que se piensan que porque "te respetan" y no te tocan una teta son mejores hombres, más grandes, como si estar más allá de las debilidades de la carne fuese algo loable. También me tienen podrida los que se creen que porque accediste a garchar en la primera cita sos una golfa perdida que lo único que quiere es valorarse a través de la libido ajena.
Quiero no tener vergüenza de expresar mi deseo, sentirme contenida por el simple hecho de saber que el otro está en la misma búsqueda y que no prejuzga. Después vendrán los paseos de la mano y los "te presentó a mamá", porque esas cosas no se planean; aparecen solas si está lo otro: las ganas del otro, en todo momento y lugar.
Quiero eso y no voy a dar el brazo a torcer, no transijo más. Y aunque ya lo tuve en repetidas ocasiones, algo no alcanzó, por un motivo o por otro. Y si esas otras repetidas veces no fueron más fructíferas fue por problemas que nos excedieron a los dos, no porque mi modo de pensar o mi proceso de elección estén errados.
Y de eso me di cuenta el viernes mientras me duchaba, yo no me equivoqué en mis elecciones de los últimos años, realmente fui fiel a lo que sentía.
Si la cosa con Mr. Blonde no prosperó, no fue porque él no fuera decente o yo no fuera suficiente, fue por otras cosas que nunca voy a entender. Lo que sí entiendo es que lo elegí porque nunca juzgó y siempre me hizo sentir que con él podía darme el lujo de ser yo.
Si Tomás agarró un día y me dejó sin que yo tuviera tiempo de entenderlo, ya no importa. Lo que sí me importa es que durante 6 meses estuve con un tipo con el que me conectaba desde la piel y la mirada y no importaba más nada.
Si LlaveInglesa no me puede ofrecer lo que yo quiero de un vínculo, mala leche. Lo importante es que nunca nadie me hizo sentir así de desinhibida y tan en contacto con mi deseo.
Y si hubo tres, habrán cuatro, y cinco, y seis, y los que sean necesarios.
He dicho.
viernes, octubre 24, 2008
Hasta ayer a la noche.
Duele.
Tengo que preparar 120 empanadas para el festejo de mi cumpleaños (el que se hace con la familia; puedo cocinar para mi familia, para mis amigos ya me da paja)
¿Cuánta carne es 120 empanadas?
Reservamos casa en Cabo Polonio con Flor y Nat. No me alcanza vivir con ellas, también vacacionamos juntas.
LlaveInglesa es mi alma gemela. Sólo (le) faltan un buen psiquiatra y un suministro vitalicio de ansiolíticos.
jueves, octubre 23, 2008
J. D. Salinger
Ay, Jerry, cómo me tenés. ¿Todavía estaré a tiempo como para que dejes a esa con la que vivís desde hace unos años y me lleves a mí a New Hampshire?
Puedo preparar mermeladas mientras vos me leés haikus. Podemos hacer siestas en el piso. Podemos hacer que me muestres todo lo que tenés escrito de la familia Glass. Podemos hacer tantas cosas, Jerry... Pero no, tonto ¿a quién le importa que puedas ser mi abuelo?
viernes, octubre 17, 2008
Un 17 de Octubre (hoy, digamos) mi amiga y roommate Nat se enteró de que ganó un concurso (con un premio más que interesante) por un cuento bellísimo que escribió.
Ahora nos vamos a comprar unos vinos y a brindar toda la noche.
En serio, pídele a San Perón y se te concederá.
martes, octubre 14, 2008
Amistades ya tengo bastantes y suficientes, así que ahora lo que más me preocupa es el asunto este de los hombres. Cuando era adolescente, elegía casi pura y exclusivamente por los signos; y bueno, che, tenía 16 años y una obsesión con los virginianos y acuarianos. Absoluto fracaso. Después, recién entrada en la veintena, el criterio cambió hacia el lado de las profesiones: sólo eran admitidos publicistas (ya sé, es como hacer un pacto con el diablo, pero no se dan una idea de cómo me gustaban) aspirantes a/psicólogos y aspirantes a/cineastas; fracaso nuevamente. Los últimos años los dediqué a estar enamorada de alguien que nunca se enamoró de mí, así que me dedicaba a comparar a cualquier muchacho que apareciera con ese que nunca terminó de corresponderme. De más está decir que tampoco funcionó.
Ahora es simple. Sólo 2 preguntitas. Casi nada.
Primera pregunta. ¿Cuál es tu trago de cabecera? Si me contesta que whisky, fernet o cerveza, le damos para adelante.
Segunda. Si fueras una empanada ¿de qué gusto serías? Y acá ejemplifico con dos díálogos que NUNCA debe suceder.
Ejemplo 1: See you in another life, brotha (diría Desmond)
Yo: Si fueras una empanada ¿de qué gusto serías?
Él: Ehm... de carne.
Yo: ¿Por qué?
Él: Porque me encantan las empanadas de carne, pero sin aceituna. Mi mamá nunca les pone aceit...
Yo: No no, pero si vos fueses una empanada es la pregunta, no qué te gusta. Si un día te levantaras y estuvieras sobre una fuente aceitada, en el horno de una empanadería, y te dieras cuenta de que sos una empanada, una empanada que reflejara tu esencia ¿de qué gusto serías? No sé si me explico.
Él: ¡Pero es que me encantan de carne! Pero sin aceituna, eh.
Yo: Ok.
Ejemplo 2: Hablale a la mano (mientras se le muestra la palma bien de frente al interlocutor)
Yo: Si fueras una empanada ¿de qué gusto serías?
Él: Humita.
Debo decir que este sistema tampoco está funcionando como yo esperaba.
Estoy destinada al fracaso.
sábado, octubre 11, 2008
Lau, en cambio, me enseña sobre cine cada día. Gracias a ella descubrí a Jarmusch, a Kim Ki Duk y a Wong Kar Wai, entre otros. Creo que lo más "divertido" que vimos juntas fue una de Kevin Smith que andá a saber por qué ella se terminó bajando.
Ayer, encontré la manera de poder ver películas con mis dos amigas.
Fassbinder.
En otro orden de cosas, quiero tener MUCHOS hijitos con Eddie Vedder.
jueves, octubre 09, 2008
Tengo un mes y medio para conocer, por lo menos, 15 hombres solteros.
No es necesario que me gusten, pero sí que me caigan bien. Digo, no es que quiera hacerme la especial, la soy-re-loca-ningún-tipo-me-viene-bien, pero soy bastante rompepelotas con los tipos; así que con que me caigan bien es más que suficiente, con eso soy de lo menos exigente.
Y todos dirán que es una pelotudez, que se consiguen hombres que asistan a una fiesta llena de chicas con sólo chasquear los dedos.
Bueno, no.
Los gajes de no creer en la amistad entre el hombre y la mujer.
miércoles, octubre 08, 2008
viernes, diciembre 21, 2007
Era tan, pero TAN, obvio. De hecho, sé cuál fue el momento exacto que determinó todo esto (es que me encanta la idea de poder agarrar una momento, un escena, y convertirla en causa de todas las consecuencias). Estábamos muy cansados, él tenía apoyada su cabeza en mi regazo y yo le acariciaba el pelo, que esa época estaba más largo. Y de repente (no tan de repente en realidad, nos habíamos acordado de Charlie Kaufman y Adaptation) me estaba diciendo que a veces sentía que nadie iba a poder quererlo, nunca. Después de eso, el silencio. Me resultó increíble, se convirtió en humano, porque hasta ese momento era una especie de semidios que se llevaba el mundo por delante sin importarle nada. Y ahí supe que no me iba a poder despegar facilmente, que iba a surgir mi necesidad de protegerlo y de hacerle sentir que lo que creía era absurdo. De eso hasta ahora pasó más de un año y medio.
Sí, a veces tengo ganas de estrangularlo, le pido coherencia a gritos y me saca de quicio que se asuste (y que de hecho lo diga: "me das miedo a veces") cada vez que tengo una demostración de aprecio, pero me gusta todo el resto. Me gusta porque oscila entre la apatía absoluta con respecto al resto del universo y un delirio místico que lo lleva a buscarle el sentido a todo. Y podría hacer una lista inmensa que incluya todas las cosas que me gustan de él, pero tengo que ser sincera, me gusta basicamente, porque siempre parece que se va a ir, que se me va a escapar. Lo loco es que no, se queda, a su manera; y a mi manera le hago entender que quiero que se quede.
Alguna vez lo llamé "un regalo del cielo en forma de rubio pisando los treinta". Tecnicamente, la definición ya no le queda, hace rato dejó de pisar los treinta. Y "regalo del cielo" es una expresión de lo más chota. Sólo le queda lo rubio entonces. Y no, no es Mr Blonde.
jueves, diciembre 20, 2007
La primera sesión es rara. Se supone que uno va y cuenta por qué es que está ahí sentado. Yo siempre, la noche anterior a esa primera entrevista, pienso qué es lo que le voy a decir, trato de ordenar todas las variables en juego para poder enunciar algo coherente y no una suma de frases sin hilo conector mezclada con sollozos y quejas. Está claro que todo ese speech que me hago antes de dormir NUNCA coincide con lo que le termino diciendo al otro día.
Hoy, por ejemplo, tuve mi primer encuentro con el tal Martín, que sí, es un tipo atractivo, pero muy alejado de mi tipo gracias a dios. Yo tenía todo más o menos pensado. Mi ego grande y gordo hace que tenga que "quedar bien" todo el tiempo, como si fuese a una entrevista de trabajo, como si el analista tuviese que aceptarme como paciente y que para eso yo tuviera que venderme como patología con patas; entonces, en vez de un "me encantaría trabajar acá porque lo veo como desafío y una oportunidad de crecimiento en mi carrera, sarasa" una se tiene que presentar con un "lo que pasa es que hay un conflicto enorme entre lo que soy, lo que quiero ser y lo que pienso que debería ser". Un tremendo pelotudo, mi ego. Por suerte, el tipo me hizo un par de preguntas muy acertadas y terminé hablando de mi madre, qué predecible soy, eh.
Salí de la consulta llorando, y no me pregunten por qué, porque no lo sé. Supongo que fue el hecho de escucharme decir un montón de cosas bastante feas que tenía archivadas y que no me animaba a poner en palabras. Pero para cuando llegué al trabajo me sentía muchísimo mejor.
Le tengo fe al Martín este. Y ya me aseguró que no piensa mudarse a ningún lugar.
lunes, diciembre 17, 2007
Entonces, ayer, mientras tomábamos fernet, Mr Blonde me hacía entender lo agresiva que soy. Me gusta cuando yo me pongo al extremo de la vulnerabilidad y él demuestra su punto y yo quiero que se calle la boca de una buena vez porque no para de tirarme verdades y él sigue hablando y hablando hasta que digo algo como "bueno, basta"; después se va y yo quedo liviana liviana.
Así me levanté, liviana liviana. Y llamé al que va a ser mi analista, Martín. La voz de este hombre es inquietantemente sensual y a mí me da la impresión de que yo soy la típica subnormal que se enamora del analista de toque. Con el anterior no pasó porque era muy petiso, pero muy, eh; más petiso que yo, y eso ya es mucho decir.
A Martín me lo imagino como a Mike Patton.
Es que me crié con Andrea del Boca y Cris Morena, es inevitable.
viernes, diciembre 14, 2007
OCA me va traer la nueva tarjeta de débito el martes a la mañana. El asunto me tenía preocupada, supuestamente cobro el sábado que viene y sin tarjeta de débito y sin ventanilla de banco para retirar plata... con qué compraba los regalos de Navidá?
Hoy a la noche es la fiesta del trabajo. Una parte de mí quiere no ir para quedarse en casa comiendo Cofler Block; la otra parte dice que me calle la boca y vaya, que al final siempre la paso bien en esos eventos. Ok, por esta vez le doy la razón a "la otra parte".
Cuando venía en el colectivo me puse a llorar desconsoladamente. En la última página de Memorias de una joven formal, el libro que estaba leyendo, (y ojo que acá viene un spoiler, eh) a Simone de Beauvoir se le muere la mejor amiga. Un chino que se bajó conmigo en Barrancas de Belgrano me miraba de reojo mientras yo me trataba de secar las lágrimas por debajo de los vidrios de los lentes de sol. Después me puse a escuchar The Shins y se me pasó la tristeza.
Y se me fue el enojo con el mundo.
miércoles, diciembre 12, 2007
Hace una semana llamé para cancelar el servicio de débito de pago de la tarjeta de crédito. Fui y pagué el resumen en la ventanilla, tengo mi sellito y todo. Ayer fui a sacar plata por caja (porque soy la pelotuda que se olvidó de que había dejado la tarjeta en el armario del laburo y cuando no la encontró en su cartera, llamó a Banelco para suspenderla) y resulta que tenía mucha menos plata de la que debería tener. Qué pasó? Que Visa no sólo recibió mi pago en efectivo, en vivo y en directo, sino que no registró mi pedido de que me cancelaran el debito de pagos y metió mano en mi cuenta para sacarme lo que no correspondía. Ahora no tengo plata para pagar el alquiler ni para nada porque tengo que esperar "entre 24 y 72 horas" hasta que los subnormales estos corrijan su error.
Odio tener estos problemas de "joven adulta".
El resto de mis problemas son una junta de infantilismos sin sentido.
Y parece que conseguí nuevo analista. Transferencia, hacia ti voy.
lunes, diciembre 10, 2007
Así que eso, no estoy para nadie. Me exaspera mantener una charla de más de 20 minutos, quiero silencio, silencio absoluto. A lo sumo, hablar conmigo misma, me encantan las charlas (casi siempre en voz alta) que tengo conmigo misma.
Ayer llegué a casa a las 8 de la noche y no había nadie, qué felicidad cuando llego y no hay nadie. Estuve leyendo un buen rato, me preparé una sopa. Estuve escribiendo, dibujando, llorando un poco, mirando fotos. A las once y media me fui para la terraza y como estaba cansada de tipear y escribir, grabé unas cosas que andá a saber si algún día voy a mandar (una confesión/soliloquio), bajé todo a la compu y de repente, el horror, mientras me escuchaba hablar me di cuenta de algo terrible. Hablo parecido a Sofía Gala.
Mi vida no será la misma a partir de ahora.
viernes, diciembre 07, 2007
Eso fue hace más de 3 años. Hace más o menos 2 que no nos peleamos. Nada, ni una levantada de voz, ni una discusión livianita. Nada de nada. De hecho, llegué al punto de contarle todo, y de realmente escuchar su opinión. Eso es raro.
Hace un rato me llamó llorando, acusando a mi hermana de hueca, de vividora, de cómoda, de colgada, de vaga.
Creo que a mi hermana le llegó la hora de irse.
Ah... otra cosa.
Tacho, extraño sus comentarios, así que por lo menos déjeme un "hola". No sea ingrato.
jueves, diciembre 06, 2007
lunes, diciembre 03, 2007
Por otro lado, volví a salir. Dejé de salir los fines de semana hace más o menos un año, calculo que porque empecé a salir con Tomás y basicamente nos dedicábamos a siestear, cojer y comer, todo puertas adentro. Después me dejó (Cómo goza una parte de mí cuando digo "me dejó". Qué pelotuda) era invierno y ni daba para salir, era mejor quedarme en casa con un tinto y una peli, ni hablar. No sé cómo pero ahora voy a bailar y tomo mucho fernet y bailo desaforada y todas esas cosas que me había olvidado que me gustaban tanto.
Ah, el tema del celibato, como era obvio, no cuajó. De hecho, no daba para postearlo al día siguiente, mi falta de palabra me sorprende cada día. De todos modos, sigo teniendo intenciones de poner a prueba mi voluntad, el asunto es que debería atacar la raíz del problema. Para ser célibe, debería volverme abstemia.
viernes, noviembre 30, 2007
Obvio, era obvio que de todos los Glass me iba a gustar el ex niño precoz, más precoz que el resto de sus hermanos. El que tenía frio en los pies cuando no dormía. El hombre que se suicidó en Florida, el que escribía haikus sobre Yates. El que no quería hacer psicoanálisis. Pero por sobre todas las cosas, el que casi deja plantada a su prometida el día de su boda.
O capaz que me enamoré de J. D. Salinger, todavía no sé.
¿Por qué no escribió más?
jueves, noviembre 29, 2007
When he comes back to bed, she says “Listen, I’ve been thinking”.
“Yeah?” says Mr. Big.
“If you’re not totally in love with me and crazy about me, and if you don’t think I’m the most beautiful woman you’ve ever seen in your life, then I think I should leave”.
“Uh huh” says Mr. Big.
“Really, it’s no problem”.
“Okay” Mr. Big says, somewhat cautiously.
“Soooooo… is that what you want?”
“Is it what you want?” says Mr. Big.
“No, not really. But I do want to be with someone who’s in love with me” says Carrie.
“Well, I just can’t make any guarantees right now. But if I were you, I’d hang around. See what happens.”
Carrie lies back against the pillows. It’s Sunday. It would be sort of a drag to have to go. What would she do the rest of the day?
“Okay” she says, “but just for now. I don’t have forever, you know. I’m probably going to die soon. Like in fifteen years or something.” She lights up a cigarette.
“Okay” says Mr. Big. “But in the meantime, could you make some coffee? Please?”
La que no se haya sentido Carrie en algún momento, que arroje la primera piedra.
miércoles, noviembre 28, 2007
martes, noviembre 27, 2007
Mientras yo me angustiaba por vivir en una ciudad, en un mundo, en el que pasan estas cosas, en el que la violencia se proyecta de las formas más sorpresivas (me acordé de la vez que le tiraron una piedra a flor, de los vecinos que la madrugada del sábado nos tiraron un par de huevos por el ruido de la fiesta que estábamos haciendo) Sol resumía la situación MUY a su manera: "Lo que pasa es que cuando una está bien, luminosa -porque yo sé que soy luminosa- te pasan estas cosas, te tiran fruta". Eso y tener que escucharla durante 3 horas reprocharse por qué salió a la calle sin lentes de contacto, sabiendo que cuando está tan desprotegida pasan cosas espantosas, lo que sea que eso signifique.
Hace un ratito Dedé me dijo que había hecho un dibujo de mí con cara de horror, otro de un camión y uno más de una toronja volando.
lunes, noviembre 26, 2007
Entonces, ¿qué me decían las voces? La verdad es que mucho mucho no me acuerdo, salvo una vez, fue una voz de hombre que me dijo que uno vive las mismas situaciones una y otra vez. Como si este momento de escribir este mismo post mientras escucho música en el laburo ya hubiese sucedido, como si los deja vu no fuesen sólo un cortocircuito cerebral. También me decía que me quedara tranquila, que uno tenía infinitas oportunidades, siempre.
Me acordé de todo el asunto éste ayer a la noche, en la casa de Dedé, mientras hablábamos de viajes astrales, sueños lúcidos y revoluciones solares. Hay algo en el cuarto de Dedé que te lleva, obliga, a pensar en esas cosas.
Y digo ahora, es una cualquierada considerar que cada momento se repite infinitamente. La voz esa no tenía nada de sabia, solamente me estaba recordando lo cíclico, la neurosis de la repetición, el "no puedo creer que me esté pasando lo mismo". Y sí, probablemente sea cierto que oportunidades sobran (el "probablemente" es producto de mi dramatismo actual, sé, con seguridad, que oportunidades existen siempre) pero tengo la sensación de que el goce de verme una y otra vez en las mismas situaciones es más fuerte que el deseo de probar pasturas más verdes. No sé, o capaz no hay goce en la repetición de momentos ni pasturas más verdes y yo obtengo placer de esta masturbación mental constante.
La cuestión es que estoy angustiadísima. Ayer, cuando terminamos de ver Garden State con Nat(creo que voy por la décima vez, Zach Braff me puede y no quiero comentarios al respecto) me agarró un ataque de llanto desconsolado que nos sorprendió a las dos. Primero porque hasta hace un rato atrás habíamos estado riéndonos del mundo y de nosotras. Segundo porque me había dedicado especialmente a no caer en ese estado patético de drama queen incomprendida, de convocada de la infelicidad, de sentirme la más fea del mundo, pero fea no como Betty la fea que tiene la fealdad de máscara, sentirme fea sin remedio. Y cuando lloro porque me siento así pego una especie de gritos que a mí me suenan muy desgarradores pero seguro que al otro le causan mucha gracia, y también digo muy bajito "nopuedomásnopuedomás" mientras pienso que soy el ser más infeliz sobre la faz del planeta, porque lo pienso, no lo siento.
Tal vez ahí esté la raíz del problema: cuando alguien me dice "¿qué sentís?" yo contesto "yo pienso que...". O tal vez todo sea culpa de la gente que nunca me dijo "No, Cel, no estudies psicología".
viernes, noviembre 23, 2007
5 días hábiles de vacaciones y no hice nada, nada de nada. Tampoco es que se pueda hacer algo, o sí, no sé. No hablo de tejerme una chalina, bañar a la perra, hacer manualidades con goma eva, tener un viaje astral, caminar por la costanera ni escribir poemas. Es como si los últimos 7 días no hubiesen existido. Y sí, festejé en familia y con amigos la llegada de los 25 y fue genial. Y también dormí en exceso y pasé tiempo con amigas. Me puse al día con un par de libros y miré muchos capítulos de Heroes.
Igual, es como si no estuviese. No pienso, ni siento.
Cuando vuelva a la tierra, les chiflo.
martes, noviembre 20, 2007
Y si nunca le hice caso a esa regla astrológica y siempre, siempre siempre siempre, me fue pésimo, bueno, tal vez sea hora de cambiar el modo de operar. Quién sabe.
Así que me quedo pancha hasta el 22 a las 00.01, cuando seguramente toda esta intensidad, fuerza y energía que siento que DEBO apuntar y disparar hacia ESE blanco, se esfume.
Ah, y resulta que me vengo a dar cuenta de que mi analista tenía razón TODO el tiempo. Y yo que pensaba que la tenía tan clara y que era él el que no podía llegar a entenderme nunca. Claro, yo que soy tan especial, única e incomprensible.
Pelotuda.
martes, noviembre 13, 2007
Él me esperaba asomándose por la puertita. Cuando le vi bien la cara no pude más que recordar lo mucho que me gustaba en su momento. Me saludó con un abrazo cortito y me hizo pasar. Caminé por ese pasillo largo, tratando de acordarme de la última vez que me había llevado ahí, más de dos años atrás.
Me senté sobre la mesa y me quedaron las piernas colgando y la pollera subida por encima de la mitad de los muslos. Él acercó una banqueta alta, la puso enfrente de mí y se prendió un cigarrillo mientras enumeraba todos los cambios que iba notando. El pelo más largo, sin lentes, maquillaje que me hacía los ojos más grandes, ahora fumaba Camel, ya no tenía cara de nenita, las uñas un poco más largas, las piernas más descubiertas, la mirada más segura y la espalda más derecha.
Parecía que el tiempo sin vernos le había afectado raro. Bastante menos ego y mucho misticismo. Me contó de Castaneda, de su viaje a México, de la merca en exceso y sus consecuencias, del horóscopo Maya, de los chamanes, la sincronicidad, la sincronización, y de su psicóloga. Me hizo hablar del tarot, de la astrología, de Jung, del I Ching, de las líneas de la mano y del color de las auras. Me dijo que yo estaba entre azul y violeta. Estaba clarísimo para los dos que él era azul casi eléctrico.
Agarró mi mano y se impulsó para que las rueditas de la banqueta giraran hasta la mesa, hasta mis piernas. Me miró los ojos, no “a los ojos”, la boca y me apretó la nuca. Mientras me recuperaba del primer beso, que me había dejado sin aire, me dijo despacito al oído “vos antes no eras así”.
Me cogió y lo cogí, mucho, mucho tiempo. Sobre la mesa, en la silla, en el piso. A veces parábamos y ahí sí que nos mirábamos a los ojos, después decía alguna barrabasada que me hacía largar una carcajada.
A las 3 de la mañana empezó a hacer frío, así que nos vestimos y seguimos hablando. De películas, de libros, de Charlie Kaufman, del milagro de P. Tinto, de Will Ferrell, de Kevin Smith, de bombachas, de novias paraguayas, del karma y de la tristeza crónica.
Cogimos de vuelta, ya mucho más relajados y distendidos. Haciendo personajes, hablando, riendo.
Le pedí que me llamara un taxi y mientras lo esperaba, de vuelta yo en la mesa, con las piernas colgando y él en la banqueta, apoyó su cabeza sobre mi regazo y le acaricié ese pelo finito, suave y con olor riquísimo que tiene. Cuando el taxista tocó el timbre me acompañó hasta la puerta. Me acorraló contra una pared y me dio un beso muy largo, mientras me pellizcaba el culo con una mano y me acariciaba la cabeza con la otra. Salí a la calle atontada, con una sonrisa de oreja a oreja.A las dos cuadras de haberme subido al coche, tuve que hacer volver al chofer. Toqué el timbre, me abrió la puerta y le pedí quince pesos para poder pagar el viaje de vuelta.
lunes, noviembre 12, 2007
Nos metimos en un bar con esas mesas para cuatro, contra la pared, que en vez de sillas tienen silloncitos. Como de dinner yanqui. Y hablamos, siempre fuimos de hablarnos mucho. A veces sólo veía cómo movía la boca, cómo su barba iba formando diferentes figuras, cómo los dedos inquietos rompían la etiqueta de la botella de cerveza. Y él hablaba y hablaba y se reía y gesticulaba y movía las cejas. Y yo le miraba la boca, la boca y la barba, la barba y los ojos y no lo escuchaba, no podía.
El bar nos cerró y de vuelta en la avenida. Mientras cruzábamos las vías se me rompió el botón del jean, que además de viejo tenía el cierre falseado. Andaba yo por la avenida sosteniéndome la cintura del pantalón porque si no me quedaba en bolas. Mientras, él hablaba.
Llegamos a la parada de mi colectivo y me apoyé sobre el caño del cartel con el número, que estaba frío. Creo que era Octubre y hacía mucho calor. Lo frío del caño contra mi brazo y un pedazo de mi mejilla me hacía sentir escalofríos. Claro que él seguía hablando. Y yo le miraba el pelo, el cuello de la remera, las manos moviéndose, sustentando visualmente todo lo que decía y yo no podía escuchar por estar tan concentrada en su boca, su barba, sus pelos revueltos y sus ojos que a veces le sonríen.
Y de repente, se largó a llover, me desconcentré de su cara y lo escuché. Me decía que se sentía como en una primera cita. Esa incertidumbre, no saber cuándo dar el primer beso. Le toqué el pecho con la mano y dije alguna estupidez mientras me reía y se me hacía un nudo en la panza. Me besó y me llevó debajo del techo de un kiosco para protegernos de la lluvia.
jueves, noviembre 08, 2007
Decía mientras agitaba el tenedor con lechuga con furia.
A veces pinta el discurso cliché de insatisfecha crónica.
lunes, noviembre 05, 2007
Bueno, me acordé de eso y después pensé "7 de noviembre... qué onda el 7 de noviembre?". Y ahí vino a la memoria este post.
Me alegró el día saber que las cosas cambiaron tan radicalmente.
Si mi analista siguiera viviendo en Buenos Aires, en la sesión del siguiente jueves le contaría lo sorprendida que estoy de creer y sentir que tengo una buena vida.
viernes, noviembre 02, 2007
"Bueno, vos decís que no tenés ninguna pasión pero yo te veo como a una mina super apasionada con todo lo que hace, lo que dice..."
"Sos re curiosa, siempre con esos libritos de andá a saber qué en la cartera"
Que qué caracter de mierda que tengo, que parece que hago lo que quiero hacer y tengo cerca a las personas que quiero tener cerca, que me tomo todo con demasiado humor, que soy muy puta, que soy muy buena, que no quiero a nadie, que no rompa más las pelotas, que, ay, soy lo más, que me vaya a cagar.
Es una de esas épocas en las que no me encuentro ni un poco en la mirada del otro.
Todavía no decidí si está bueno o no.
En otro orden de cosas, hay un pibito laburando acá (22, 23 años como mucho) que me está fichando, o no sé si soy yo la que lo está fichando a él. No importa, lo miro cuando hace que no me ve y me mira cuando hago que no lo veo.
Estoy rezándole a la virgen para que me conceda un viaje en ascensor los dos solos. O no, mejor que nos crucemos en el cajero del subsuelo, eso quiero. El se da vuelta para salir después de retirar su dinero y se choca conmigo que estoy apoyada sobre el marco de la puerta, me pide perdón y yo lo miro desde abajo con cara de perrita y le digo "no, todo bien". El aprovecha para pispearme el escote porque claro, mide como 2 metros y tiene full visual access. En cuestión de segundos estamos cogiendo desaforadamente sobre la botonera y la pantalla que sigue pidiendo que se introduzca la tarjeta.
Qué lindo sería tener un amante en la oficina.
Qué calenturienta que ando ultimamente.
Es el Sol en Escorpio.
jueves, noviembre 01, 2007
Después vimos Sex & the City, ella con sus 39 grados y yo con un cansancio espantoso que me subía en forma de dolor por la piernas hasta instalarse en la zona lumbar. En un momento, Charlotte dice que una nunca conoce a las personas con las que se está acostando y Carrie, o su voz en off, afirma que la tarada esta a veces puede decir cosas muy zen. Ya me estoy hartando feo de Carrie Bradshaw y su grupete. Me pasa como con Amelie, si me limito a lo entretenido que veo en la pantalla, está todo bien, pero (ay) si me pongo a pensar en la idea de mujer que estos personajes representan, me angustio feo. Pero la cuestión es que Charlotte tenía un poco de razón, o no.
De repente, flashback a la mañana de ayer. Y flashback a la madrugada que precedió a la mañana de ayer. Y este pibe que conozco desde hace más 4 años y sigue siendo un interrogante. Se sabe en qué trabaja, con quién vive, qué películas se baja, con qué películas llora, qué cantante lo emociona, qué cosas lo hacen reír, qué le gustaría hacer en el caso de liberarse de ese trabajo siniestro que tiene y cuál es su lugar preferido en el mundo. Y aún así, sigue siendo impenetrable, tan hermético. O capaz es mi percepción amoldada, condicionada por lo predecible y la tibieza de sus anteriores y posteriores, que me hace saltar de perturbación cada vez que se me sale de mi estructura tan neura y tan prolija.
Él me agradece, muy sutilmente, la paciencia para soportar sus fluctuaciones, las ganas y predisposición para seguirle el juego.
Yo le agradezco, tácitamente, su capacidad de hacerme creer que todavía somos un misterio absoluto a los ojos del otro.
De cómo ver Sex & the City te hace hilar un montón de pensamientos y terminás dándote cuenta de todo lo que querés a alguien.
Ese habría sido el título de este post.
martes, octubre 30, 2007
Tenía el consultorio en un aula de la sede de Independencia de la facultad de Psicología y cuando terminaba de dar clases, hacía pasar a los pacientes, que en vez de recostarse en un diván, tenían que sentarse en esas sillas con mesita tan incómodas.
El tipo me recibía con un abrazo de oso y tengo que reconocer que hacía poner muy incómoda, incómoda de revuelto en el estómago, incómoda de "ay, me gusta". Me ofrecía un vaso con agua amarronada y me hacía tomar asiento. Yo le contaba de mi relación con Tomás (sí, Muchacho se llamaba Tomás) como si hubiéramos cortado recientemente y tengo la sensación de que tenía unas ideas muy acertadas y esclarecedoras acerca de cómo me manejo con los hombres, pero claro, justo de esa parte no me acuerdo nada de nada, represión, que le dicen.
Al final de la sesión, me daba una pastillita con un dibujito de una carita sonriente y me decía "bueno, mientras te tomes esto, vas a ver que nada te va a importar demasiado".
Caminaba más o menos 3 cuadras con la pastillita en la mano, tratando de decidir si tomarla o no. Paraba en un kiosco, compraba un agua Ser mandarina naranja y me tragaba el smiley.
Mucho mejor fue el sueño del viernes a la noche. Yo podía ver el futuro y Mr Eko leía los pensamientos. Mientras le hacía masajes en esa espalda enorme y viril que tenía, le decía chanchadas con la mente.
viernes, octubre 26, 2007
Bueno, "por una vez en la vida" es un tanto exagerado, sí. Calculo que esta debe ser la novena o por ahí.
El punto es que todas las mujeres que conozco andan quejándose. Del novio, del marido, del chongo, del amante, de estar sola. Queja, mucha queja.
Yo me tiro en la cama, duermo siestas, leo libros, miro películas, charlo con las roomates, cocino fideos, como galletitas, dibujo, tomo fernet con coca, me tiro las cartas, miro por la ventana, sueño con los angelitos, barro mi cuarto, compro leche en los chinos, mojo vainillas en la leche que compré en los chinos, fumo cigarrillos en la terraza, pongo el despertador, me rio con Will Ferrell, llamo por teléfono a mi madre, le cobro la jubilación a mi abuela, pago el Gas.
Y en ningún ningún ningún momento me siento sola, o con ganas de quejarme por estar sola. Sola de soltera, eso.
Nice.
lunes, octubre 22, 2007
Entonces el Viernes cené con Dedé, Sol y un señor que la tenía clara en muchas cosas y me abrió un canal en la cabeza. Me enculé por la lluvia indecisa y cancelé mi ida a Tigre para quedarme en cama ajena la mitad del sábado, jugando a que me cogía Mr Eko y tratando de desneurotizar los diálogos. Cancelé una cena en casa a último momento y me escapé a lo de Dedé para ver Sex & the city y comer pizza de Güimpy hasta que me angustié (es que eran justo esos capítulos en los que Carrie le mete los cuernos a Aidan, la muy turra) y me fui a la compu a ordenar la casilla de mails del laburo, chatear con los trasnochadores y recibir noticias prometedoras de LlaveInglesa que, después de un "che, mejor dejemos esto en standby, ando muy medicado" hace un par de semanas, me sacaron la primera sonrisa de la madrugada . Tipo cuatro de la mañana nos fumamos un resto de porro y terminamos cantando Britney a los gritos y armando un proyecto musical con Sol. El Domingo, Día de la Madre, así que el 92 me llevó hasta Plaza Francia, y charlé y comí empanadas con mi mami, que entre bocado y bocado se mandaba un par de tragos de un licor fuertísimo que le había regalado un amigo. A las 6 de la tarde salí corriendo para casa, mi querida casa, después de tres días de dormir por ahí... Y qué lindo cuando llego a casa y no hay nadie, y entro y están las luces apagadas y me siento un ratito en el patio para fumarme un pucho mirando el cielo que cada vez se va poniendo más oscuro. Y qué feo cuando tengo que bañarme, ordenar el cuarto, cambiar las sábanas, encontrar una bombacha decente y retocarme la cara, todo en media hora. Porque, claro, en el momento en el que llama, tan espontáneo él, y tira un "hola, nenita, qué te parece si en una hora estoy en tu casa y te recompenso por todo lo que te hago esperar?" me agarra un escalofrío que me recorre, rápido, la espalda y me empiezo a calentar en ese mismo instante. Pero después, cuando sólo dispongo de 25 minutos para ponerme presentable y me miro en el espejo y los granitos, las ojeras, los rulos rebeldes, el corpiño que me queda incómodo y soy fea y blah, me quiero matar.
La visita de médico (cuando le dije eso, me puso una cara de orto tremenda, qué cosa esto de la gente de entender lo que se le canta. Visita de médico por lo rápida, bolas, no porque andes medicado) me dejó lista para una siestita y unas hamburguesas buenísimas, con queso, cebolla saltada y barbacoa, mirando Knocked up.
A veces, la vida me sonríe. De costado, pero me sonríe.
viernes, octubre 19, 2007
ojalá hubiera un número para llamar y quejarse: "sí, que tal, te llamo de córdoba 5900, me mandaste el ego con mucho narcisismo"
Cel dice:
estaría reee bueno
pero viste cómo son los que te atienden en los call centers "sí, disculpe, hubo un error en el sistema, lamentablemente no podemos hacer nada por usted en este momento. Le enviaremos una mermelada de naranja a modo de compensación. Gracias por llamar"
MB dice:
"hola, habla mengana dellorto, en qué lo puedo ayudar?"
"sí, te llamo de guardia vieja al 3000, esteeee... no me anda el compañero"
"ah... pero usté lo pidió con erección plena?"
"no sé, yo compré el standard"
"espere un instante que lo voy a chequear en el sistema."
tiruriruriruriruriruriruriruriruriru...
"sí, efectivamente, acá me sale que usted no está abonando por el servicio de erección."
Cel dice:
jajajaaaaaaa
MB dice:
"usted tiene cubierto el servicio de orina nada más, eso es con el abono que usted está pagando"
Cel dice:
ay, no, pobrecito!!!!!
MB dice:
"ajá, y el abono siguiente trae el servicio de erección?"
"a ver... sí, efectivamente, el bonus track plus tiene el servicio."
"bueno, me quiero pasar al bonus nosequé"
"correcto... ahora si me da el número de cliente, el número de solicitud, el número de factura y el número de documento, lo pongo en el sistema y en 72 horas ya le tendría que estar funcionando."
"72 horas?????"
"sí, efectivamente"
"pero yo estoy con mi mujer acá ahora, no en 72 horas!!!"
"mire, yo le expliqué como funciona el sistema, más no lo puedo ayudar."
"y bueh... gracias."
"gracias por llamar al servicio de pene, que tenga un buen día"
-click-
Cel dice:
"y bueh... gracias"? No way, ahí le pedís hablar con el supervisor que es un banana con reflejos rubios y gel que te trata peor aún que la subnormal que levantó el teléfono originalmente
MB dice:
bueno, terminalo y colgalo del blog.
Cel dice:
jajajajaaj
MB dice:
estas cosas yo pondría si tuviera un blog.
miércoles, octubre 17, 2007
En un momento, una de ellas llama al celular a su chico, o chongo, o vínculo, o lo que sea. El tipo no contestó y a ella ya se le pierde la mirada. Una sabe qué está pensando. Que el tipo no quiere atender, que vio el número y decidió ignorar el llamado. Que está con otra y dejó el celular en vibrador. Que la ignora descaradamente. Que está con otra.
Una también sabe que cuando se tienen unas pintas de cerveza encima y una relación poco estable, van a venir las ganas de hacer la drunk call. No importa para qué. Te quiero. Te extraño. Estoy caliente. Te quiero dar un abrazo. Y si voy a tu casa ahora?. Esas cosas.
Ella lo llamó dos veces mientras estábamos en el bar, el pibe no contestó. Cosas que pasan.
Digo, cuántas veces no atendí el celular por no escucharlo? Muchas más veces de las que no atendí por hacerme la boluda frente al caller id. Claro que este no era mi vínculo, era el de ella.
Me tomé el 86 y mientras me daba el vientito en la cara me alegré de no tener a nadie a quién llamar cuando estoy borracha, que no es lo mismo que no tener a nadie. Aunque si lo pienso un poco, ni borracha ni sobria. Nadie en el horizonte. Bah, por lo menos nadie que me haga temblar las rodillas y me genere tos histérica.
Algo me dice que estoy ahí, en ese punto justo, caramelo, en el que nada me importa demasiado y me convierto en una persona atractiva. El momento indicado para el "cuando menos lo esperes", porque la verdad es que no espero. Si viene, que venga y si no, I couldn't care less.
Estoy como para tirarme en paracaídas, esa es la sensación.
martes, octubre 16, 2007
"Not only was she efficient and cheerful, she went above and beyond in keeping me updated with current status."
"More people would do well to emulate her good cheer and professionalism, and I wanted to be sure you knew what a splendid job she did, and how much our team appreciates her assistance. Thanks to her, we are actually a day and a half ahead of schedule, which is absolutely splendid!"
Ja! Ahí tienen todos* los que dicen que soy colgada, amargada y desganada!
Soy efficient, cheerful y soy capaz de hacer un splendid job.
*Por "todos", léase mi madre. Le forwardearía el mail, pero dudo que abra su casilla.
lunes, octubre 15, 2007
Mientras hacía la fila con Dedé y ella me decía "es que yo no entiendo qué hacés con la plata" me di cuenta de que me falla.
Consideremos...
Primero, que es mala idea hacer las compras un Sábado a la tarde, porque, claro, a todo el mundo se le ocurre hacer las compras el Sábado a la tarde.
Segundo, que es peor idea aún, hacer las compras lejos de casa, la excusa "en Disco sale todo más caro" no sirve porque si después me tengo que tomar un taxi para no viajar con todo el bolserío en colectivo, termino gastando lo mismo, o más.
Tercero, que comprar fernet y cervezas ricas no es hacer las compras.
Cuarto, que comprar 6 yogurts Activia de frutilla, tampoco es hacer las compras. Desembolsé 9 pesos sólo porque venían dentro de un tupper violeta.
Quinto, que tratar de esquivar las colas normales sacando cosas que sí entrarían en la categoría "hacer las compras" para llegar a los 10 productos que me exige la caja rápida me convierte en una pelotuda importante.
Una Antares, una Otro Mundo roja, un fernet de 450, una Coca de litro y medio, un paquete de salchichas, los Activia en tupper, un Finlandia y un budín Bimbo marmolado.
De más está decirlo, sigo sin tener qué comer.
Una pelotuda im-por-tan-te.
jueves, octubre 11, 2007
De disfraces, dicen. Ni loca, les digo.
Casi que me están convenciendo.
lunes, octubre 08, 2007
Esa es la visión que tengo casi todo el tiempo que estoy en casa, o sea, lo que veo cuando estoy tirada en la cama. Tirada leyendo, tirada escribiendo, o, como la mayoría de las veces, tirada durmiendo. Es lindo despertarse de la siesta dominguera y ver a James Dean.

Esta de acá abajo es Elvira, la perra que reemplazó a la gata Isa. Es buena, es muy buena, pero se pasa de cariñosa, todo el tiempo se me tira encima y me quiere dar besos de lengua. Todavía no entendió que yo soy fácil pero que, por ahora, hembras no.
jueves, octubre 04, 2007
vendi tus tetasssss
Cel.-
eeeeeeeeeeeeeesa!
Cel.-
a quién?
Eä Light & Honey....stockeando
una piba que no tenia nada
Eä Light & Honey....stockeando
le dije que era el ultimo bolso y pum, se lo llevo
Cel.-
qué alegría
Cel.-
me encanta que la gente porte mis tetas
Eä Light & Honey....stockeando
seh, sabia que te ibas a alegrar
Ya 3 personas llegaron a este blog por googlear "tetacentrismo".
Mi amiga Deborah creó un nuevo término y lo hizo circular.
Gracias, Dedé.
miércoles, octubre 03, 2007
Lo bueno es que me cuidan, tal vez por eso no estoy triste. Cada uno a su manera. Mi papá me invita a que vaya a los ensayos con sus amigos, mi mamá no me molesta con sus hinchapeloteces, mi abuela no me habla de la vecina asesina, Nat me invita a ver películas en la cama y me hace compañía los Sábados a la noche, Flor es Flor y con eso es más que suficiente, Mr Blonde me abraza fuerte y me hace sentir en casa, LlaveInglesa me aclara, tan suelto él "pero ojo, che, que soy más que una pija, eh", mi hermana me manda mensajitos graciosos.
Ya va a mejorar, a activar.
Hay que esperar a que desaparezca la cuadratura Saturno - Venus.
viernes, septiembre 28, 2007
Claro que lloré y miré para arriba exigiendo una explicación.
Al rato me reía mientras me acordaba de sus encuentros de poetas y las canciones que tocaba con sus instrumentos raros.
Hace 10 años, cuando empecé a fumar, me apodó "particulares 30", sí, yo empecé fumando particulares, un espanto. A los 17 me dio trabajo, me hacía corregir las pruebas de sus alumnos de séptimo grado, me pagó de más hasta que la mujer se avivó. Siempre me preguntaba por la facultad y cuando se enteró de mi cambio a Letras le vi cierta aprobación en la mirada que me tranquilizó bastante, era de esos tipos hiper inteligentes y creativos. Me hablaba de Tarkovsky y Bergman como si fueran novedades. Tomaba vino en cantidades industriales y tocaba la armónica y el bajo. Cuando ensayábamos con la banda que tenía mi papá, nos hacía frenar cada 20 minutos para salir a fumar y seguir tomando vino, terminaba siempre ronca y medio borracha.
Y hay mil cosas que recuerdo de Eduardo, que era como un tío para mi hermana y para mí, y son todas cosas lindas, porque el tipo no tenía un gramo de maldad. Sí, estaba completamente chiflado y tenía que medicarse porque era esquizofrénico, y una vez le agarró un brote zarpado porque no tomó las pastillas unos cuantos días y persiguió en pelotas a un vecino con un matafuegos para dárselo en la cabeza, pero era bueno, bueno de verdad. Luz. Lo voy a extrañar, mucho.
Y necesito un abrazo fuerte, y las chicas hoy no vienen a dormir a casa. Y mis viejos tampoco van a estar, y mi hermana tampoco. Y la sola idea de quedarme en casa viendo Heroes me angustia un poco, pero no tanto.
jueves, septiembre 27, 2007
La bomba llegó en el almuerzo, cuando llamé a la casa de mis viejos para reportarme vivita y coleando y mi hermana me contó que al mejor amigo de mi papá lo asaltaron y le pusieron tres tiros en la cabeza. Las chances de que sobreviva son escasas, y aún saliendo de esta los daños neurológicos no lo dejarían llevar una vida "normal". Tres tiros en la cabeza, la puta que los parió.
Podría decir que con todo esto la angustia se me esfumó porque claro, cómo me voy a preocupar por nimiedades como el laburo o las pocas ganas de coger cuando hay gente, con esposa, con hijos, con alumnos, que va caminando por la calle y se come tres tiros en la cabeza. Pero no, la sensación de vacío se acentúa a cada minuto, la migraña me ataca, y lagrimeo a escondidas para que nadie se dé cuenta. Y lloro porque no entiendo nada. Qué sé yo si tiene que ver conmigo, con mi papá que debe estar pasando por un momento espantoso, con el hijo de este hombre que no quiere irse del sanatorio porque no quiere estar lejos de su papá, con él en sí que desde que tengo 6 años me dice que estudie y nunca abandone porque mi cabeza es lo más sobresaliente que tengo, o con qué carajo.
Nadie tiene un migral a mano?
lunes, septiembre 24, 2007
Hace más de dos años, le dije a un chico "te quiero tanto que vomito". Así le declaré mi cariño cuando todavía no podía ponerlo en otras palabras. Un par de meses más tarde vino el "estoy enamorada de vos, así que no te puedo ver nunca más", por lo menos no hablé de vómito. Después se enteró de que tenía un blog donde hablaba de él y lo llamaba "Mr. Blonde", sólo atiné a borrarlo en su cara.
Una vez dejé una carta en el hotel donde él estaba parando porque había decidido no verle nunca más el pelo y no podía no hacerle llegar que pensaba que era un egoísta que sentía que el mundo era una extensión de su cuerpo.
Otra vez escribí en un espacio anterior a este, que estaba frustrada sexualmente por culpa de él, que no dejaba que mi puta interior saliera a la superficie. Lo que sea que eso signifique.
Y, clavado, cada dos o tres meses le mandaba un mail bomba en el que volcaba toda mi confusión y le afirmaba que nunca nunca nunca más lo iba a ver porque su presencia me obstruía el plexo solar y muchas sandeces más.
He llegado a escribirle cosas tan chiquilinas como "...por eso, lo espantoso es que ya no te voy a buscar mas, que ya no te voy a ver mas... y me hubiese encantado que con querer alcanzara... creo que al final de cuentas las expectativas no estaban puestas en que vos te enamoraras de mi, sino en que con quererte nos alcanzara a los 2".
Toda esa confusión culebronera se esfumó hace rato. El es mi amigo. Mi amigo bonito, abrazable, rompebolas, neurótico, gracioso. Y hoy, mientras comía mi arroz con verduras, me sorprendió gratamente.
Mr. Blonde dice:
es que me di cuenta de que no paro de alejar a las personas que me quieren...
y vos te la re bancaste
no puedo creer lo que te la bancaste
así que me dieron ganas de reconocertelo
eso.
Y aunque él no lo pueda ver, y hable de elegir las cosas y el valor de las cosas y nosequé las cosas, él también se la bancó, me bancó lo suficiente como para que yo lo bancara a él. (pero qué bancadores que somos, che). Porque, vamos, de Madre Teresa no tengo ni un pelo.
De todos modos, era hora. Después de 3 años y monedas de remarla y sudarla me llegó el momento del reconocimiento.
Quiero dedicarle este premio a todas mis amigas, que soportaron estoicamente mis debates internos acerca de todo el asunto cuando las papas quemaban y a mi analista, que a la cuarta sesión me despachó un "bueno, para la próxima quiero que traigas definida tu situación con Mr. Blonde" y con eso me abrió un mundo de posibilidades.
Prometí que no iba a llorar, pero... perdón... perdón.
Ayer limpié los libros de la repisa. Qué de polvo que se junta, eh! Encontré muchas porquerías. Mi libreta del cbc, un paquete de vainillas por la mitad (sí, a veces escondo los dulces para no tentarme) dos lamparitas quemadas, pilas usadas, monedas varias, servilletas dobladas y unas revistas que sobrevivieron a la mudanza. Todo a la basura salvo la libreta... las vainillas estaban duras.
Bueno, limpiando los libros, los fui ojeando y parece que subrayo mucho cuando leo. Y acá viene lo de Salinger, no soy tan colgada. Agarré una hoja en blanco de mi block para dibujar y empecé a transcribir esas frases y diálogos subrayados. Todo en lápiz negro, en letra bien chiquita, formando dos columnas, sin diferenciar de qué libro era cada frase. Hasta tiene una especie de sentido si se lo lee de corrido, es como un cadaver exquisito.
Es sorprendente, soy asquerosamente repetitiva. No importa si es Cortázar, Bukowski o Carver, siempre destaco las mismas cosas. La falta de empatía, la dependencia, lo no correspondido. Que para qué necesita el hombre amar a otro ser humano, que todo termina en una guerra despiadada, que para qué necesita familia si es escritor, que no se amaban pero hacían el amor y más de lo mismo, mi paja constante, compulsiva, inevitable. La búsqueda de la identificación.
Estoy considerando seriamente dejar de subrayar. En todos los sentidos.
viernes, septiembre 21, 2007
Y claro que me faltan cosas, Me falta un amante, una carrera, un juego de sábanas más, una botella de Camapari. Ya vendrán. Por lo menos las sábanas y el Campari.
jueves, septiembre 20, 2007
Entro el Viernes a la noche y no veo la calle hasta el Lunes a la mañana.
Me procuraré de tener las provisiones necesarias, cigarrillos, verduras, algún chocolate, cerveza y películas.
Si me llega a faltar algo... pues por alguna razón existe el delivery.
Si alguien me requiere, que llame, alguna de las chicas atenderá el teléfono, o que se mueva y toque el timbre, alguna de las chicas les abrirá la puerta.
martes, septiembre 18, 2007
La cuestión es que soy una novelera, a mí me gusta enterarme de la vida de la gente. Llámenlo morbo, curiosidad o no tener tele para poder mirar gran hermano, pero a mí me copa leer a alguien que escribe lo que le pasa día a día, ya sea desde lo muy puntual y anecdótico o desde un lugar más sentimental y de introspección, yo compro.
También compro otras cosas, por supuesto, pero cuántos blogs como el de Bestiaria, por poner un ejemplo, hay dando vueltas por ahí? No muchos, lamentablemente.
Así que vamos, por qué no me recomiendan algún blog interesante?
lunes, septiembre 17, 2007
viernes, septiembre 14, 2007
No voy a hablar de la pobreza y chatura en las definiciones porque, es cierto, soy una rompebolas que estudió teoría de la comunicación en demasiadas materias, lo mismo que cosas como la perceptividad, el feedback y la escucha activa. El tema no fue ese, el problema fue tener que hacer este curso de 8 horas con 15 muchachos, ni una mujer. Todos muchachos. De sistemas. Todos nerds. Había uno que se ponía tan nervioso cuando quería decir algo que abría la boca demasiado grande y terminaba haciendo un gesto extrañísimo, ese me daba hasta ternura en algunos momentos. Otro que gritaba y opinaba sobre absolutamente todo, odio a los que opinan sobre todo sin tener ni idea, a ese le discutí cada puta frase. El que se sentó al lado mío era buena onda, como que el nerd de 30 años ya está medio de vuelta, encontró hobbies no relacionados con la seguridad informática y blah, esos me caen bien, me divierten, pero este había dejado de fumar hacía un par de semanas y trató de hacerme entrar en razones, que 15 cigarrillos por día era mucho y no sé cuántas cosas más.
La primera "dinámica" era hacer un dibujo sobre algo que nos representara, la mitad se dibujó a sí mismo con la laptop, algo realmente creepy. Otra era un juego en el que te vendaban los ojos, te ataban con una piola a tus compañeros y te daban directivas para levantar pelotitas del suelo, así que ahí estaba yo, vendada, atada a 10 tipos, agachándome para levantar pelotas. La última era hacer una canción sobre el "workshop", sin palabras.
Podría haber dicho que me dolía la muela y huir despavorida, pero me quedé y no canté un cuerno.
Y a la noche festejé Rosh Hashaná y comí demasiado.
Y me analista se va a vivir a Córdoba así que sólo nos quedan 3 sesiones juntos.
Y quiero matar a todos los yanquis que me reclaman cosas que no corresponden.
Y nadie quiere ir a ver conmigo Inland Empire al cine.
miércoles, septiembre 12, 2007
Siempre me agarra de sorpresa, para lo bueno y lo malo. A veces es sorpresa linda, un "y por qué no me escapo un par de horas del laburo y nos dormimos una siesta?". Otras me saca de quicio con sus crípticos "no voy a poder ir, estoy con un ataque de ansiedad" o "no creo que puedas entender qué me pasa, mejor lo dejamos acá" cuando acabo de bañarme, perfumarme y emperrarme para él.
Prime azules ya tenía en una repisita, así que hice el regreso a casa de todos los días, el Mitre hasta Barrancas y de ahí el 55, sin desviarme para ir a Farmacity (porque yo los forros los compro en Farmacity, no sé por qué, debe ser que de paso me compro cremas y jabones y chocolates) apurada, con una mezcla de ansiedad y perturbación.
El Domingo las cosas habían llegado a un terreno muy extraño cuando me contó que era fóbico. A espacios abiertos, a espacios cerrados, a los espacios que desconoce en general. Yo qué sé qué hacer con esas cosas. Qué se le dice a un tipo que iba a visitarte y de repente te salta con algo así? Podía mandarlo a freír churros, o a hacer terapia con un sistémico, o pedirle que volviera a aparecer en caso de curarse. Pero no, le dije que estaba todo bien, que yo estaba para lo que necesitara, que tenía una energía re linda y no sé cuántas cosas más. El Lunes me agradeció por messenger mi buena onda frente a la situación, que qué bueno que sea tan comprensiva y blah. Sí, soy re comprensiva, sí, no sabés. Soy re buena persona... Eso o soy una estúpida a la que si le dicen "tengo muchas patologías, aléjense todos de mí" se le prende una luz, y no roja precisamente, es más como un verde esperanza que dice "ADELANTE, DALE PARA ADELANTE". Y no, no estoy orgullosa de eso, es algo que hago sin darme cuenta, hasta que me doy cuenta.
Cuando iba por Parque Centenario, me preguntó la dirección exacta y me dijo que estaba saliendo. Llegué a casa y ordené el cuarto en 4 minutos, barrer, doblar la ropa tirada, prender Sai Baba, acomodar zapatos y hacer la cama. Me bañé en 10 minutos, con máscara para el volúmen y brillo incluída y mientras me ponía la pollera, sonó el timbre.
Hay algo raro en todo esto de vivir con mis amigas. Ellas tienen sus parejas relativamente estables que ya conozco y veo de vez en cuando, pero yo ya no tengo eso, llevar a alguien de quien me han escuchado hablar durante años y que lo vean en carne y hueso es todo un desafío a mis paranoias, a mi necesidad de mantener todo en secreto siempre. Saber que el famosísimo LlaveInglesa estaba esperando en la puerta de calle las hizo reírse de mí, de mi tensión evidente, del escote, de las llaves que se me caían de las manos.
Después de unas cuantas horas, después de charlar sobre los chamanes y los tatuajes, después de tirarle las cartas, de corroborar una vez más que tenemos una curiosidad y conocimiento del otro que permite absolutamente todo, y después de bajar a abrirle la puerta, pasé por la habitación de Flor, que estaba con Nat mirando la tele y comiendo dulce de leche.
Se burlaron de vuelta, pero esta vez de mi cara de paraíso en la tierra, de lo dificil que es imaginarse al muchacho este diciendo todas las barrabasadas que me sabe decir cuando menos lo espero, de la pinta de freak que tiene y de mi sonrisa embobada.
Y ante el típico "y? qué onda?" sólo pude contestar "es un amor".
Estoy en peligro.
martes, septiembre 11, 2007
Hoy llegué al laburo, abrí el messenger y me apareció una de esas ventanitas que te piden que agregues a alguien a tu lista. Era el primer chico con el que salí. Que me dejó por teléfono. Que hace un año y medio apareció pero no pasó nada. Y andá a saber para qué cuernos me volvió a agregar, pero a mí todo esto me huele raro.
A eso sumémosle que LlaveInglesa está completamente chiflado y cada vez que nos vemos es porque le agarra un ataque de celestitis que "no puede controlar", no importa que sea Lunes al mediodía o Jueves a las 3 de la mañana.
Hace cuatro años que se mantiene el mismo elenco estable, porque hay un par más que rondan por ahí, apareciendo periódicamente. Hay personajes invitados y apariciones estelares muy de vez en cuando, pero la storyline es más o menos la misma. Mi madre diría que todos estos tipos son algo así como mi familia karmática y que hay algo que yo tengo que aprender a resolver para poder seguir adelante. Una compañera del laburo dice que son todos unos huevones que vuelven a mí porque siempre dejo la puerta entreabierta por si las moscas. Yo no digo nada, a veces me rio de todo y otras maldigo a la sincronización, el loop constante y los ataques de ansiedad ajenos.
Por suerte, son más las veces que me rio.
lunes, septiembre 10, 2007
Algunos dicen que es porque no creo en mí. Y en qué se supone que tengo que creer de mí? No quiero volver al argumento “es que nunca nadie me va a querer, no me lo merezco” que tanto usé los últimos diez años y ya está gastado. Qué sé yo si me lo merezco o no, qué sé yo si alguien me va a querer o no, seguramente sí.
Yo quiero otra cosa, quiero paz en el cuerpo. Y no sé si querer y ser correspondida me va a traer esa paz. Hasta ahora, cada vez que quise algo, eso no me trajo más que perturbación y síntomas de Dora wannabe. Quiero tranquilidad, que el pecho no se me haga un nudo 35 veces por día, que no me agarre la tos histérica, que ir al trabajo cada día no sea una tarea colosal. Poder ver una película de principio a fin sin tener que pararla a la mitad para ir a llorar contra la almohada, cantar sin estar corrigiéndome cada nota, caminar sin estar pendiente de la calle por la que voy por miedo a perderme, cocinar sin pensar que me pasé con la sal o la pimienta, llorar de una buena vez por todas. Coger con alguien que tenga ganas de pasarla bien y nada más, porque “nada más” no es poco si se le ponen ganas, pero coger toda la noche y todo el día siguiente, que me dejen atontada de orgasmos, que me hagan sentir que soy linda, o que soy puta o que soy mala, pero que me transmitan algo. La sensación en la piel es lo único que me hace perder el control, me muestra que algunas veces puedo ser increíble, inagotable, generosa y vulnerable.
Quiero comunicarme y ya me cansé de hablar en cara a cara, por teléfono, de chatear y de mandar y recibir mails. Quiero tocar, morder, chupar, acariciar, mirar.
Porque no soy solamente lo que digo que soy, soy más y mejor.
domingo, septiembre 09, 2007
Si sigo haciendo cuentas, hace ya bastante que no salgo a lugares muy concurridos, o medio concurridos... o concurridos at all. Sí, que me quedo en casa fin de semana tras fin de semana, haraganeando con las chicas, o leyendo y viendo películas, o lo que sea que no implique mezclarme con multitudes de veinteañeros en plan levante.
Esto del elenco constante de hombres en mi vida tiene sus pros cuando me agarra la fobia social y no quiero ir a ver qué me deparan las noches de Sábado. Bueno, sí, la contra es que fomento mi aislamiento y que cómo voy a conocer a alguien y blah, no me jodan, cuando no quiero ver gente y me encierro en mi pequeño mundo me importa muy poco lo que me diga esa partecita (ita) de mí que siempre tiene todo tan claro.
Y a veces se me aparecen cosas, así, inesperadas y está re bueno, porque las sorpresas siempre están buenas y además tengo la oportunidad de decir "aaaaaaah, vieron que no tengo que salir de casa para vivir el romance?" y capaz por unos minutos me la creo. El problema es que las sorpresas estas vienen siempre con una vuelta de tuerca jodida, pero, claro "quién te quita lo bailado" dice esta otra parte de mí (no tan pequeña como la otra) que es fácil y ante la menor oportunidad revolea el corpiño. Lo bailado me lo quita que me confiesen que tienen novia después de haberme conquistado por completo, que me persigan día y noche con llamados y mensajes de texto, que me celen sin razón... esas cosas. Entonces, todo lo lindo de la sorpresa y el "ay, el amor puede estar a la vuelta de la esquina" se van por un agujero negro donde se esconden por un largo tiempo.
Otras veces me pasa que salgo de casa sin pensar y especular sobre todo esto y recibo la mañana del día siguiente con un chico en mi cama (ni un muchacho, ni un pibe, ni mucho menos un chabón) que me abraza, se rie de todo lo que digo y me da besos en la frente. Y yo pienso... "besos en la frente? hace 12 horas que te conozco y me das besos en la frente????". Esa es la parte de mí que se hace la cínica pero que en realidad se muere de miedo porque las cosas se le salen de control, de más está decir que esta es la que más espacio ocupa.
En una época hacía unos ejercicios en análisis (el de mi psique, no matemático) que más o menos se trataban de crear un diálogo entre todas estas partes. Yo tenía que cerrar los ojos porque si le llegaba a ver la cara al jungiano mientras hacía la paparruchada esa me agarraba un ataque de risa imparable. Era genial, nunca se ponían de acuerdo y yo terminaba preguntándole al pobre tipo "pero no seré esquizofrénica? No tendré que medicarme?". Me decía que no, que cómo decía tal pavada, pero yo qué sé, siempre le esquivé a cursar psicopato y no me iba a quedar con la duda atragantada.
Ratifico lo que vengo diciendo desde hace semanas, yo no quiero un novio. A lo sumo, un amante.
Pero más que un amante, un analista.
viernes, septiembre 07, 2007
Ayer, después del trabajo, pasé por Cúspide porque tenía muchos puntos para canjear y volví a casa con uno de relatos de Bukowski y otro que me habían dicho que estaba bueno pero que ya ni me acuerdo cómo se llama... La verdad es que me gusta mucho Bukowski y más que nada los relatos. Cuando tenía catorce o quince años mi papá me leyó una poesía de Bukowski, me flasheó mal y desde ahí fui leyendo todo lo de él, muy de a poco. Es lindo cuando pasan diez años y los gustos por ciertas cosas no cambian. Ponele, yo a los trece leía a García Márquez y Hermann Hesse día y noche, pero ahora a García Márquez te lo tiro por la cabeza y si bien a Hesse le tengo todo el respeto del mundo, es casi imposible que me vuelva a copar con Siddharta o Demian. Entonces, hoy venía al trabajo en el 55 y me reía sola con la historia de una treintañera divorciada que se había casado con un indio caníbal porque la tenía enorme y se lo había llevado a Los Angeles pero el chabón ya estaba podrido de tanto garchar y lo único que hacía era tomar oporto de la botella. Se ve que me conformo con poco para reírme un rato.
Bueno, a ver si alguien me recomienda algo para leer. Y si de paso quieren, alguna película.
jueves, septiembre 06, 2007
Yo tenía (tengo) esta cantidad de sustancia/energía/cosa que se me resbalaba de las manos. No sé en qué momento exacto tomé conciencia de su existencia, a veces digo que fue un 25 de Mayo después de ver un corto malísimo en i-sat, otras, afirmo que fue una noche de Abril, lluviosa, mientras me daban la mano y el pecho se me congestionaba. No creo que importe demasiado la fecha o el lugar, eso es parte del anecdotario, la realidad es que siempre estuvo. Con diferentes formas, le puse distintos nombres, cada analista que me tuvo como paciente lo abordó a su manera, pero siempre se trata de lo mismo, lo mismo disfrazado de hombre, de padre, de compañerito de colegio, de primo, de galán de telenovela, lo mismo de incógnito, pero lo mismo al fin.
Un buen día decidí tomar cartas en el asunto, que lo iba a dominar. Viéndolo a la distancia, era como el coyote y el correcaminos, el goce en el intento sistemático que está destinado a ser fallido. Así lo perseguí, como loca, durante un par de años, estando más pendiente de las desventuras que me generaba, de la escena que se creaba a partir de mi capricho de tener todo bajo control, que de cómo eso me iba transformando a mí, cómo dejaba de ser Celeste para convertirme en otra cosa, muy rara, muy enferma y triste. Tuve que tomar coraje y reconocer que, por el momento, lo tenía que dejar ir de vuelta, todavía no estaba capacitada para enfrentarme a las consecuencias de tenerlo atado.
Creo que ahora tampoco estoy preparada para enfrentarme a ese deseo de/sustancia/energía/cosa que se me resbala de las manos, pero sí mucho mejor entrenada, es por eso que tuve la necesidad de crear esta instancia intermedia, un gris que me permitiera estar tranquila conmigo misma al saber que no le estaba dando la espalda nuevamente.
Lo bueno de todo este proceso fue haber desarrollado una capacidad de adaptabilidad enorme, una cintura para esquivar ciertas cosas que hasta a mí me sorprende, una fortaleza disfrazada de desinterés. Menos mal, porque el corazón se me rompe una y otra vez, de otra manera, sin toda esta fuerza que andá a saber de dónde saqué, me volvería loca. Me rompe el corazón y no descansa, siempre está listo para atacarme cuando pienso que las aguas están tranquilas. Y hace poco me golpeó de vuelta, esta vez me tomó completamente desprevenida, bajo un cuerpo que pensé que conocía un poco más, pero parece que no. Y me devolvieron un regalo que yo había preparado con esmero, ahora roto, sin valor.
La cosa esta es como un animalito salvaje que nunca se cansa. Y ya estoy toda mordida y pateada y llena de rasguños. Pero lo estoy aprendiendo a domar.
miércoles, septiembre 05, 2007
Igual, me duele el pecho, la tos volvió triunfal y le tengo un miedo terrible a la melancolía.
Una vez me escribió "Un beso, nunca una flor, la no caricia, el sol". Ni él se debe acordar. Y ahora entiendo todo.
Lo quiero más de lo que mi cabeza puede tolerar.


